
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no se olvida de Cuba pese a los quebraderos de cabeza que le está ocasionando el bloqueo iraní del estrecho de Ormuz —en respuesta a la ofensiva lanzada por EEUU e Israel contra el régimen de los ayatolás, que el pasado 28 de febrero acabó con la vida de su líder supremo—.
El mandatario norteamericano insiste en que la dictadura comunista caerá "muy pronto". "Cuba también quiere llegar a un acuerdo", ha asegurado Trump en declaraciones a los periodistas a bordo del Air Force One. "Llegaremos a un acuerdo o haremos lo que sea necesario", ha añadido. Será "bastante rápido", ha considerado. Eso sí, antes quiere acabar con Irán.
🇺🇸🇨🇺 | URGENTE — Donald Trump sobre la dictadura cubana:
"Cuba es una nación fallida. Cuba también quiere llegar a un acuerdo y creo que lo haremos muy pronto. O llegamos a un acuerdo o HAREMOS LO QUE TENGAMOS QUE HACER".
"Creo que algo sucederá con Cuba bastante rápido." pic.twitter.com/sPZ14yM6yg
— Agustín Antonetti (@agusantonetti) March 16, 2026
"Estamos hablando con Cuba", ha exclamado Trump con mucha naturalidad. Sus declaraciones llegan después de que el régimen castrista reconociera por primera vez que efectivamente está negociando con Estados Unidos. El propio dictador Miguel Díaz-Canel lo anunciaba el pasado viernes ante la plana mayor del Partido Comunista de Cuba (PCC) y la atenta mirada de Raúl Guillermo Rodríguez Castro alias el Cangrejo.
Hace más de un mes que todo apuntaba a que el nieto favorito del exdictador Raúl Castro —y su persona de máxima confianza— estaba siendo una persona clave en los contactos con la Administración Trump, que había amenazado incluso con una "toma de control amistosa" de la isla si el régimen no facilita la apertura de un proceso de transición hacia la democracia. El presidente estadounidense llegó a decir que ya tenía a su "Delcy (Rodríguez)" para Cuba.
Todo pasa por los Castro
No es ningún secreto que —aunque en 2018 cedió la presidencia del país y su cargo en el PCC a Miguel Díaz-Canel— Raúl Castro ha seguido moviendo los hilos en la sombra. Desde que Fidel llegó al poder, Cuba es de los Castro y sus esbirros. Han actuado durante décadas como si la isla fuese su cortijo; y los cubanos, sus lacayos. Tanto es así que hasta EEUU ha reconocido que necesitan contar con personas del régimen para lograr una transición pacífica.
También hemos sabido que otro miembro de la saga ha estado buscando soluciones a la situación de desabastecimiento de crudo que la isla padece desde que perdió a su principal suministrador —Venezuela, tras la caída del sátrapa Nicolás Maduro—. La isla pasa por la peor crisis energética de su historia y Trump no va a desaprovechar la oportunidad para hacer caer a la dictadura.


