
La aprobación del nuevo decreto antidesahucios por parte del Consejo de Ministros, que tendrá que ser convalidado en el Congreso, trae como novedad que la suspensión de los desahucios no se aplicará si el propietario de la vivienda tiene dos o menos viviendas en su poder, aun cuando el inquilino sea declarado "vulnerable". Este nuevo decreto afectará solo a los conocidos como "grandes tenedores" (aquellos particulares con tres o más viviendas) y a los fondos de inversión o entidades bancarias.
Dicha cuestión está dando mucho de qué hablar en la izquierda más radical e incluso desde Podemos se ha dicho que votarán a favor del "escudo social" aunque lo consideran una chapuza por parte del Gobierno. También algunos periodistas, como el anticapitalista Antonio Maestre, han cargado estos días duramente contra los pequeños propietarios de viviendas a los que ha calificado de "parásitos" y "enemigos de clase".
Por ejemplo, el 4 de febrero en el programa Al Rojo Vivo de la Sexta, Maestre, aseguró que en ninguna circunstancia un pequeño propietario puede ser considerado "vulnerable", ya que estos son todos unos "privilegiados" y no se le ocurre ninguna situación por la que un pequeño propietario pueda ser calificado de vulnerable. Esto lo dijo ante la sorpresa de García Ferreras, que le ponía algunos ejemplos ante la negativa de Maestre a aceptar que podía estar equivocado.
Esta idea del periodista madrileño la ha desarrollado en un artículo de opinión del periódico El Diario, donde ha llegado a afirmar que "los pequeños rentistas no son vulnerables, los pequeños rentistas actúan como enemigos de clase". También dice que "existen las bolsas de vivienda municipales, seguro que conocen [los rentistas] amigos o familiares que necesitan una casa asequible, no les costará ser decentes y no ser unas sanguijuelas del trabajo ajeno. Porque el rentismo es parasitario".
"Los rentistas son sanguijuelas y parásitos"
"No existe rentista bueno. No existe un rentismo tolerable. Si el pequeño rentista quiere ser considerado un agente social a proteger por la izquierda que empiece por poner su vivienda a la mitad de precio de mercado", remata Maestre en su columna de opinión en el medio de Ignacio Escolar.
De esta forma, Antonio Maestre está calificando de parásitos, de sanguijuelas y de personas "no decentes" a cientos de miles de personas en España que disponen de, al menos, una vivienda que ofrecen en el mercado de alquiler. Según el Banco de España, el 92% de las viviendas principales en alquiler de mercado son propiedad de particulares, por el 8% que pertenecen a las personas jurídicas.
Sin embargo, ya no es solo esto, sino que su ceguera ideológica le lleva a negar la realidad que viven muchas familias y pequeños propietarios que ven como su única vivienda en alquiler, con la que podían obtener una serie de ingresos para vivir más cómodamente, ha sido okupada y son ellos los que tienen que hacer frente a los gastos, viviendo así un auténtico infierno.
Miles de víctimas de la inquiokupación
En Libre Mercado hemos contado numerosas historias reales de propietarios a los que les han okupado sus viviendas y ahora malviven por culpa del Gobierno.
Un ejemplo reciente es el de Elena, que alquiló su piso a una familia y que a los pocos meses ya le dejaron de pagar el alquiler. Elena se divorció y les avisó, con tiempo, de que debían abandonar la casa porque ella se iba a trasladar a vivir en la vivienda. Actualmente ella está considerada de forma oficial como "persona vulnerable" ya que asegura vivir con "cuatro euros diarios o incluso menos". La afectada por la inquiokupación vive actualmente en una habitación que le ha dejado una vecina suya y con un hijo con TDA que tiene que vivir con su padre las semanas que a ella le toca la custodia porque no pueden vivir juntos en la misma habitación.
La semana pasada también contábamos en este medio las historias de varias propietarias de vivienda que han sido víctimas de la inquiokupación, donde narran el sufrimiento que les ha ocasionado el tener que asumir los graves perjuicios que conlleva el tener okupas en una de tus viviendas. "No puedo explicar con palabras lo que han sido estos casi 6 años. Las noches sin dormir. La ansiedad constante (...) He vivido con miedo, con culpa impuesta, con la certeza diaria de que mi esfuerzo, mi trabajo y mi vida no valía nada frente a un decreto injusto que me convirtió en escudo social obligatorio. Hoy, por primera vez, he sentido que la pesadilla empezaba a terminar. No devuelve todo lo perdido. No borra el daño. No compensa el sufrimiento. Pero pone fin a una etapa de abuso normalizado. Y eso, para quien lo ha vivido, es inmenso", expresaba una de estas afectadas por la inquiokupación.
Estos son tan solo algunos de los casos más recientes que hemos contado en este periódico, pero la cifra total es mucho más grande. De todas estas víctimas se burlan y hacen chanza personas como Irene Montero o el propio Antonio Maestre, para quienes las víctimas de la okupación no existen o poco menos que se lo merecen porque son unos "privilegiados".



