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15 imprescindibles del Prado para los que van con mucha prisa

La pinacoteca madrileña sabe que muchos visitantes cuentan con poco tiempo para recorrer la ciudad y sus numerosos atractivos, así que ha decidido seleccionar quince de sus obras en un itinerario exprés de una hora. Por su puesto, no es el más recomendable pero si no se cuenta con más tiempo, aquí van sus imprescindibles. Incluye mapa, para que nadie se pierda.

Orestes y Pílades o Grupo de San Ildefonso. Escuela de Pasitelas (Hacia 10 a.C.)
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Orestes y Pílades o Grupo de San Ildefonso. Escuela de Pasitelas (Hacia 10 a.C.)

A diferencia de los grupos escultóricos de la escuela de Pérgamo, del pleno helenismo, el Grupo escultórico de San Ildefonso no ofrece al observador más que un solo punto de observación. En la vista frontal las siluetas de ambas figuras crean una composición armónica, no alterada por movimientos bruscos y evocando grupos clásicos.  

La Anunciación, de Fra Angelico (1425 - 1426)
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La Anunciación, de Fra Angelico (1425 - 1426)

Esta obra fue pintada para el convento de Santo Domingo en Fiésole. Es considerada una de las primeras obras maestras de su autor y fue realizada en un momento decisivo para el arte florentino.  Muestra el ciclo de la pérdida (Adán y Eva expulsados del Paraíso) y salvación del hombre (Anunciación de María), mientras los cinco paneles de la predella ilustran otros tantos episodios de la vida de la Virgen.

El Descendimiento, Van der Weyden (Antes de 1443)
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El Descendimiento, Van der Weyden (Antes de 1443)

El Descendimiento se pintó para la capilla de Nuestra Señora Extramuros de Lovaina, que fue fundada en el siglo XIV por el gremio de ballesteros.  Llevado al Escorial en 1566, permaneció allí hasta su traslado al Museo del Prado en 1939. Es probable que Van der Weyden empezara por realizar un boceto detallado para que fuera aprobado por sus clientes.  

Tríptico del jardín de las delicias, de El Bosco (1490 - 1500)
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Tríptico del jardín de las delicias, de El Bosco (1490 - 1500)

El Jardín de las delicias es la creación más compleja y enigmática del Bosco. Aunque el pecado es el nexo que une las tres escenas representadas, es necesario profundizar más en la iconografía de la tabla del Paraíso para poder avanzar en su significado.

Autorretrato, de Alberto Durero (1498)
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Autorretrato, de Alberto Durero (1498)

Durero se retrata como un gentiluomo, vestido con tonos claros y con sus mejores galas. Durero incorpora la monumentalidad italiana en las verticales y horizontales con que ordena el marco de la ventana. Figura en el inventario del Alcázar de Madrid en 1686. Ingresó en el Real Museo en 1827. 

La Crucifixión, de Juan de Flandes (1509 - 1519) 
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La Crucifixión, de Juan de Flandes (1509 - 1519) 

Para decorar la Catedral de Palencia, el prelado, que había estado en los Países Bajos en misiones diplomáticas al servicio de la corona y gustaba de la pintura flamenca, optó por contratar a Juan de Flandes, el antiguo pintor de corte de Isabel la Católica. El artista dispuso a Cristo clavado con tres clavos en la cruz, de acuerdo con una iconografía fijada desde el siglo XIII. Lo muestra muerto, con la corona de espinas y la sangre manando de sus heridas. A diferencia de lo que era frecuente en los primitivos flamencos, Cristo no evidencia en su cuerpo las huellas sanguinolentas que le hicieron al despojarle las vestiduras. 

El Cardenal, de Rafael (1510 - 1511)
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El Cardenal, de Rafael (1510 - 1511)

Lo que más llama la atención de este retrato es la extraordinaria perspicacia icástica de Rafael, capaz de fijar la imagen definitiva y universal de un cardenal del Renacimiento sin renunciar por ello a representar la singularidad de este individuo.

Carlos V en la Batalla de Mühlberg, de Tiziano (1548)
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Carlos V en la Batalla de Mühlberg, de Tiziano (1548)

Carlos V en la Batalla de Mühlberg, de Tiziano (1548) El retrato conmemora la victoria de Carlos V sobre la Liga de Smalkalda en Mühlberg el 24 de abril de 1547. Carlos va pertrechado al modo de la caballería ligera, con media pica y pistola de rueda. Lleva una armadura realizada hacia 1545 por Desiderius Helmschmid (1513-1579), en cuyo peto, y como era habitual desde 1531, aparece una imagen de la Virgen con el Niño. 

El caballero de la mano en el pecho, de El Greco (Hacia 1580)
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El caballero de la mano en el pecho, de El Greco (Hacia 1580)

Este retrato de busto largo engrosó las Colecciones Reales gracias a una donación de la viuda del duque del Arco. Es uno de los más tempranos del pintor realizados en España, y el que más claramente se ha distinguido del conjunto. El caballero, de unos treinta años, viste según la moda española de finales de los setenta del siglo XVI, con la blanca y estrecha gorguera elevándose por detrás de las orejas y enmarcando la cabeza.

Las tres Gracias, de Rubens (1630 - 1635)
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Las tres Gracias, de Rubens (1630 - 1635)

Esta obra muestra las calidades y cualidades técnicas del Rubens final. La pincelada es suelta, trabajando los detalles a través del color, sobre todo en las carnaciones. En contraposición el paisaje del fondo y los ciervos parecen esbozados, a diferencia por ejemplo del detalle de las joyas. 

Judit en el banquete de Holofernes, de Rembrandt (1634)
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Judit en el banquete de Holofernes, de Rembrandt (1634)

 Esta escena forma parte de un pequeño grupo de alegorías personificadas por la figura de mujeres heroicas, es decir, diosas o heroínas de la Antigüedad y del Antiguo Testamento que Rembrandt pintó entre 1633-1635.

El sueño de Jacob, de José de Ribera (1639) 
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El sueño de Jacob, de José de Ribera (1639) 

El cuadro narra el sueño misterioso del patriarca Jacob, según relata el Génesis, quien aparece dormido, recostado sobre el brazo izquierdo. Detrás de él se encuentra un árbol y al otro lado la escala de luz por la que suben y bajan los ángeles. El asunto muestra la capacidad técnica de Ribera para construir un discurso metafórico.

Las meninas, de Velázquez (1656)
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Las meninas, de Velázquez (1656)

Es una de las obras de mayor tamaño de Velázquez. Se pintó en 1656 en el Cuarto del Príncipe del Alcázar de Madrid, que es el escenario de la acción. Los personajes son servidores palaciegos, que se disponen alrededor de la infanta Margarita, a la que atienden doña María Agustina Sarmiento y doña Isabel de Velasco, meninas de la reina. Además de ese grupo, vemos a Velázquez trabajar ante un gran lienzo, a los enanos Mari Bárbola y Nicolasito Pertusato, que azuza a un mastín, a la dama de honor doña Marcela de Ulloa, junto a un guardadamas, y, al fondo, tras la puerta, asoma José Nieto, aposentador. En el espejo se ven reflejados los rostros de Felipe IV y Mariana de Austria, padres de la infanta y testigos de la escena. 

La Inmaculada Concepción, de Tiepolo (1767 - 1769)
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La Inmaculada Concepción, de Tiepolo (1767 - 1769)

La Virgen María aparece sobre la bola del Mundo y la media luna, pisando la serpiente del Pecado Original, coronada por la paloma del Espíritu Santo y rodeada por ángeles y por algunos de los símbolos marianos. La obra fue un encargo Real para la Iglesia de San Pascual de Aranjuez. 

El 3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos, de Goya (1814)
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El 3 de mayo en Madrid o Los fusilamientos, de Goya (1814)

La restauración realizada en 2008 ha devuelto al cuadro su brillantez original, apreciándose la técnica directa y magistral de Goya.

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