
Otro asesino de ETA ya pasea por las calles del País Vasco pudiendo cruzarse con los familiares de las víctimas asesinadas por la banda terrorista. Se trata del preso Juan Ramón Carasatorre, uno de los condenados por el asesinato en 1995 del dirigente del Partido Popular, Gregorio Ordóñez, que obtuvo el pasado mes de enero el régimen de semilibertad. Las cárceles vascas se están vaciando de etarras después del traspaso del Gobierno de Pedro Sánchez al gobierno autonómico de País Vasco gobernado por el PNV y el PSOE. En las últimas semanas los españoles han presenciado como se ha concedido el régimen de semilibertad a otros etarras como el exjefe de ETA Txeroki o Asier Arzalluz Goñi además del ya mencionado Carasatorre.
A Carasatorre, que cumple prisión en la cárcel de Zaballa, por recomendación de la junta de tratamiento de la prisión y autorización posterior del Ejecutivo vasco, se le ha aplicado el artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que supone una flexibilización en su régimen de internamiento, pero permanece en segundo grado, sin que se le haya concedido el tercer grado. Así, Carasatorre podrá salir a la calle durante el día entre semana aunque tendrá que dormir en el centro penitenciario, donde permanecerá también los fines de semana, según ha confirmado el departamento de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno Vasco.
Esta fórmula contempla que los presos avancen en su reinserción a través del trabajo o el voluntariado y, para ello, el recluso tiene que tener "un plan de ejecución" en el que se establece lo que va a hacer mientras esté por el día fuera de prisión, bien trabajo o voluntariado. Se trata del mismo artículo que se ha aplicado al exjefe de la banda terrorista Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki'.
Carasatorre, alias 'Jon' y 'Zapata', fue condenado a 30 años de cárcel por el crimen de Gregorio Ordóñez, que cometió junto a Javier García Gaztelu, 'Txapote', y Valentín Lasarte. También se le condenó por participar en los asesinatos del brigada del Ejército Mariano de Juan Santamaría y del inspector de Policía Enrique Nieto.
Consuelo Ordóñez, la hermana de Gregorio Ordóñez, está "indignadisima" por la semilibertad de este asesino y ha denunciado que "están usando esta trampa" para proseguir con "la amnistía encubierta" de los presos etarras que, a su juicio, promueven el gobierno vasco y el Gobierno de Pedro Sánchez.



