
La guerra arancelaria entre Estados Unidos y la Unión Europea ha encendido todas las alarmas… aunque España no esté directamente en la diana. El motivo es la soberanía de Groenlandia y la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de imponer nuevos gravámenes a los países europeos que han enviado tropas a la isla.
Trump anunció que a partir del 1 de febrero aplicará un arancel del 10% a productos de Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido. En junio, el gravamen subirá al 25% "exigible y pagadero hasta que se alcance un acuerdo para la compra completa y total de Groenlandia". Además, amenazó con tasas del 200% para vinos y champanes franceses después de que el presidente galo Emmanuel Macron rechazase unirse a la Junta de Paz impulsada por Trump.
España, desde la barrera
Aunque España no está entre los ocho países europeos amenazados por Washington, la incertidumbre sobre posibles efectos colaterales mantiene a exportadores y productores en alerta. Nuestras exportaciones agroalimentarias a Estados Unidos alcanzaron 2.710 millones de euros entre enero y octubre de 2025, un 9% menos que en el mismo periodo del año anterior, según los datos recogidos por Efeagro. El aceite de oliva lidera la lista con 625 millones (-28,6 %), seguido del vino (248,5 millones, -9,6 %) y las aceitunas (161 millones, -2,51 %).
Fuentes del sector del aceite y del vino coinciden en mantener la prudencia ante la evolución de las negociaciones. La Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (Cecrv) ha calificado de "inaceptable" usar los aranceles para presionar a otros países, mientras que la interprofesional Asici considera ilógica cualquier medida proteccionista sobre alimentos españoles, advirtiendo que añade "una dosis de incertidumbre al comercio internacional".
Activar la "bazuca comercial"
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha calificado los aranceles propuestos por Trump como "un error, especialmente entre aliados de larga data" y aseguró que la UE actuará de manera "firme, unida y proporcionada". Von der Leyen advirtió además de que una escalada comercial podría generar una "peligrosa espiral descendente" que beneficiaría únicamente a actores externos al entorno estratégico de ambas potencias.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, instó a Europa a no aceptar pasivamente la "ley del más fuerte" y a utilizar las herramientas disponibles, incluido el mecanismo europeo contra la coerción económica, conocido como la "bazuca comercial". Este mecanismo contempla la imposición de aranceles recíprocos, congelar acuerdos comerciales o bloquear inversiones estratégicas.
Las amenazas de uno y otro lado están sacudiendo los mercados. El principal índice de la Bolsa española, el IBEX 35, cerró el pasado lunes con una ligera caída de alrededor del 0,26 %. También se registraron descensos en París y Fráncfort, y fuertes avances en activos refugio como el oro.
Por su parte, Wall Street abrió este martes en rojo y su principal indicador, el Dow Jones de Industriales, bajaba un 1,38 % mientras que el dólar se debilitó un 0,82 % hasta los 98,58 puntos.


