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¿Puede el nuevo presidente de Portugal acabar con su Gobierno de izquierdas?

Entre las competencias que consagra la Constitución lusa al presidente se encuentra la de disolver el Parlamento y, por tanto, convocar elecciones.

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Marcelo Rebelo de Sousa este domingo | EFE

El centro-derechista Marcelo Rebelo de Sousa ha sido elegido presidente de Portugal y cohabitará con el primer ministro, el socialista António Costa – que gobierna con apoyo de la izquierda radical- en unas presidenciales con récord de candidatos y con una alta abstención (51%).

Rebelo de Sousa (Lisboa, 1948) ganó los comicios con mayoría absoluta, con el 52% de los votos, porcentaje que le sirve para ahorrarse una segunda vuelta, frente al casi 23% del ex rector de la Universidad de Lisboa, António Sampaio da Nóvoa, cercano al gobernante Partido Socialista (PS).

Los socialistas llegaron al poder hace justo hace justo dos meses gracias a un acuerdo inédito alcanzado con el resto de fuerzas de izquierda, que se comprometieron a darle apoyo en el Parlamento a cambio de iniciar una política enfocada a revertir la austeridad. Costa fue el segundo candidato más votado en los comicios por detrás del líder de la coalición de centro-derecha, el ex primer ministro Pedro Passos Coelho, pero dio la vuelta al resultado gracias a un pacto de mínimos con el Bloque de Izquierda, el Partido Comunista y Los Verdes, sin que éstos entren en el Ejecutivo.

Las divergencias programáticas entre todos ellos son palpables y ya obligaron a los socialistas a necesitar en estas primeras semanas del apoyo puntual de los conservadores lusos para sacar adelante una medida importante como la resolución del banco Banif, con un coste millonario para las arcas del Estado.

Las competencias de Rebelo de Sousa

A la presión de sus socios de izquierda por acelerar la reversión de la austeridad se contrapone la firmeza de Bruselas a la hora de recordar a Portugal que debe cumplir con sus objetivos de reducción del déficit público, lo que rebaja el margen para grandes alegrías financieras. Mientras en el país continúan las quinielas sobre cuánto durará el actual Gobierno, la posición de Rebelo de Sousa será otro factor a tener en cuenta, dado que entre las competencias que consagra la Constitución al presidente se encuentra la de disolver el Parlamento y, en consecuencia, convocar elecciones. También puede disolver las asambleas legislativas de las regiones autónomas o vetar leyes, entre otras importantes funciones.

No obstante, no parece que entre sus objetivos a corto y medio plazo se encuentre la disolución del Parlamento luso. "Tenemos que corregir las injusticias que la crisis agravó (...) Es hora de rehacer Portugal", subrayó Rebelo de Sousa en su primer discurso como vencedor de los comicios.

En una entrevista concedida a El País, hace menos de diez días, Rebelo de Sousa fue muy claro a este respecto: "Para mí, la función del presidente de la República es arbitral y el árbitro no mete goles, arbitra entre los partidos. El presidente no puede tener un programa de gobierno. [...] Sería una inconsciencia disolver el Parlamento después de un año de elecciones, de una difícil formación de Gobierno y con una situación económica de salida de la crisis. No sería bueno para Portugal".

"Rebelo de Sousa tendrá una actitud institucional con este Gobierno, no será por su causa que caerá inmediatamente", señaló este lunes a la agencia EFE el politólogo luso António Costa Pinto. El especialista recordó que el aspirante conservador venció en los comicios de este domingo con una mayoría muy amplia, lo que refleja que triunfó su "discurso centrista" para atraer a electores, aunque "su pasado de centro-derecha no dejará de notarse" durante esta nueva etapa.

En este sentido, consideró que el próximo jefe del Estado dará prioridad a que se cumplan las exigencias de la UE, por lo que estará atento a que las metas de déficit sean cumplidas. "Rebelo de Sousa presenta dos características singulares: es el presidente -de los nueve que ha escogido Portugal en democracia- que menos obedece a los partidos políticos que lo apoyan porque tiene capital político propio y es el que más se sitúa en el centro, sobre todo en temas económicos y sociales", subrayó el politólogo. Y es que Marcelo Rebelo de Sousa, pese a ser militante del Partido Socialdemócrata (PSD) desde 1974, ha ido por libre en su candidatura, sin apoyos económicos ni políticos de su partido; tampoco ha aceptado donativos de empresarios. La mayor parte de su campaña se la ha pagado de su bolsillo.

Para Costa Pinto, la figura del próximo jefe de Estado presenta diferencias significativas con su predecesor, Cavaco Silva, ya que cuenta con "estilo más próximo a la sociedad y una capacidad de diálogo y para generar consensos también mayor".

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