
La purga de Alex Saab del Gobierno venezolano no es un simple ajuste administrativo ni una remodelación técnica del gabinete. Es, sobre todo, una confesión de debilidad. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, ha decidido desprenderse de uno de los símbolos más evidentes de la corrupción internacional del chavismo, fusionando los ministerios de Industrias y Producción Nacional y de Comercio Nacional y colocando al frente de la nueva estructura a Luis Antonio Villegas. Saab, hasta ahora ministro y pieza clave del entramado económico del régimen, desaparece del organigrama.
El anuncio, difundido con el habitual tono hueco de la propaganda chavista a través de Telegram, se limitó a agradecer al empresario colombiano "su labor al servicio de la Patria" y a anunciar que asumirá "nuevas responsabilidades". Ni una palabra más. Pero el mensaje real estaba claro: Saab se ha convertido en un lastre que el régimen ya no puede permitirse sostener.
Un relevo con mensaje político
Villegas —ministro de Comercio Nacional desde febrero de 2024— asume ahora el control de la nueva cartera unificada, concentrando competencias estratégicas en un momento en el que el chavismo intenta recomponer su imagen exterior tras la captura de Nicolás Maduro. El relevo no es casual ni neutro: frente al perfil internacional, opaco y profundamente contaminado de Saab, Rodríguez apuesta por un militar de trayectoria administrativa y bajo perfil.
El movimiento busca reducir la exposición internacional de un área especialmente sensible del Ejecutivo, justo cuando el régimen trata de contener el impacto político y diplomático de los últimos acontecimientos. La fusión ministerial no solo simplifica la estructura, sino que diluye el peso simbólico de una figura que se había convertido en un problema más que en un activo.
He decidido fusionar los ministerios del Poder Popular de Industrias y Producción Nacional y el de Comercio Nacional, carteras importantes para el avance económico del país. Esta nueva instancia será asumida por el ministro Luis Antonio Villegas. pic.twitter.com/gYqQTzPheN
— Delcy Rodríguez (@delcyrodriguezv) January 17, 2026
El historial de un operador del régimen
Conviene recordar quién es Alex Saab y por qué su salida es tan significativa. Nacido en Barranquilla y de origen libanés, Saab pasó de empresario discreto a operador central del régimen chavista. Fue detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado a Estados Unidos, donde se le acusó de conspiración para el blanqueo de capitales y de actuar como testaferro del poder venezolano. Permaneció en prisión desde octubre de 2021 hasta diciembre de 2023, cuando fue liberado tras un indulto firmado por Joe Biden. En marzo de 2024, la Justicia estadounidense archivó los cargos.
Durante su encarcelamiento, el chavismo desplegó una campaña internacional grotesca, presentándolo como un "diplomático secuestrado". Su esposa, la italiana Camilla Fabri, se convirtió en el rostro de esa ofensiva propagandística y hoy dirige la Misión Vuelta a la Patria, encargada de las repatriaciones de migrantes venezolanos. El mensaje era claro: Saab no era un peón, sino un activo estratégico.
Su nombre llevaba años ligado a las cloacas del régimen. En 2017, la entonces fiscal general Luisa Ortega lo señaló como uno de los testaferros de Maduro. Investigaciones posteriores lo vincularon a empresas como Group Grand Limited, acusada de suministrar alimentos con sobreprecios para los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP). El portal Armando.info destapó que Saab formaba parte de una red de lavado de dinero basada en exportaciones ficticias de alimentos, uno de los mayores escándalos de corrupción del chavismo.
Una remodelación en plena sacudida interna
Que ahora Delcy Rodríguez prescinda de él no es un gesto de regeneración, sino una maniobra de supervivencia. El régimen sacrifica a uno de sus operadores más comprometidos para tratar de enviar una señal hacia el exterior, especialmente a Washington, concentrando el poder económico en manos de un perfil sin sanciones internacionales.
Este movimiento se suma a una cascada de cambios en el Ejecutivo en apenas diez días. Rodríguez ha nombrado nuevos ministros de Ecosocialismo, Transporte y Comunicación, ha recolocado piezas clave en el área económica y ha reorganizado los aparatos de seguridad, destituyendo y nombrando mandos militares en puestos estratégicos. Todo ello dibuja un panorama inequívoco: el chavismo ya no gobierna desde la fortaleza, sino desde el repliegue.


