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El episodio surrealista que vivió una pescadera: hoja de reclamaciones por negarse a abrir ostras del Mercadona

Episodio surrealista en la Pescadería Germans Fimia con una clienta que exigió el servicio gratuito tras traer el producto de la competencia.

Episodio surrealista en la Pescadería Germans Fimia con una clienta que exigió el servicio gratuito tras traer el producto de la competencia.
Barbarela Fimia, pescadera en Germans Fimia | Barbarela Fimia

Barbarela Fimia, trabajadora en la pescadería Germans Fimia en el barrio de Pueblo Nuevo de Barcelona, ha denunciado a través de sus redes sociales una situación que califica de falta de "sentido común". Tras colocar un cartel en su establecimiento donde ofrece el servicio de apertura de ostras sin coste adicional para sus clientes, una pareja de entre 30 y 40 años se personó en el local exigiendo que se les abriera una caja de moluscos adquirida en un supermercado Mercadona.

El origen del malentendido

La situación comenzó una semana atrás, cuando la pareja consultó el precio del producto y si el establecimiento ofrecía el servicio de apertura. "Me preguntaron qué cobraba por abrirlas y les dije que nada, que lo hacíamos sin coste", relata la empresaria. Ante el precio de 3 euros por unidad en la pescadería, la pareja declinó la compra en ese momento, para regresar días después con una caja propia. "Se saca una caja de Mercadona y me dice que venía para que se las abriera", explica la pescadera, quien inicialmente pensó que se trataba de una broma de cámara oculta.

Hoja de reclamaciones y llamada a la Policía

La negativa de la pescadera a manipular un producto que no ha pasado por su control de calidad ni ha sido facturado en su negocio desencadenó la indignación de la mujer. "Me soltó que en esta vida no hay nada que dar por sentado", señala la dueña del local. Ante la firmeza de la pescadera de que el servicio es exclusivo para el género adquirido en Germans Fimia, la supuesta clienta exigió la hoja de reclamaciones, que le fue entregada de inmediato.

Intervención policial en el establecimiento

El conflicto no terminó con el trámite administrativo. Según el testimonio de la empresaria, tras abandonar el local con la reclamación, la mujer procedió a llamar a la Policía desde la calle. "He salido a tomar un café y la veo fuera llamando a la Policía; estoy esperando a que vengan a ver qué me dicen".

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