L. D. / EFE.-
Vince Canistraro, ex-jefe de la división antiterrorista de la Agencia Central de Información (CIA), cree que estos acontecimientos probablemente reclaman la creación de una nueva estructura antiterrorista dentro del Gobierno de EEUU, que pueda coordinar las actividades en este campo para evitar seguir teniendo lo que él llama "una autoridad dividida".
Como consecuencia de esta "nueva guerra", la CIA estará llamada a jugar un papel cada vez más importante en el conflicto, ya que tendrá la obligación de facilitar detalles acerca de Osam bin Laden, el hombre que EEUU considera el "cerebro" de los atentados del martes en Nueva York y Washington. Para ello, tendrá que establecer contactos con otros servicios de espionaje, algunos colaboradores habituales, como el Mosad israelí, pero otros mucho más reacios, como el servicio secreto paquistaní, que, de momento, parece dispuesto a compartir la información privilegiada que tiene sobre este terrorista y el gobierno afgano de los taliban.
Cuando el trabajo de todas estas fuerzas coordinadas -Policía, Inmigración, CIA, etc- empiece a dar resultados, entrarán en escena las fuerzas militares convencionales con buques de guerra, portaaviones y aviones de combate, que, según los expertos, llevarán a cabo "acciones militares quirúrgicas" más que un ataque a gran escala.
Estrechar lazos e intercambiar datos en la lucha contra el terrorismo internacional es vital. Por el vacío de colaboración, aseguran los expertos, los servicios de espionaje de Washington no han podido interceptar las comunicaciones de Osama ben Laden desde hace un año, cuando los contactos del saudí pasaron a ser conducidos por correos o palabras de boca a boca.
James Bradford, autor de los dos únicos libros escritos sobre la supersecreta Agencia de Seguridad Nacional - que se encarga de interceptar las comunicaciones externas con fines de inteligencia-, ha declarado a la cadena de televisión C-SPAN que la NSA (por sus siglas en inglés) perdió la pista de ben Laden en algún momento de 2000. Al abordar los presuntos fallos de inteligencia que permitieron los atentados terroristas, Bamford ha señalado que la NSA y la inteligencia estadounidense en general "no puede analizar o interpretar los inmensos volúmenes de información que recolecta".
En su recientemente publicado libro Body of Secrets , Bamford afirma que la NSA recibía regularmente las comunicaciones de ben Laden desde su escondite en el norte de Afganistán. "Bin Laden empleaba un teléfono que transmite y recibe llamadas a través de satélites de la organización Inmarsat". Se trata del mismo sistema empleado por la mayoría de los barcos y de viajeros a lugares remotas. De acuerdo con el libro ben Laden era consciente que EEUU interceptaba sus comunicaciones internacionales, pero al menos hasta el año pasado "parecía no importarle".
Con respecto a la distribución de información de inteligencia con otros aliados en el Medio Oriente, Bamford ha declarado que sólo Israel posee cierta capacidad de inteligencia electrónica. Pero EEUU no recibe mucha información de inteligencia electrónica de israelí "en parte porque no tiene gran capacidad de producción, y también porque no la comparte", señala el experto.
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Como consecuencia de esta "nueva guerra", la CIA estará llamada a jugar un papel cada vez más importante en el conflicto, ya que tendrá la obligación de facilitar detalles acerca de Osam bin Laden, el hombre que EEUU considera el "cerebro" de los atentados del martes en Nueva York y Washington. Para ello, tendrá que establecer contactos con otros servicios de espionaje, algunos colaboradores habituales, como el Mosad israelí, pero otros mucho más reacios, como el servicio secreto paquistaní, que, de momento, parece dispuesto a compartir la información privilegiada que tiene sobre este terrorista y el gobierno afgano de los taliban.
Cuando el trabajo de todas estas fuerzas coordinadas -Policía, Inmigración, CIA, etc- empiece a dar resultados, entrarán en escena las fuerzas militares convencionales con buques de guerra, portaaviones y aviones de combate, que, según los expertos, llevarán a cabo "acciones militares quirúrgicas" más que un ataque a gran escala.
Estrechar lazos e intercambiar datos en la lucha contra el terrorismo internacional es vital. Por el vacío de colaboración, aseguran los expertos, los servicios de espionaje de Washington no han podido interceptar las comunicaciones de Osama ben Laden desde hace un año, cuando los contactos del saudí pasaron a ser conducidos por correos o palabras de boca a boca.
James Bradford, autor de los dos únicos libros escritos sobre la supersecreta Agencia de Seguridad Nacional - que se encarga de interceptar las comunicaciones externas con fines de inteligencia-, ha declarado a la cadena de televisión C-SPAN que la NSA (por sus siglas en inglés) perdió la pista de ben Laden en algún momento de 2000. Al abordar los presuntos fallos de inteligencia que permitieron los atentados terroristas, Bamford ha señalado que la NSA y la inteligencia estadounidense en general "no puede analizar o interpretar los inmensos volúmenes de información que recolecta".
En su recientemente publicado libro Body of Secrets , Bamford afirma que la NSA recibía regularmente las comunicaciones de ben Laden desde su escondite en el norte de Afganistán. "Bin Laden empleaba un teléfono que transmite y recibe llamadas a través de satélites de la organización Inmarsat". Se trata del mismo sistema empleado por la mayoría de los barcos y de viajeros a lugares remotas. De acuerdo con el libro ben Laden era consciente que EEUU interceptaba sus comunicaciones internacionales, pero al menos hasta el año pasado "parecía no importarle".
Con respecto a la distribución de información de inteligencia con otros aliados en el Medio Oriente, Bamford ha declarado que sólo Israel posee cierta capacidad de inteligencia electrónica. Pero EEUU no recibe mucha información de inteligencia electrónica de israelí "en parte porque no tiene gran capacidad de producción, y también porque no la comparte", señala el experto.
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