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El mejillón gallego se muere por falta de sal

El sector bivalvo de las rías sufre una mortandad masiva por las lluvias y el exceso de agua dulce.

El sector bivalvo de las rías sufre una mortandad masiva por las lluvias y el exceso de agua dulce.
Mejillón muerto en las bateas de la Ría de Arousa. | Opmega

Las intensas lluvias que han caído sobre Galicia en las últimas semanas han provocado un serio problema también bajo el agua: el mejillón en las bateas de la ría de Arousa, uno de los principales motores de la acuicultura gallega, se muere por falta de sal.

La Organización de Productores de Mejillón de Galicia (Opmega) ha detectado episodios de muerte de mejillón tras la llegada masiva de agua dulce a las rías. Este aporte extraordinario de agua reduce la salinidad del mar, algo que genera un fuerte estrés en el molusco y puede acabar con miles de ejemplares en pocos días.

Para conocer el alcance real del problema, Opmega ha iniciado una recogida de datos entre sus socios. El objetivo es trazar una "radiografía" de los daños por zonas antes de trasladar oficialmente la situación a la Consellería do Mar. Según su presidente, Ricardo Herbón, harán falta entre 15 y 20 días para disponer de una valoración completa de las pérdidas.

La situación es "muy complicada", advierten los productores. Aunque las lluvias ya han remitido, ahora toca revisar batea por batea para comprobar cuántos mejillones han muerto realmente. No es una tarea sencilla, ya que en muchos casos hay que esperar un tiempo para confirmar si el molusco está vivo o no. Lo que sí constatan es un alto índice de mortandad y daños también en la cría, lo que afecta tanto a la campaña actual como a la próxima.

Los datos de salinidad recogidos durante los temporales explican en parte lo ocurrido. En varios puntos de las rías se registraron valores extremadamente bajos durante días consecutivos, niveles que los bivalvos apenas pueden soportar. Aunque algunos ejemplares resisten, la mortandad "por lógica debe ser muy alta", reconocen fuentes del sector.

Un nuevo golpe para un sector ya tocado

Este problema llega en el peor momento. Opmega recuerda que 2025 fue un año marcado por los cierres de polígonos debido a episodios recurrentes de marea roja, que dejaron al sector sin actividad durante semanas y provocaron importantes pérdidas económicas. Ahora, a la falta de producción por las toxinas se suma el impacto directo de las lluvias.

La combinación de mareas rojas y ahora la mortandad por la baja salinidad está poniendo contra las cuerdas a muchas explotaciones. En comarcas como la ría de Arousa, gran parte de la riqueza local depende del marisqueo y de la acuicultura, por lo que el golpe se deja notar en toda la economía de la zona.

Opmega solicitará una reunión con la Consellería do Mar una vez tenga los datos completos para analizar qué medidas se pueden poner en marcha. Entre las opciones sobre la mesa, el sector espera que se valoren posibles ayudas económicas que permitan amortiguar el impacto y dar algo de oxígeno a unas empresas que afrontan meses de gran incertidumbre.

Mientras tanto, los mejilloneros miran al cielo con preocupación. Tras semanas de lluvias sin tregua, el daño ya está hecho. Ahora la prioridad es saber cómo de profundo es el golpe y cuánto tardará en recuperarse la producción.

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