
Cada año, Ángel de la Fuente publica en Fedea un documento fundamental, yo diría que el más importante, para entender la situación real del sistema de pensiones: Las cuentas de la Seguridad Social Ampliada. Series 2005-2025 (para el muy curioso, también ofrece un Excel con todas las cifras de las últimas dos décadas deflactadas).
Frente al trilerismo habitual que rodea este tema (que si transferencias del Estado, que si préstamos, que si la naturaleza de la hucha de las pensiones, que si las clases pasivas no cuentan...), De la Fuente va a lo básico. Por un lado, computa a qué gastos relacionados con la incapacidad, la vejez o la necesidad económica se ha comprometido el Estado. Aquí tenemos desde las pensiones de jubilación al Ingreso Mínimo Vital, pasando por los costes de la Incapacidad Temporal o los complementos de mínimos. En el lado de los ingresos, computa lo que recauda el Estado vía cotizaciones (tanto de trabajadores de los diferentes regímenes de la Seguridad Social como de Clases Pasivas) y por otras fuentes. Por último, añade las transferencias del Estado a la Seguridad Social.
La idea es sencilla y, al mismo tiempo, revolucionaria: nos obliga a salirnos del debate político, dominado por las normas arbitrarias (esto no es una crítica, sino una definición) de gastos-ingresos de la Seguridad Social. Y nos devuelve a lo fundamental: qué promesas de gasto ha hecho el Estado por estos conceptos y cuánto recauda por el impuesto (cotizaciones) destinado en teoría a cubrirlos. La diferencia es el déficit real del sistema a día de hoy: o, por decirlo de otra manera, lo que tenemos que poner vía impuestos y recortando de otras partidas del presupuesto.
Las grandes cifras
Y cuáles son las grandes cifras que nos deja 2025 (es cierto que no son definitivas, pero el avance de todo el año, con las cifras de noviembre, no debería ser muy diferente al que podemos ver en la siguiente tabla):

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Ingresos sin transferencias del Estado: 188.162 millones; Gastos totales 257.945 millones
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Déficit real (saldo básico): -69.783 millones
Nada que no supiéramos. Es verdad que sólo con los datos del año no nos hacemos una idea de cómo de grande es el problema. O nos la hacemos, pero no del todo: esos casi 70.000 millones de euros son una barbaridad. Pero, acostumbrados al baile de grandes cifras con el que acompañamos cada noticia sobre el presupuesto público, podemos perder la perspectiva.
Por eso, un par de datos más que nos sitúan el contexto:
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Este saldo básico negativo se incrementó casi 4.000 millones de euros en 2025 (a De la Fuente le salen -3.850 millones a falta del cierre definitivo). En un año de crecimiento y creación de empleo (el Gobierno presume del récord de afiliación), la cosa no solo no mejora, sino que empeora.
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En 2005-06, ese saldo era positivo en cerca de 10.000 millones. Y ahora es negativo en casi 70.000 millones (en euros constantes de 2021 hablaríamos de -60.000 millones, algo menos, pero incluso así una diferencia enorme con la situación de hace dos décadas).
Como vemos, el deterioro de este año no es excepcional, sino lo normal. El sistema incrementa sus números rojos en unos 4.000 millones al año. Y no hemos vivido las dos décadas de peor suma-resta demográfico. En realidad, lo más preocupante en términos de nuevos jubilados comienza ahora, que es cuando está comenzando a retirarse la generación del baby-boom.
De esta manera, quedan dos preguntas muy preocupantes. La primera, ¿hay alguna posibilidad de cambiar esta tendencia? Parece muy complicado por no decir imposible. De hecho, si este año el saldo básico cotizaciones-gastos empeora en 4.000 millones, casi podríamos decir que es el mejor escenario posible.
La segunda es todavía más relevante: ¿Qué pasará el día que haya una recesión? No estamos hablando de un escenario inimaginable: por ejemplo, entre 2009 y 2016 las cotizaciones se desplomaron, algo que no ocurrió (como es lógico) con los gastos. Y no es necesario que volvamos a una caída de la actividad tan dramática como la de aquellos años.
Porque, además, el punto de partida es mucho peor: el saldo inicial ya no sería +10.000 (algo que te daba cierto colchón), sino -70.000. Si mantenemos un saldo negativo extra de otros cinco mil al año (y por ahí estaremos) en una situación de normalidad, nos plantaremos cerca de los 100.000 millones antes del fin de la década casi sin hacer nada; como haya un mínimo parón de crecimiento, imaginemos lo que pasaría.
Licenciado en Derecho y Administración y Dirección de Empresas por la Universidad Carlos III de Madrid. Después de tres años trabajando en IBM, decidió cambiar de rumbo en su carrera profesional y se matriculó en el Máster de Periodismo de El Mundo. En este diario trabajó entre 2008 y 2009.
Desde 2010 es redactor de Economía de Libre Mercado. Presenta junto a Nuria Richart el programa La Pizarra de Domingo Soriano y el podcast Economía Para Quedarte Sin Amigos. Además, colabora de forma periódica en numerosos programas de esRadio: Tu Dinero Nunca Duerme, Economía Para Todos, Es la Noche de Dieter... Compagina su trabajo como periodista con las clases de Economía que imparte en la Universidad Francisco Marroquín de Madrid
