
Cuba ha sufrido este lunes un nuevo apagón nacional, el sexto registrado en apenas año y medio, según ha informado el Ministerio de Energía y Minas de Cuba. El organismo ha explicado a través de redes sociales que "se ha producido una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), se investigan las causas y comienzan a activarse los protocolos para el restablecimiento", sin precisar por el momento el origen del corte masivo de electricidad.
Se ha producido una desconexión total del SEN, se investigan las causas y comienzan a activarse los protocolos para el restablecimiento.
— Ministerio de Energía y Minas Cuba 🇨🇺 (@EnergiaMinasCub) March 16, 2026
La isla atraviesa una profunda crisis energética desde mediados de 2024. En los últimos meses la situación se ha agravado, en parte por las dificultades para el suministro de combustible que, según el Gobierno cubano, están vinculadas al bloqueo petrolero de Estados Unidos, lo que está afectando gravemente a la economía y aumentando el malestar social.
Un restablecimiento que puede tardar días
La recuperación del Sistema Eléctrico Nacional suele ser un proceso complejo y gradual. En experiencias anteriores, la reconexión completa ha tardado días. El procedimiento consiste en iniciar la generación con las fuentes de arranque más rápidas —como la energía solar, las hidroeléctricas o los motores de generación— para ir suministrando electricidad a zonas pequeñas que posteriormente se interconectan entre sí.
El objetivo final es proporcionar energía suficiente a las centrales termoeléctricas del país, que constituyen el pilar del sistema eléctrico cubano y permiten producir grandes cantidades de electricidad para cubrir la demanda.
Sin embargo, la actual escasez de combustible complica ese proceso. El país apenas dispone de diésel y fueloil para alimentar los motores de generación, lo que puede dificultar la reactivación de las plantas termoeléctricas.
Escasez de combustible y averías
El director general de Electricidad del Ministerio, Lázaro Guerra, ya advirtió hace una semana, tras otro apagón que afectó a unos seis millones de cubanos, de las dificultades para energizar las centrales sin combustible de arranque rápido.
Antes incluso de la desconexión total del sistema, las autoridades preveían para este lunes prolongados apagones durante toda la jornada. En el momento de mayor demanda se estimaba que hasta el 62 % del país podría quedar simultáneamente sin suministro eléctrico.
La situación del parque de generación también refleja problemas estructurales. Nueve de las 16 unidades termoeléctricas de la isla no estaban operativas este lunes por averías o trabajos de mantenimiento. Estas centrales aportan alrededor del 40 % de la electricidad del país.
Las incidencias en estas instalaciones no se relacionan con la falta de combustible —ya que utilizan principalmente petróleo nacional—, sino con el estado de unas infraestructuras envejecidas que acumulan décadas de explotación y un déficit crónico de inversiones.
Un sistema eléctrico en crisis
Otro 40 % de la electricidad cubana procede de la llamada generación distribuida, basada en motores alimentados con diésel y fueloil. El Gobierno ha reconocido que este sistema permanece completamente parado desde enero por la falta de combustible.
Diversas estimaciones independientes señalan que serían necesarios entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para sanear el sistema eléctrico del país que la dictadura comunista ha dejado languidecer como todo lo demás. Mientras tanto, los apagones se han convertido en uno de los principales factores que lastran la economía cubana, que se ha contraído más de un 15 % desde 2020 según cifras oficiales.
El anuncio se produce además en un contexto de creciente tensión social en Cuba, donde el descontento popular se ha manifestado en protestas contra el régimen comunista encabezado por Miguel Díaz-Canel. En los últimos días, decenas de personas han salido a las calles de Morón, en la provincia de Ciego de Ávila, para exigir libertad y el fin del régimen castrista tras apagones eléctricos que se han prolongado durante más de 28 horas consecutivas.


