
La nueva encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, ha señalado este martes que buscará avances "sostenibles" y con "beneficios tangibles" tras reunirse en Caracas con representantes de la dictadura chavista, en un encuentro celebrado en el Palacio de Miraflores con Delcy Rodríguez.
En un vídeo difundido por la embajada estadounidense, Dogu ha calificado la situación como un "momento histórico" y aseguró que su presencia en la capital venezolana "marca un nuevo capítulo" en las relaciones entre ambos países, rotas desde 2019 por la deriva autoritaria del chavismo.
El trabajo ya comenzó. - LFD pic.twitter.com/E3omu2gZcR
— Embajada de los EE.UU., Venezuela (@usembassyve) February 3, 2026
La diplomática lidera la reapertura de la misión diplomática de Estados Unidos en Venezuela, clausurada hace siete años tras la ruptura de relaciones con el régimen de Nicolás Maduro. Dogu llegó a Caracas el pasado sábado, en un movimiento que se produce cuando está a punto de cumplirse un mes de la captura del líder chavista y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense en suelo venezolano.
Durante la reunión con Delcy Rodríguez y con su hermano Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento controlado por el chavismo, Dogu reiteró el plan de tres fases impulsado por el secretario de Estado, Marco Rubio. Este contempla una etapa inicial de estabilización y restauración de la seguridad, seguida de la recuperación económica y, finalmente, una transición democrática que ponga fin a décadas de autoritarismo.
Según explicó la propia Dogu, la reapertura del espacio aéreo y la reciente licencia general otorgada por Washington son pasos "clave" para impulsar la recuperación económica de un país devastado por años de corrupción, mala gestión y represión política.
La diplomática aseguró que trabajará con actores del sector público y privado, así como con la sociedad civil, aunque el control del chavismo sobre las instituciones y la persecución sistemática de la oposición siguen siendo uno de los principales obstáculos para cualquier avance real.
Estados Unidos y Venezuela rompieron relaciones en 2019, después de que la primera Administración de Donald Trump reconociera a Juan Guaidó como presidente interino. En respuesta, la dictadura de Maduro expulsó al entonces encargado de negocios, James Story, y al resto del personal diplomático estadounidense.
Desde entonces, Washington ha gestionado sus relaciones con Venezuela desde una oficina ubicada en su embajada en Bogotá. El pasado 9 de enero, el régimen anunció el inicio de un supuesto "proceso exploratorio" con Estados Unidos para el restablecimiento de las misiones diplomáticas y para abordar las consecuencias de lo que el chavismo califica como el "secuestro" de Maduro, un episodio que ha vuelto a sacudir el tablero político venezolano.
