
Durante años, cada Ramadán se repetía la misma escena en los puertos españoles: camiones cargados de corderos y terneros rumbo al norte de África, barcos preparados para cruzar el Mediterráneo y una campaña clave para el negocio ganadero. Este año, en cambio, el muelle está casi vacío.
Las exportaciones españolas de animales vivos a Marruecos, Argelia y otros países musulmanes se han desplomado alrededor de un 80%. No por falta de demanda, sino porque el producto español se ha vuelto demasiado caro para esos mercados.
El precio del cordero vivo ha subido un 25% en apenas dos años. El de la ternera, un 45%, según datos de EFE. A esa escalada se suma la caída de la producción por enfermedades como la lengua azul en el ovino y la dermatosis nodular en el vacuno, que han reducido la disponibilidad de animales. El resultado es un cóctel perfecto para romper una relación comercial que llevaba décadas funcionando.
"Antes salían barcos llenos; ahora hablamos de envíos casi residuales", resumen desde el sector exportador en declaraciones a EFE. Donde hace dos años se rozaban las 100.000 cabezas en campaña, hoy apenas se mueven unas pocas decenas de miles.
Cuando España deja de ser barata, el mercado se va
En el campo español hay menos animales. La lengua azul ha disparado los abortos, ha reducido la fertilidad de las ovejas y ha provocado menos nacimientos. Por otra parte, las lluvias en regiones clave como Extremadura y Andalucía han empeorado aún más la situación. La oferta ha caído entre un 30% y un 40% en algunas zonas. Y cuando hay menos producto, el precio sube.
Sin embargo, el mercado no se para y cuando España deja de ser un proveedor competitivo, los compradores buscan otro. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo.
Marruecos, uno de los grandes destinos del cordero español, está girando la vista hacia Australia, un gigante mundial del ovino con capacidad para abastecer grandes volúmenes. Argelia, por su parte, está abriendo la puerta a Brasil y Rumanía como nuevos suministradores de ganado vivo.
Ante la caída de los envíos de animales vivos al norte de África, muchas empresas españolas (y europeas) están reorientando su negocio hacia la venta de carne ya sacrificada dentro de la Unión Europea.
Esperanzas en la Fiesta del Cordero
Javier Sánchez, director general de la Agencia Marítima Blázquez que opera desde el puerto de Cartagena, confía que la situación mejore de cara a la Fiesta del Cordero prevista para finales de mayo. En declaraciones a EFE, ha explicado que su empresa logística ha notado que los envíos han bajado "mucho" respecto a años anteriores y eso que 2025 "tampoco fue el mejor".
El año pasado, el rey de Marruecos, Mohamed VI, desató el pánico en el sector cuando pidió a su pueblo no celebrar la fiesta del sacrificio en solidaridad con los ciudadanos que no podían permitirse comprar un cordero. Sin embargo, Argelia salvó los muebles en el último momento y autorizó la importación de ovino vivo procedente de España, lo que supuso un balón de oxígeno para los ganaderos españoles. Veremos qué sucede este año con los precios en niveles récord y nuestros competidores dispuestos a aprovechar su oportunidad.


