L. D. / EFE.-
El ministro de Hacienda ha afirmado que se revisará la previsión de crecimiento de la economía para 2002, que aún está cifrado en el 2,9%. El informe de la Comisión Europea ha conseguido algo que no lograron ni el Banco de España, la OCDE, el FMI, el IEE o las Cámaras de Comercio. Pese a todo, España crecerá este año y los dos siguientes muy por encima de la media europea. Tras intervenir en la sesión de control al Gobierno en el Senado, Cristóbal Montoro explicó que el Ejecutivo "está atento" a los análisis de los organismos internacionales, como la OCDE y la Comisión Europea -ambas prevén un aumento del PIB español el año que viene del dos por ciento-, y que "en función de ello" revisará sus pronósticos. Mientras Montoro hablaba en el Senado, el comisario de Asuntos Económicos hacía lo propio en Bruselas.
Según ha anunciado Pedro Solbes, la economía de la Eurozona crecerá tan sólo un 1,6% de media este año, y algo menos, un 1,3% en el 2002, según las previsiones de otoño publicadas este miércoles por la Comisión Europea. El pronóstico de Bruselas para el próximo año representa una reducción de 1,6 puntos respecto a su anterior previsión de crecimiento (publicada en abril) para la Eurozona. Por otra parte, el Ejecutivo comunitario se ha desmarcado de las previsiones del Gobierno español y estima para nuestro país un crecimiento del PIB del 2,7% en 2001 y de sólo el 2% en 2002. Esta cifra es nueve décimas inferior a la que figura en los presupuestos generales del Estado, aunque Bruselas espera una subida del crecimiento español hasta el 3,2% en el 2003, por encima siempre de la media comunitaria.
Por su parte, Rodrigo Rato, quien participa en la Cuarta Reunión Iberoamericana de Ministros de Economía, previa a la XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Lima, recordó que, a pesar de las revisiones del crecimiento de la economía anunciadas por algunos organismos, España "se comportará significativamente mejor que la media europea tanto en el 2001 como en el 2002". Sobre las nuevas previsiones de crecimiento de España realizadas por la OCDE y por la Comisión Europea, Rato aseguró que "no hay que sacralizar estas cifras" y que nada indica que exista una profunda desaceleración. Para el vicepresidente segundo, la economía española "se está comportando razonablemente en estos momentos y nuestra impresión es que lo hará en los próximos trimestres".
En general, la Comisión constata una "pronunciada desaceleración" de la economía europea en 2001 y predice una ralentización mundial "más grave y prolongada de lo que se esperaba en un principio" a consecuencia de los atentados del 11 de septiembre. La desaceleración europea ya era una realidad antes del 11 de septiembre, debido a la escalada del precio del petróleo, al fuerte aumento del precio de los alimentos y a la contracción del comercio mundial derivada del parón de la economía estadounidense.
La CE confía, no obstante, en que la recuperación gradual de la economía mundial comience a notarse en Europa a mediados de 2002 "si no hay cambios en la oferta de petróleo y en ausencia de crisis internacionales importantes". En las previsiones presentadas se asume que no se producirá una escalada bélica en Afganistán, y que no se interrumpirá el suministro de crudo. Los factores de la reactivación esperada para 2002 serán "la recuperación de la confianza a medida que vaya disminuyendo la sensación de inseguridad" y "unos tipos de interés muy bajos".
Desempleo y crecimiento
De los países grandes, es Alemania el que ha tenido que corregir más a la baja sus previsiones de crecimiento y es probable que crezca menos del 1% en 2001. El crecimiento también perderá vigor en Irlanda, Luxemburgo y España, pero "seguirá siendo significativamente superior a la media de la UE". Francia "resiste bien", lo mismo que Italia, mientras que el Reino Unido "crecerá muy por encima de la media comunitaria".
Por primera vez desde 1997 el desempleo aumentará. Se calcula que habrá aproximadamente medio millón de parados más en 2002. Con la ralentización de la economía, la tasa de desempleo ha dejado de disminuir en la zona del euro y en algunos estados miembros está incluso aumentando. No obstante, "con el vigoroso crecimiento previsto para 2003, el desempleo volverá a caer hasta niveles inferiores a los de 2001". Para España, la Comisión prevé una tasa de desempleo estabilizada en el 13% en 2001 y 2002 (frente al 14,1% en 2000), y un nuevo descenso hasta el 12,1% en 2003.
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Según ha anunciado Pedro Solbes, la economía de la Eurozona crecerá tan sólo un 1,6% de media este año, y algo menos, un 1,3% en el 2002, según las previsiones de otoño publicadas este miércoles por la Comisión Europea. El pronóstico de Bruselas para el próximo año representa una reducción de 1,6 puntos respecto a su anterior previsión de crecimiento (publicada en abril) para la Eurozona. Por otra parte, el Ejecutivo comunitario se ha desmarcado de las previsiones del Gobierno español y estima para nuestro país un crecimiento del PIB del 2,7% en 2001 y de sólo el 2% en 2002. Esta cifra es nueve décimas inferior a la que figura en los presupuestos generales del Estado, aunque Bruselas espera una subida del crecimiento español hasta el 3,2% en el 2003, por encima siempre de la media comunitaria.
Por su parte, Rodrigo Rato, quien participa en la Cuarta Reunión Iberoamericana de Ministros de Economía, previa a la XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará en Lima, recordó que, a pesar de las revisiones del crecimiento de la economía anunciadas por algunos organismos, España "se comportará significativamente mejor que la media europea tanto en el 2001 como en el 2002". Sobre las nuevas previsiones de crecimiento de España realizadas por la OCDE y por la Comisión Europea, Rato aseguró que "no hay que sacralizar estas cifras" y que nada indica que exista una profunda desaceleración. Para el vicepresidente segundo, la economía española "se está comportando razonablemente en estos momentos y nuestra impresión es que lo hará en los próximos trimestres".
En general, la Comisión constata una "pronunciada desaceleración" de la economía europea en 2001 y predice una ralentización mundial "más grave y prolongada de lo que se esperaba en un principio" a consecuencia de los atentados del 11 de septiembre. La desaceleración europea ya era una realidad antes del 11 de septiembre, debido a la escalada del precio del petróleo, al fuerte aumento del precio de los alimentos y a la contracción del comercio mundial derivada del parón de la economía estadounidense.
La CE confía, no obstante, en que la recuperación gradual de la economía mundial comience a notarse en Europa a mediados de 2002 "si no hay cambios en la oferta de petróleo y en ausencia de crisis internacionales importantes". En las previsiones presentadas se asume que no se producirá una escalada bélica en Afganistán, y que no se interrumpirá el suministro de crudo. Los factores de la reactivación esperada para 2002 serán "la recuperación de la confianza a medida que vaya disminuyendo la sensación de inseguridad" y "unos tipos de interés muy bajos".
Desempleo y crecimiento
De los países grandes, es Alemania el que ha tenido que corregir más a la baja sus previsiones de crecimiento y es probable que crezca menos del 1% en 2001. El crecimiento también perderá vigor en Irlanda, Luxemburgo y España, pero "seguirá siendo significativamente superior a la media de la UE". Francia "resiste bien", lo mismo que Italia, mientras que el Reino Unido "crecerá muy por encima de la media comunitaria".
Por primera vez desde 1997 el desempleo aumentará. Se calcula que habrá aproximadamente medio millón de parados más en 2002. Con la ralentización de la economía, la tasa de desempleo ha dejado de disminuir en la zona del euro y en algunos estados miembros está incluso aumentando. No obstante, "con el vigoroso crecimiento previsto para 2003, el desempleo volverá a caer hasta niveles inferiores a los de 2001". Para España, la Comisión prevé una tasa de desempleo estabilizada en el 13% en 2001 y 2002 (frente al 14,1% en 2000), y un nuevo descenso hasta el 12,1% en 2003.
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