
Cuando escribimos estas líneas, los reportes son contradictorios: algunas fuentes dicen que fuerzas kurdas ya han iniciado movimientos en la frontera noroeste de Irán, mientras que otras lo desmienten y también las hay que aseguran que no está ocurriendo ya, pero pasará en los próximos días.
De lo que podemos estar seguros es que, de ocurrir, sería un giro significativo en la guerra, si bien los kurdos nunca han sido un enemigo a la altura de la dictadura iraní e incluso es muy dudoso que lo sean después de la intensa campaña de bombardeos en marcha, pero tampoco sabemos hasta qué punto puede llegar un hipotético apoyo americano que, según cuenta The New York Times, ya habría empezado, si bien a pequeña escala: ya antes del inicio del actual conflicto la CIA ha entregado pequeño armamento a fuerzas kurdas en un esfuerzo a largo plazo por desestabilizar el régimen.
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca ha asegurado que no hay un plan para que los kurdos inicien una insurrección en Irán y ha calificado de "absolutamente falsas" las informaciones al respecto.
A pesar de esta negativa, lo que sí se ha confirmado es que el mismo Donald Trump ha mantenido sendas llamadas telefónicas tanto con el presidente de Irak —un cargo en su mayor parte representativo pero con algunas funciones y que recae en un kurdo— como con el presidente del territorio autónomo que controlan en el norte del país.
Sin Estado pero una fuerza en Oriente Medio
Los kurdos llevan décadas teniendo una posición muy peculiar dentro del complicado tablero que es Oriente Medio: son entre 30 y 40 millones de personas con una identidad común, un idioma propio —aunque dividido en varios dialectos— pero sin un Estado, ya que viven en un amplio territorio que incluye zonas de Turquía, Siria, Irán e Irak.
Históricamente han tenido buenas relaciones tanto con Israel como con Estados Unidos, pero esa relación también guarda malos recuerdos: en 1991, después de la primera Guerra del Golfo y con el régimen de Sadam Husein en horas muy bajas, hubo un gran levantamiento que fue brutalmente reprimido, incluyendo el uso de armas químicas que causaron auténticas masacres entre la población civil.
A pesar de aquello, los kurdos han sido un elemento a tener muy en cuenta en la región y han tenido una participación significativa y positiva en la Guerra Civil de Siria y, sobre todo, en la lucha contra el ISIS.
Actualmente, el territorio que controlan en el norte de Irak funciona como una región autónoma que tiene un tamaño similar al de Extremadura y en la que viven unos ocho millones de personas. De hecho, este territorio está teniendo ya una cierta importancia en la actual guerra, pues, como explican expertos como Gabriel Yerushalmi, los aviones israelíes están entrando en Irán a través del norte de Irak —en lugar de por una ruta más directa por el centro de este país y Siria— ya que ese espacio controlado por los kurdos es una zona más amigable en caso de que algún piloto tuviera que saltar desde el avión por un incidente o un problema técnico.
Además, Yerushalmi recuerda también que el Mossad lleva años actuando contra Irán desde el Kurdistán iraquí, y que este enclave podría ser también la plataforma desde la que lanzar operaciones de rescate dentro del territorio iraní.
El mismo analista considera como una información fiable el hecho de que no solo el personal del Mossad, sino también elementos de la CIA y de fuerzas especiales tanto de Israel como de Estados Unidos están ya en esta zona de Irak trabajando con milicias kurdas con el plan de que estas entren en territorio iraní para controlar las zonas del país de mayoría kurda.
En un encuentro online con periodistas internacionales organizado por EIPA, la antigua jefa de investigación del Mossad, Sima Shine, ha asegurado que ya se han dado algunos acontecimientos relevantes, además de esas llamadas de Trump, como que la frontera de Irán ha sido uno de los objetivos bombardeados en lo que llevamos de guerra, dejando la entrada franca a las milicias que quieran penetrar en Irak, y que varios de estos grupos armados ya han acordado actuar conjuntamente, aunque recalca que todavía no han empezado a hacerlo.
"Apretar el cuello" de los ayatolás
Por su parte, la viceministra de Exteriores de Israel, Sharren Haskel, ha publicado un mensaje en X en el que comenta la cuestión y también da por hecho que la unión de intereses entre Estados Unidos, Israel y las fuerzas kurdas va a poner en marcha un mecanismo poco menos que imparable: "La combinación de la fuerza aérea israelí y estadounidense, las más poderosas del mundo, con la fuerza terrestre de miles de combatientes kurdos apretará aún más el nudo alrededor del cuello" de los ayatolás, decía.
Sin embargo, y a pesar de que es cierto que los kurdos cuentan con miles de combatientes entrenados y con experiencia, a priori no son una fuerza capaz de enfrentarse al régimen iraní, además de que su irrupción en el conflicto no será vista con buenos ojos en el resto del país, lo que podría servir para cohesionar más a las fuerzas que apoyan a los ayatolás.
En definitiva, y como con muchas de las cosas que están pasando en este momento en la antigua Persia, es imposible pronosticar qué puede ocurrir y qué cadena de acontecimientos se desatarían si finalmente ocurre algo, pero en cualquier caso será muy difícil que las milicias kurdas sean esas botas en el terreno que según los analistas Trump y Netanyahu necesitan para el cambio de régimen en Irán. Aunque, por otro lado, lo que está claro también es que estamos entrando en un terreno totalmente desconocido en el que quizás los análisis que eran válidos hasta ahora ya no lo sean más.

