
Las recientes declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentando que la UE diera la espalda a la energía nuclear han avivado el debate en su país de origen, Alemania. Allí, hace unas semanas el canciller Friedrich Merz y compañero de filas en la CDU también tachó de "error estratégico" el cierre nuclear que Angela Merkel decretó tras el accidente de Fukushima y consumó el Gobierno tripartito en 2023. Aunque se da por imposible resucitar las últimas grandes plantas alemanas, ya en proceso de desmantelamiento pese a ser tecnológicamente punteras, ahora se debate otra posibilidad: la de sumarse a la ola de los minirreactores nucleares.
Al tiempo que Von der Leyen entonaba su mea culpa, la Comisión Europea presentó la semana pasada un gran paquete de medidas energéticas, con la energía nuclear como una de las claves. La estrategia incluía un plan para impulsar minirreactores nucleares en la UE, una tecnología aún en desarrollo que podría ser una realidad en la próxima década. Los planes europeos, presentados entre otros por la antaño antinuclear Teresa Ribera, entroncan con el debate que acaba de lanzar en Alemania el presidente de Baviera y líder de la CSU, el partido hermano de la CDU, Markus Söder. En una entrevista este domingo, Söder plantea la posibilidad de albergar en Baviera un "proyecto piloto" para investigar e instalar minirreactores nucleares, una tecnología que será más segura, más versátil y más barata que las actuales grandes centrales.
En la entrevista publicada por el Bild, Söder dice que es hora "de una nueva era de energía nuclear" y tras censurar el cierre en su país, propone una "energía nuclear 2.0." que no suponga volver a la tecnología antigua sino a una nueva fase "sin los riesgos del pasado", en alusión a los pequeños reactores modulares.
El político conservador apunta que fue un "grave error" cerrar las centrales en plena crisis y señala que aunque ahora "es demasiado tarde" para reabrirlas, como Merz llegó a plantear en campaña, Alemania sigue necesitando energía nuclear "firme" como complemento para las energías renovables y libre de CO2. "Por eso planteamos nuevas y pequeñas instalaciones" nucleares y "Baviera está lista para un proyecto piloto".
En la entrevista, Söder menciona la posibilidad de utilizar residuos nucleares como combustible en el futuro y saca pecho de la investigación en fusión en Baviera con el denominado Proyecto Alpha. Hasta que sea una realidad, el político señala que la ofensiva contra Irán demuestra que hay que "volver a apostar por la tecnología en lugar de por la ideología" y defiende que no podemos quejarnos de los precios energéticos al tiempo que sólo podemos comprar energía en el extranjero. Defiende, además, que la nuclear es esencial para contar con "sistemas eléctricos estables" ante la implantación masiva de renovables en que se ha embarcado Alemania. Esa potencia firme, dice, necesita tanto las centrales de gas que se están construyendo como de "energía nuclear moderna".
Las palabras de Söder ya se han topado con algunas reticencias en el Gobierno de coalición liderado por Friedrich Merz. El socialdemócrata ministro de Medio Ambiente, Carsten Schneider, ha pedido no poner en peligro "a la ligera" el consenso nuclear alcanzado hace quince años y ha dicho que "esas pequeñas centrales nucleares se llevan décadas anunciando pero no despegan y ahora tratan de lograr subvenciones".
Al mismo tiempo, la industria nuclear alemana se está moviendo para no perder el tren de las inversiones en otros países. Hace un mes, la asociación que los representa en el país, KernD, decidió sumarse a la asociación europea Nucleareurope que agrupa a empresas de todos los países socios, como síntoma "del fuerte momento" que está viviendo este tipo de energía en la UE y para "fortalecer la cooperación industrial" en el continente en torno a este tipo de tecnología.

