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Omagh, ¿el atentado terrorista que no se quiso evitar?

La policía irlandesa "dejó pasar" al vehículo y la norirlandesa fue avisada días antes. Los autores siguen en libertad.

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Una parte de la calle Market Street tras el atentado de Omagh. | Cordon Press

15 de agosto de 1998. Miles de ciudadanos de Omagh, la capital del condado de Tyrone, disfrutan de una jornada de sábado en las calles del centro. Pasean, compran y se divierten con una especial confianza, pues los Acuerdos de Viernes Santo en Irlanda del Norte parece que abren una más que factible posibilidad de paz en el país. Sólo algunas pequeñas escisiones del IRA (Ejército Republicano Irlandés) se han mostrado contrarias al proceso y continúan con una limitada actividad terrorista.

El reloj se acercaba a las 14.00 horas cuando dos hombres descienden de un vehículo Vauxhall Cavalier C comercializado en el resto de Europa con el nombre de Opel Vectra, de color granate y con matrícula norirlandesa DZ 5211. Lo acaban de dejar aparcado en Market Street, junto a la tienda de ropa Kells, a unos 500 metros de Palacio de Justicia. En su maletero, más de 225 kilos de una mezcla mortal de explosivo plástico Semtex con diversos tipos de fertilizantes y un temporizador mecánico marca Coupatan. Los dos hombres se alejan del coche por Campsie Road.

Media hora después, se recibe una llamada en la redacción de Ulster Televisión en Belfast. "Hay una bomba, Palacio de Justicia, calle principal, Omagh, 500 libras (cantidad de explosivo), explosión en 30 minutos". El comunicante anónimo aporta también una contraseña para dar credibilidad a la llamada: "Malta Pope" (nombre de un asesor del senador norteamericano George J. Mitchell, que había mediado en las negociaciones de paz en 1997-1998). Esta contraseña ya había sido empleada semanas antes por el IRA Auténtico para avisar de la explosión de una bomba en Banbridge, en el condado de Down.

El mismo comunicante se vuelve a poner en contacto con la televisión norirlandesa unos minutos después, a las 14.35 horas, para advertir del adelanto del momento de la explosión: "Bomba, Omagh, 15 minutos". Entre una llamada y la otra, se efectuó otro aviso, a las 14.32 horas, esta vez a la organización caritativa Samaritans of Coleraine, en la que se indica que la bomba está ubicada a unas 200 yardas (182 metros) del Palacio de Justicia.

Los agentes de la RUC (Royal Ulster Constabulary) ponen en marcha el operativo policial y desalojan a los viandantes de los alrededores del Palacio de Justicia de Omagh. Pero la falta de precisión en los datos aportados por los terroristas, no hay una calle principal en la localidad, hizo que muchos fueron desalojados y traslados a la supuestamente segura Market Street, a escasos metros del coche bomba.

A las 15.10 horas, los casi 225 kilos de explosivo convirtieron Market Street en un infierno. Los edificios de buena parte de la calle quedaron destrozados y algunas plantas se derrumbaron. El vidrio de los escaparates y el mobiliario urbano actuaron de metralla. Durante más de siete horas los servicios de emergencia estuvieron sacando cadáveres y trasladando heridos a centros hospitalarios de Omagh, Belfast, Dundonald, Dungannon, Derry y Enniskillen. Las cifras del horror son 29 muertos (dos mujeres estaban en avanzado estado de gestación) y 220 heridos de diversas gravedad.

Entre las víctimas había dos españoles. Rocío Abad Ramos, de 23 años, una estudiante española de intercambio que acompañaba como monitoria a un grupo de niños irlandeses y españoles que se encontraban en la ciudad. Cuatro de los niños que cuidaba fallecieron en la explosión. Entre ellos, Fernando Blasco Baselga, de 12 años de edad, a quien acompañaba su hermana Lucrecia, un año mayor, quien sufrió graves lesiones pero pudo sobrevivir.

Para desgracia de la familia Blasco Naselga, éste no había sido su primer encontronazo con el terrorismo. Seis años antes, el 9 de junio de 1992, el padre de familia, Manuel Blasco Siegrit, resultó herido al hacer explosión un coche-bomba de ETA en las inmediaciones de la madrileña calle Madre de Dios, junto a un hipermercado de la cadena Jumbo.

Los investigadores ocultan datos

Durante la investigación inicial llevada a cabo por la RUC fueron interrogados casi 80 sospechosos, se hicieron entrevistas a más de 2.000 personas y se tomó declaración sobre los hechos a más de 3.000 personas, según la prensa británica. Incluso llegó a haber varios detenidos, en diferentes operaciones policiales desarrolladas a ambos lados de la frontera.

Sin embargo, quince años después ninguno de los terroristas del IRA Auténtico que cometieron el atentado ha pisado la cárcel. Ni tan siquiera el banquillo de los acusados en un juicio penal. Todo ello pese a que las familias consiguieron pocos días después del atentado, a través de filtraciones, el listado completo de los terroristas que habían perpetrado la matanza.

En 2001, la por entonces Defensora del Pueblo para Asuntos Policiales en Irlanda del Norte (ocupó el cargo de 1999 a 2007), Nuala O'Loan, hizo público un informe en el que denunciaba que tanto la policía del Ulster (RUC) como la de la República de Irlanda (Garda) tenían conocimiento de que terroristas del IRA Auténtico preparaban un atentado en Omagh y no hicieron nada por evitarlo.

En el mismo, se detalla, entre otras cosas, como un colaborador de las Fuerzas de Seguridad británicas, conocido bajo el seudónimo de Kevin Fulton, había alertado a la RUC que varios terroristas estaban preparando un atentado e, incluso, facilitó el nombre de cuatro de ellos y señaló específicamente a quien se estaba encargando de fabricar la bomba y manipular el material explosivo. Pese a que en ese momento el informador estaba calificado con la mayor puntuación de credibilidad, los agentes desecharon sus datos.

El informe también criticaba duramente el trabajo de investigación del atentado llevado a cabo por la RUC, al que acusaba de no hacer todos los esfuerzos para esclarecer quiénes fueron los terroristas que participaron en la masacre, y entre las conclusiones se recoge la sospecha de que algunos miembros de las Fuerzas de Seguridad británicas ocultaron información.

La Garda "deja pasar" el coche-bomba

Dos años más tarde, en octubre de 2003, el dominical británico The Observer, el más antiguo del Reino Unido, y que complementa la oferta informativa que de lunes a sábado ofrece The Guardian, hizo públicos un numero importante de extractos de los 54 folios que componían la transcripción de una conversación que Paddy Dixon, un infiltrado de la Garda en el IRA Auténtico –instalado confortablemente en los pueblos fronterizos de Irlanda–, mantuvo en 2002 con su controlador policial, el sargento John White.

En la misma se ponía de manifiesto que altos mandos de la Garda ordenaron"dejar pasar" la frontera al Vauxhall Cavalier C –todavía con su matrícula irlandesa original 91 DL 2554 y robado unas horas antes en Carrickmacross, en el condado de Monaghan– para preservar la identidad de su infiltrado, pues su información había desbaratado anteriormente varios planes de los terroristas y empezaban a sospechar que tenían un topo en la organización. También optaron por no informar al RUC norirlandés.

En la conversación se da a conocer cómo desde que Dixon se había conseguido infiltrar en el grupo terrorista, los policías irlandeses habían tenido conocimiento de hasta nueve planes diferentes del IRA Auténtico para cometer acciones terroristas en el Reino Unido. De ellas, se habían desbaratado cuatro, destacando la colocación de un coche-bomba en Londres, mientras que no se había actuado en el resto de los casos, siempre con el argumento de que no sospechasen que estaban infiltrados. Ninguna persona había fallecido en esos atentados ante los que no se hizo nada.

La cinta con la grabación fue remitida posteriormente a la Defensora del Pueblo para Asuntos Policiales en Irlanda del Norte, quien le entregó una copia al entonces ministro de Exteriores de la República de Irlanda, Brian Cowen –Primer Ministro entre 2008 y 2011–, quien anunció públicamente que se realizaría una investigación independiente sobre el manejo de la información que se obtiene por medio de la inteligencia. La investigación fue aprobada por el Consejo de Ministros poco después, aunque nunca más se supo sobre ella.

Igualmente, el PSNI (Servicio de Policía de Irlanda del Norte), que siguiendo los acuerdos de Viernes Santo nació para sustituir al RUC –algunos de sus integrantes habían participado junto a grupos paramilitares unionistas en ataques contra miembros de la comunidad católica–, pidió que Dixon fuera trasladado al Ulster para declarar, aunque esto nunca llegó a ocurrir.

Grabados el mismo día del atentado

En el año 2008, Panorama, uno de los programas estrella de la BBC, emitió un reportaje sobre el atentado de Omagh. En el mismo, aseguraron que el Government Communications Headquarters (GCHQ), una de las ramas de la inteligencia británica, había estado grabando ese fatídico día las comunicaciones de los dos móviles que los terroristas del IRA Auténtico utilizaron durante su desplazamiento desde el norte de la República de Irlanda hasta la ciudad norirlandesa.

Es más, esos mismos móviles, llevaban ya casi dos semanas siendo controlados por el GCHQ, puesto que habían sido usados también en el atentado con coche-bomba cometido quince días antes en Banbridge, en el que no sólo se utilizaron esos mismos móviles, sino también las mismas palabras claves, el mismo tipo de explosivo, el mismo tipo de bomba y se habían cometido errores similares al facilitar los datos de la bomba en las llamadas de advertencia.

La emisión de este reportaje produjo una fuerte polémica, no en vano, el PSNI había estado solicitando información sobre al atentado al GCHQ durante años, mientras éstos habían negado tener dato alguno. Por ello, Londres anunció públicamente una investigación del Comité para Irlanda del Norte del Parlamento británico. El informe se hizo público en 2010 y se recomendaba la apertura de una nueva investigación sobre el atentado, ante las sospechas de que tanto miembros de las Fuerzas de Seguridad como de los servicios de inteligencia habían ocultado información de relevancia al equipo de agentes norirlandeses encargados de la investigación.

En mayo de 2012, el Grupo de Autoayuda y Apoyo de Omagh (OSSHG), conformado por las víctimas y familiares de los fallecidos en el atentado, se reunió con el ministro británico para Irlanda del Norte para entregarle un informe en el que aseguraban que había "pruebas claras" de que el día del atentado la RUC y la Garda llevaron a cabo una operación antiterrorista a ambos lados de la frontera en la que podían haber aprovechado para detener a los miembros del IRA Auténtico que cometieron el atentado.

"Le hemos dicho que tenemos pruebas de que la operación policial de ese día podía haber interceptado a los terroristas. Se trata de una nueva prueba que nunca se ha hecho pública antes", explicó entonces Michael Gallagher, portavoz del grupo de víctimas, a la agencia británica PA, en unas declaraciones que fueron recogidas posteriormente por Efe.

Condena civil

Quince años después sólo una persona se ha sentado en el banquillo de los acusados para enfrentarse a un juicio penal por el atentado de Omagh. Fue el electricista norirlandés Sean Hoey, supuesto simpatizante del IRA Auténtico, quien fue condenado en primera instancia, pero posteriormente absuelto en diciembre de 2007, en una sentencia en la que el magistrado denuncia la existencia de "engaños deliberados y premeditados" por parte de la RUC que han hecho "imposible que pueda aceptar la validez de las pruebas" y han creado "dudas razonables" sobre la autoría de la matanza.

Un día después de esa absolución, el enconces jefe del PSNI, Hugh Orde, pidió públicamente a los que "conocen" a los autores del atentado de Omagh que "canten". "Hay gente ahí fuera que sabe quién lo hizo. Tenemos mucha información (de los servicios de inteligencia), pero la información no es una prueba", dijo el máximo responsable del PSNI.

El único triunfo judicial que han tenido hasta ahora las familias ha sido por la vía civil. En junio de 2009, el Alto Tribunal de Irlanda del Norte condenó a los terroristas del IRA Auténtico Seamus Daly, Liam Campbell, Michael McKevitt y Colm Murphy a pagar una indemnización de 1,8 millones de euros a las familias como autores del atentado de Omagh. Excluía de la condena a Seamus McKenna, que también fue acusado por el Grupo de Autoayuda y Apoyo de Omagh. Los cinco estaban en la lista de autores filtrada a las familias tras el atentado.

La propia sentencia recordaba que los condenados no pueden ser procesados por acciones delictivas, pues la demanda era de carácter civil y las familias sólo recibirán una indemnización por daños y perjuicios. Por tanto, los cuatro condenados por lo civil como autores del atentado de Omagh permanecen en libertad.

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