
La activista y divulgadora cultural iraní Rima Shirmohamadej ha descrito en La Trinchera de Llamas la situación actual de Irán como una "revuelta profunda y sostenida", fruto de décadas de represión política, social y económica.
Según ha explicado la activista en el programa de Llamas, "las protestas no responden a un estallido puntual, sino a la ausencia total de vías legítimas para vivir con dignidad bajo el régimen de los ayatolás". La represión ha dejado ya a más de un centenar de muertos, miles de heridos y detenidos, en un contexto marcado por el apagón total de internet y cortes de electricidad en numerosas ciudades.
Shirmohamadej ha subrayado que "el bloqueo digital no es solo censura", sino un aislamiento deliberado que crea "un país sin testigos. Aun así, imágenes conseguidas gracias a conexiones por satélite como Starlink muestran movilizaciones masivas, con miles de personas iluminando la noche con sus teléfonos móviles como símbolo de resistencia y de visibilidad ante el mundo. La desconexión, ha advertido la divulgadora, "afecta incluso a quienes no protesta, "paralizando la vida cotidiana y sembrando el miedo generalizado" a las detenciones arbitrarias.
La activista ha destacado el carácter transversal y generacional de las protestas, con una presencia inédita de mujeres, niños y adolescentes. Además, ha denunciado la detención y muerte de menores, algo sin precedentes en anteriores levantamientos. A su juicio, "no se trata de una rebelión contra la fe, sino contra un sistema político que utiliza la religión como herramienta de control total".
Finalmente, Shirmohamadej ha defendido en el programa que lo que está en juego es una lucha por la dignidad humana y la libertad individual, valores que, afirmó, Irán comparte con Occidente. Para concluir ha alertado sobre la responsabilidad de la comunidad internacional y de los medios, criticando el silencio o la cobertura intermitente, y sostuvo que la indiferencia no es neutral. "Cuando un país entero se apaga", concluyó, "es la señal de que algo muy grave está ocurriendo y no mirar equivale a favorecer al poder represivo".


