La desesperada fórmula de Sánchez para salvar el decreto antidesahucios
En el Ejecutivo rechazan que sea este el momento de que Sánchez se reúna fuera de España con el fugado Puigdemont.
El Gobierno no descarta llevar un tercer decreto al Congreso para salvar el llamado escudo social, en el que se incluye el plan antidesahucios. Ahora estudia cómo conseguir el voto favorable de Junts sin que se descuelguen otros partidos. Para ello, analiza distintas fórmulas que permitan a este real decreto recibir el visto bueno de la Cámara.
Los de Carles Puigdemont solo votarían a favor si el Ejecutivo vuelve a trocearlo, como ya hizo con la revalorización de las pensiones, y separa el plan antidesahucios del resto del decreto. "Veremos cuáles son las posibilidades que tenemos. Es un Gobierno inasequible al desaliento. Siempre el diálogo es la mayor ventaja que tenemos a la hora de poder concitar esa capacidad de que el bienestar llegue a los ciudadanos", defendió este viernes la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en la Ser.
La opción de fragmentarlo genera reticencias en el socio minoritario del Gobierno, que sostiene que el plan antidesahucios, el único escollo para la derecha, debe prorrogarse. En todo caso, el Ejecutivo no tiene prisa y pretende aprovechar este tiempo para intensificar una campaña de presión contra el PP y Vox, sobre todo, pero también contra Junts, en plena campaña electoral en Castilla y León. "La gente tendrá muy en cuenta quién les defiende con esas medidas que ayudan y protegen a la ciudadanía, especialmente a los más vulnerables, y quién las castiga porque solo defienden los intereses de los más poderosos", subrayó en Segovia el portavoz socialista en el Congreso, Patxi López.
La postura del Gobierno respecto a Junts ha cambiado desde que, en octubre, este partido decidiera romper relaciones ante el incumplimiento de acuerdos por parte de Sánchez. El Ejecutivo ha pasado de restar importancia a la ruptura, ignorarla y evitar críticas a Junts, a adoptar ahora un discurso más confrontativo e incluso a incluirlos en el mismo bloque que PP y Vox, pese a que son uno de sus socios de investidura. Lo que parece evidente es que, mientras el Gobierno no recomponga su relación con Junts, la dificultad para gobernar seguirá marcando la tónica general.
En todo caso, en el Ejecutivo rechazan que sea este el momento de que Sánchez se reúna fuera de España con el fugado Puigdemont para acercar posturas, al tiempo que defienden las cesiones otorgadas a los partidos independentistas catalanes. "Creo que los retos son tan importantes que están por encima de nuestras siglas y están por encima de la situación de tensión que viven las fuerzas políticas cuando el Gobierno no atiende exactamente aquello que dictan. Y eso habla de la personalidad de este Gobierno, que tiene capacidad de llegar a acuerdos, pero no a cualquier precio", sostuvo Montero después de que el Ejecutivo haya concedido cada vez más delegaciones a Cataluña.
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