
La caída de la inversión en infraestructuras no solo se debe a la falta de gasto por parte del sector público, sino también por el estancamiento de la inversión realizada por entidades que deberían ejecutar este gasto, como ADIF, Renfe, Enaire o los Puertos del Estado. Así se desprende de un informe elaborado por la Fundación BBVA y el Ivie, donde se detalla que, en los últimos años, la inversión en infraestructuras públicas ha quedado estancada.
Concretamente, sobre el total de inversión pública, la inversión en infraestructuras se sitúa 20 puntos porcentuales por debajo del que concentraba a principios de siglo, representando menos del 40%. Sin embargo, resulta de especial interés que, de acuerdo con dicho estudio, el ferrocarril sufre la mayor caída de inversión pública desde el año 2009 tras haber disminuido en más de un 66%.
Inversión estancada
Una de las conclusiones principales del estudio publicado por la Fundación BBVA y el Ivie es que la inversión pública sufrió la mayor caída durante la Gran Recesión, "pues sus recortes se utilizaron como un instrumento clave para cumplir con los ajustes fiscales impuestos por los mercados financieros y la Unión Europea". Así, se explica que "tras permanecer en niveles muy bajos entre 2012 y 2020, en los últimos cinco años crece impulsada por los fondos Next Generation UE, pero sigue alejada de las cifras máximas de inversión de los años finales del boom inmobiliario".
En concreto, de acuerdo con el informe, la inversión pública se situó el año pasado en 37.177 millones de euros, un 9,1% más en términos reales que el año anterior, pero todavía un 34% por debajo de su nivel de 2009. De esta forma, se explica que "la inversión en infraestructuras de uso público que se contemplan en el estudio presentado incluye tanto la realizada directamente por el sector público, como la destinada a infraestructuras de transporte que ejecutan entidades como ADIF, Renfe, Enaire, Puertos del Estado, Confederaciones Hidrográficas, etc., cuya financiación depende en parte de la Administración Pública".

En este sentido, el informe detalla que "en total, la inversión en infraestructuras en 2025 asciende a 16.114 millones de euros, un 6,8% más que el año anterior; pero es un 60% inferior a la cifra alcanzada en 2009". Así, se explica cómo "la inversión en infraestructuras públicas se desplomó a partir de 2010, mucho más que la inversión en dotaciones de tipo social, por lo que el peso de las primeras se ha reducido considerablemente".
Así las cosas, el estudio demuestra que "la inversión en infraestructuras productivas concentraba el 61,2% de la inversión pública total en 2009, pero ese peso ha ido recortándose hasta situarse en solo un 37,9% en 2025". Precisamente, "en los últimos cinco años, el peso de la inversión en infraestructuras públicas se ha estancado en torno al 38%, más de 20 puntos porcentuales por debajo del que concentraba a principios de siglo".
De este modo, se subraya que "los volúmenes de inversión, en términos reales, en infraestructuras de uso público son un 25% inferiores a los de 2000 y se sitúan un 60% por debajo del máximo de 2009". Además, el informe destaca que "en algunos casos no cubren la depreciación ordinaria de los elevados niveles alcanzados por el stock de capital público acumulado que, como consecuencia de la baja inversión, se están reduciendo".
Inversión por destinos
El informe subraya que "el brusco descenso de la inversión tiene su reflejo en todo tipo de infraestructuras, aunque con diferencias que marcan los cambios en el peso de cada una de ellas en el total". Sin embargo, lo cierto es que las infraestructuras ferroviarias han registrado el mayor descenso desde el máximo inversor previo a la crisis. En este sentido, desde 2009 la inversión realizada en infraestructuras ferroviarias se ha reducido un 66,7%, lo que equivale a una caída de dos tercios en términos reales.
El estudio Fundación BBVA y el Ivie también detalla que, a pesar de este retroceso acumulado, el ferrocarril continúa siendo uno de los principales destinos de la inversión en infraestructuras. En 2025 alcanzó los 4.589 millones de euros, un 7% más que el año anterior, situándose como el segundo tipo de infraestructura con mayor volumen de inversión. De hecho, en términos relativos, representa el 28,5% de la inversión total en infraestructuras.
Las infraestructuras viarias, principalmente carreteras, continúan siendo el principal destino de la inversión en infraestructuras en España. En 2025 concentraron más del 30% del total, situándose por delante del ferrocarril en términos de inversión. En cifras absolutas, la inversión en carreteras alcanzó los 4.952 millones de euros, lo que supone un aumento del 0,6% respecto al año anterior.
Sin embargo, el nivel actual sigue muy por debajo del registrado en el momento de mayor inversión. En comparación con el máximo de 2009, la cifra de 2025 representa solo el 41% de aquel nivel. Entre 1995 y 2008, la inversión en carreteras fue perdiendo peso relativo frente a las infraestructuras ferroviarias, aunque se ha mantenido como el principal componente del gasto total en infraestructuras.
Las infraestructuras hidráulicas constituyen el tercer gran grupo de inversión dentro del sistema de infraestructuras. Al inicio del periodo analizado concentraban alrededor del 24% de la inversión total, pero durante el siglo XXI su peso se ha estabilizado en torno al 15%. De esta forma, en 2025 cerraron con una participación inferior al 14,3% del total. En términos reales, la caída acumulada desde 2009 también ha sido significativa. La inversión en infraestructuras hidráulicas ha disminuido un 61,7% desde ese año.

Asimismo, el informe recoge también la evolución descendente de la inversión en infraestructuras urbanas, portuarias y aeroportuarias. En este sentido, como se puede comprobar en el gráfico anterior, es cierto que la caída de inversión en infraestructuras urbanas ha sido del 77% desde el año 2009. Sin embargo, como se subraya en el propio estudio, estas inversiones son ejecutadas por las administraciones locales.

