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Montero se hace un Sánchez y reconoce que no trabajará más hasta mañana

Montero se despide con una frase surrealista que recuerda el bochornoso momento de Sánchez.

Montero se despide con una frase surrealista que recuerda el bochornoso momento de Sánchez.

María Jesús Montero ha concluido su rueda de prensa tras el Consejo de Política Fiscal y Financiera con una frase que dejó claro que, en Moncloa, el sentido de la seriedad sigue siendo relativo: "Pues nos vamos a comer aquellos que aún no hemos comido y a preparar cosas, que mañana tengo más tarea". Con estas palabras, la ministra no solo cerraba su intervención, sino que parecía imitar, sin disimulo, uno de los momentos más surrealistas y bochornosos de Pedro Sánchez en sus comparecencias públicas. El ejemplo reciente que viene inmediatamente a la mente es aquel final de una rueda de prensa del presidente tras una ejecutiva de más de cuatro horas, cuando, en plena improvisación, se despidió diciendo: "Son las cinco y no he comido".

Ambas intervenciones, la de Montero y la de Sánchez, revelan un patrón preocupante: la frivolidad y la teatralidad parecen pesar más que el contenido o la gestión real de asuntos cruciales para los ciudadanos. Mientras Montero se despide hablando de "preparar cosas" tras un consejo clave, Sánchez se explaya en largas justificaciones, defendiendo su permanencia en el poder, atacando a la oposición y, en paralelo, intentando demostrar que su gobierno es "el más limpio de la historia democrática". Todo ello aderezado con frases que dejan sensación de improvisación y falta de concreción.

La coincidencia entre ambos no puede pasarse por alto. Montero y Sánchez parecen competir por ver quién convierte la política en espectáculo, relegando el rigor y la transparencia a un segundo plano. Frases como "nos vamos a comer aquellos que aún no hemos comido" reflejan la desconexión con la realidad que viven y cómo menosprecian debates serios sobre financiación, corrupción o estabilidad institucional. La escena es clara: mientras el Gobierno presume de transparencia, sus líderes hacen gala de improvisación y banalidad, dejando más preguntas que respuestas y demostrando que, para ellos, la gestión política muchas veces queda subordinada al show mediático.

En resumen, lo que debería ser una intervención seria sobre un consejo clave termina transformándose en un guiño al estilo de Sánchez: informal y desordenado, teniendo en cuenta la gravedad de los temas que están en juego. Montero se marca así un Pedro Sánchez en toda regla, demostrando que, en Moncloa, la prioridad parece ser mantener el espectáculo antes que garantizar claridad, rigor y responsabilidad frente a los ciudadanos.

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