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La UE aprueba el acuerdo con Mercosur: quién gana y quién pierde

El acuerdo creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de personas.

El acuerdo creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de personas.
Medio centenar de tractores protestan en las calles de Vitoria contra el acuerdo con Mercosur. | EFE/Adrián Ruiz-Hierro

Después de 25 años de negociación, este pasado viernes los Veintisiete dieron luz verde a la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay), en una decisión adoptada por mayoría cualificada y con el voto en contra de Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda.

El visto bueno de los Estados miembros se produjo en una reunión de embajadores en Bruselas, después de que en la misma sesión se aprobaran formalmente las salvaguardas negociadas en diciembre para reforzar la protección del sector agroalimentario europeo.

El acuerdo creará una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con más de 700 millones de personas. Las empresas europeas accederán a un mercado de unos 280 millones de consumidores en América Latina, donde ya operan alrededor de 30.000 compañías de la UE.

Sin embargo, el pacto se cierra también en medio de múltiples protestas del campo, que no ha dudado en sacar los tractores a las calles. Sobre la mesa sólo queda una pregunta clave: ¿quién gana y quién pierde realmente con el acuerdo UE-Mercosur?

Quiénes ganan

Los mayores beneficiados por el acuerdo, al menos en el ámbito agroalimentario, son los países de Mercosur, que cuentan con potentes sectores exportadores de materias primas agrícolas y ganaderas, con costes de producción muy inferiores a los europeos. Entre los productos más favorecidos figuran: la carne de vacuno y aves, soja y derivados (clave para la alimentación animal), el café, zumos y cereales.

Brasil y Argentina concentran la mayor parte de estas exportaciones y ya son grandes proveedores de la UE, así que la reducción de aranceles y la ampliación de cuotas facilitarán aún más su acceso al mercado europeo.

Aunque mayoritariamente se ha hablado del sector agrario, el acuerdo también cubre la automoción, la maquinaria industrial y los productos químicos y aquí es donde la UE (especialmente Alemania) sí espera grandes beneficios para sus empresas exportadoras en América Latina, especialmente en sectores de alto valor añadido.

España: compramos más de lo que vendemos

En el caso español, los principales productos agroalimentarios con potencial de crecimiento en Mercosur son el aceite de oliva, el vino y las conservas vegetales, aunque su volumen es muy reducido. Mercosur apenas representa el 0,6 % de las exportaciones agroalimentarias españolas (463 millones de euros), pero supone el 7,4 % de las importaciones (4.118 millones), lo que convierte a España en el segundo mayor importador de la UE desde ese bloque.

Los productos más importados por España son soja, café y crustáceos. Las exportaciones españolas se concentran en el aceite de oliva, el vino y el mosto y las frutas de hueso.

Para muchas organizaciones agrarias, el acuerdo amenaza con destruir la soberanía alimentaria española y presionar a la baja los precios en el mercado interior. Sin embargo, sus partidarios aseguran que supondrá una rebaja de los precios de los alimentos para los consumidores, una diversificación de mercados que ayudará a reducir la dependencia de Asia y un refuerzo de la presencia europea en América Latina.

Quiénes pierden

Los principales perjudicados potenciales del acuerdo son los agricultores y ganaderos de la UE, que deberán competir con productos importados procedentes de países con menores costes laborales, normativas ambientales menos exigentes y estándares sanitarios y de bienestar animal distintos a los europeos.

Los sectores más expuestos son la ganadería bovina, la producción avícola y los cultivos extensivos ligados a la alimentación animal. Por este motivo, Francia, Polonia, Austria, Hungría e Irlanda votaron en contra del acuerdo, mientras que Bélgica se abstuvo, según fuentes diplomáticas citadas por Euronews. París ha liderado durante meses el intento de formar una minoría de bloqueo, finalmente sin éxito.

Precisamente para evitar ese bloqueo, en diciembre se negociaron una serie de salvaguardas que funcionan como una especie de freno de emergencia que permite a la UE suspender temporalmente las ventajas arancelarias a determinados productos agrícolas considerados sensibles procedentes de Mercosur, como la carne de vacuno y de ave, si se detecta un perjuicio grave para los productores europeos.

En resumen, el acuerdo UE-Mercosur beneficia a la exportación de la UE de productos industriales y transformados, mientras que Mercosur reforzará su papel como proveedor de materias primas agrícolas. Para las grandes empresas exportadoras, el pacto abre oportunidades. Para buena parte del campo europeo, especialmente en países como España, supone un nuevo frente de competencia en un contexto ya marcado por el aumento de costes, las exigencias medioambientales y la presión regulatoria europea.

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