
Los consumidores empiezan a notar que el calabacín ya no está de oferta, que el aceite vuelve a inquietar o que las fresas son más caras de lo habitual. Los efectos de las borrascas que España lleva encadenando desde hace semanas ya han llegado a los supermercados y se están colando en el ticket de la compra.
Lluvias constantes, vientos de hasta 100 km/h, campos convertidos en lodazales… además de paralizar la actividad agrícola, el temporal ha destrozado los cultivos de invierno. Desde las organizaciones agrarias alertan de que se han perdido toneladas de alimentos, los sembrados de cereal que deberían empezar a brotar están anegados y muchos animales están enfermando. En Libre Mercado repasamos cuáles son los productos más afectados y, por lo tanto, los que posiblemente subirán más de precio.
Aceite de oliva: Jaén, al borde del colapso
La campaña olivarera en Jaén puede ser una de las peores que se recuerdan. Según COAG, queda un tercio de la campaña por recoger y hasta el 80% de la aceituna está en el suelo, arrancada por el viento y la lluvia. La pérdida media apunta al 50%, pero en algunas zonas podría alcanzar el 80% o incluso ser total.
El problema no es solo cuánto aceite habrá, sino cuándo y en qué condiciones podrá recogerse, porque mucha aceituna está enterrada o pudriéndose. Y el campo sigue impracticable. Así que, teniendo en cuenta la caída de la oferta, es muy posible que se registre una nueva subida del precio del aceite de oliva.
Fresas: la tormenta en plena campaña
La fresa, el producto estrella de esta época, registrará subidas de precio. El temporal ha golpeado Huelva cuando ya había empezado la recolección de frutos rojos. Las intensas y persistentes lluvias, acompañadas en algunos episodios por fuertes rachas de viento y fenómenos adversos, han provocado destrozos en los invernaderos y otros daños en explotaciones agrícolas.
Como consecuencia de esta situación, Freshuelva estima que el volumen de exportación se ha reducido en torno a un 50% en comparación con la misma fase de la campaña anterior. De hecho, muchos países europeos están sustituyendo la fresa de Huelva por la de Grecia y los arándanos y las frambuesas nacionales por las producciones de Marruecos.
Tomate, pimiento, calabacín y aguacate
La provincia de Almería está viviendo una situación muy grave en su agricultura intensiva. Las borrascas se han llevado por delante invernaderos (tanto los antiguos como los modernos) con muros caídos, plásticos rotos, estructuras dañadas y frutos dañados por exceso de humedad.
COAG ya ha advertido de que la oferta no podrá recuperarse a corto plazo. Eso significa menos tomate, menos pimiento, menos calabacín, menos berenjena… y más presión sobre los precios. En Granada, además, el pepino aún no se había recuperado del granizo de diciembre cuando han llegado nuevas lluvias. Se suman problemas de botritis, mildiu y pudriciones.
En Granada y Málaga, el aguacate estaba en plena recogida. Ahora hay fruto en el suelo y parcelas encharcadas. De hecho, los frutos subtropicales (mango, chirimoya, níspero, papaya…) son especialmente sensibles al exceso de agua. Si parte de la producción se pierde, el impacto en el precio puede ser notable, especialmente en un mercado ya tensionado.
Ganadería: menos leche y corderos, más costes
El temporal no solo afecta a las plantas. Según datos de COAG, en las explotaciones extensivas de Sierra Morena y Sierra del Segura se registran entre 40 y 50 corderos muertos por explotación, con hasta un 10% de pérdida en nacimientos.
Las ovejas y las cabras llevan semanas sin salir. Comen menos, producen menos leche y aumentan los costes (alfalfa, pienso, paja). En algunos casos, 50 chivos muertos en diez días en una sola explotación.
Y con respecto al porcino ibérico, sucede lo mismo: los animales comen menos y engordan menos. Además, los camiones tienen dificultades para acceder a las fincas, lo que obliga a usar vehículos más pequeños y encarece el transporte. Todo ello apunta a un encarecimiento de la carne y los lácteos en los próximos meses.
Incluso los ganaderos de lidia están teniendo problemas, según han explicado a ABC: "Los toros están ya 'ahogados', hay bajas, las pezuñas se ablandan y no se rematan (en el argot ganadero, el proceso final de engorde y musculación antes de ir a la plaza)".



