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El gol en propia puerta de Trump con los aranceles: así sufren los estadounidenses

Un estudio del Instituto Kiel desmonta el mito proteccionista: el 96 % de los aranceles de EEUU en 2025 los pagan empresas y consumidores.

Un estudio del Instituto Kiel desmonta el mito proteccionista: el 96 % de los aranceles de EEUU en 2025 los pagan empresas y consumidores.
Donald Trump. | Europa Press

Un análisis reciente del Instituto Kiel para la Economía Mundial desmonta uno de los mantras más repetidos del proteccionismo estadounidense: la idea de que "los aranceles los pagan los extranjeros". Los datos dicen exactamente lo contrario. Según el estudio America’s Own Goal: Who Pays the Tariffs?, los aranceles impuestos por Estados Unidos en 2025 han acabado siendo, en la práctica, un impuesto interno que recae casi por completo sobre empresas y consumidores norteamericanos.

El trabajo analiza más de 25 millones de envíos, valorados en casi 4 billones de dólares, y concluye que el 96 % del coste de los aranceles lo asumen los estadounidenses, mientras que los exportadores extranjeros apenas absorben un 4 %. Un auténtico autogol económico.

Los aranceles del "Día de la Liberación"

El 2 de abril de 2025, la Administración estadounidense anunció los llamados aranceles del Día de la Liberación: un gravamen base del 10 % sobre casi todas las importaciones, tipos más elevados para determinados países y aranceles sectoriales en automóviles, acero y aluminio. En el caso de China, algunas tasas superaron incluso el 100 %, provocando represalias inmediatas.

El resultado fue un aumento cercano a los 200.000 millones de dólares en ingresos aduaneros. Pero la cuestión clave no es cuánto recauda el Tesoro, sino quién paga realmente la factura. Y la respuesta, según Kiel, es clara: no son los países extranjeros, sino los propios estadounidenses.

Un impuesto al consumo, no a los exportadores

El informe muestra que los aranceles funcionan como un impuesto al consumo sobre bienes importados. Los importadores pagan más en la aduana y ese sobrecoste se traslada aguas abajo a fabricantes, distribuidores y consumidores finales. Este patrón no es nuevo: reproduce casi milimétricamente lo ocurrido durante la guerra comercial entre EEUU y China de 2018-2019, cuando el traspaso a precios fue también casi total.

Datos masivos y una metodología clara

Para llegar a estas conclusiones, los autores utilizan datos de Panjiva sobre importaciones marítimas a EEUU entre enero de 2024 y noviembre de 2025, con información detallada por envío: fecha, país de origen, código arancelario, peso, valor y cantidades.

A partir de ahí, estiman econométricamente el grado de traspaso de los aranceles a los precios. El resultado es contundente: por cada punto porcentual de aumento en la tarifa, el precio de exportación apenas cae un 0,04 %. Traducido: el 96 % del arancel se paga dentro de Estados Unidos.

Las tarifas reducen el volumen, el peso y la cantidad importada, pero los valores unitarios casi no bajan, lo que indica que los exportadores no están "descontando" el arancel en sus precios.

Brasil e India: dos pruebas casi de laboratorio

  • Brasil (arancel del 50 %, agosto de 2025). Comparando las exportaciones brasileñas a EEUU con las dirigidas a otros países del continente, los precios unitarios permanecen prácticamente planos antes y después del arancel. No hay evidencia de que los exportadores brasileños asumieran el coste.
  • India (aranceles del 25-50 %, agosto de 2025). Utilizando datos FOB de exportación india y comparando envíos a EEUU con otros destinos sin aranceles (UE, Canadá o Australia), se observa el mismo patrón: los precios no bajan, pero los volúmenes caen entre un 18 % y un 24 %. El ajuste se hace vía cantidades, no vía precios.

Por qué el coste no se traslada al exterior

El informe apunta varias razones. Los exportadores pueden redirigir ventas a otros mercados; absorber un arancel elevado exigiría recortes de márgenes difícilmente sostenibles; muchos aranceles se perciben como temporales; y las cadenas de suministro son lo bastante rígidas como para limitar la capacidad de ajuste de precios.

En palabras de Julian Hinz, director de investigación de Kiel y coautor del estudio, "los aranceles son un autogol. La afirmación de que los países extranjeros pagan es un mito. Los datos muestran lo contrario: los estadounidenses están pagando la cuenta".

El mensaje de fondo es incómodo para el discurso proteccionista: los aranceles no castigan al exterior sin coste interno. Al contrario, encarecen bienes, reducen variedad, distorsionan cadenas de suministro y funcionan como un impuesto regresivo doméstico, con beneficios fiscales para el Estado y costes repartidos entre empresas y consumidores. Exactamente lo que los datos llevan años anticipando —y lo que la evidencia de 2025 vuelve a confirmar.

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