
La leche sigue siendo un básico en la cesta de la compra de los españoles, pero cada vez se consume menos. En paralelo, bien sea por las intolerancias o por un cambio en los hábitos de consumo, las bebidas vegetales y la leche sin lactosa están ganando terreno en las despensas.
Los datos lo confirman. El consumo per cápita de leche (entera, semidesnatada y desnatada) en España ha caído de 69,9 litros por persona en 2017 a 61,77 litros en 2024, según el Panel de Consumo Alimentario del Ministerio de Agricultura. La tendencia resulta clara: estamos ante un descenso progresivo, sin contar el paréntesis de 2020, cuando el confinamiento por el coronavirus disparó el consumo hasta los 73,99 litros.
Mientras tanto, las alternativas avanzan. Las bebidas vegetales han pasado de 4,96 litros por persona en 2017 a 5,85 litros en 2024. La leche sin lactosa también crece, desde 7,55 litros hasta 8,71 en ese mismo periodo. No se trata de un vuelco radical, pero sí de un cambio sostenido.
Consumimos menos leche
A pesar de la caída, la leche sigue teniendo un peso enorme en el consumo doméstico. En 2024 representó el 3,26% del presupuesto total de los hogares en gran consumo y el 10,80% del volumen total de alimentos comprados. Es decir, sigue siendo un básico.
Eso sí, pierde fuerza. Solo en el último año, el consumo de leche líquida bajó un 0,7% en volumen y un 4,4% en valor. De hecho, desde 2008 el consumo ha caído un 17,3%.
Además, el ajuste no afecta por igual a todos los tipos. La leche desnatada es la más perjudicada, mientras que la entera resiste mejor. También hay diferencias por edad: los mayores de 65 años siguen siendo los grandes consumidores, mientras que los jóvenes compran bastante menos.
El auge de lo vegetal
Las bebidas vegetales alcanzaron los 262,7 millones de litros, un 9,5% más que el año anterior, y 322,5 millones de euros, un 14% más que en 2022, según un informe elaborado por Good Food Institute Europe (GFI Europe), en colaboración con Circana y el panel de hogares de NielsenIQ.
El consumo per cápita se sitúa en los 5,85 litros por español, casi un litro más que en 2017. Y este crecimiento no se entiende sin las marcas blancas. Ya concentran cerca del 75% del volumen total y han crecido más de un 32% entre 2022 y 2024.
Con todo, el mercado no vive una sustitución total, sino una transformación. Muchos consumidores combinan leche tradicional con alternativas vegetales o sin lactosa, en lugar de abandonarla por completo.
¿Por qué cambian los hábitos?
Detrás de esta tendencia creciente de las bebidas vegetales o la leche sin lactosa hay varios factores. El primero de ellos, obviamente, es por motivos de salud. En España, se estima que entre el 20% y el 40% de la población tiene algún grado de intolerancia a la lactosa y muchos consumidores consideran que las alternativas vegetales son más ligeras o más fáciles de digerir.
El componente cultural también influye. Las nuevas generaciones consumen menos leche que sus mayores y están más abiertas a probar alternativas. Además, las bebidas vegetales han ganado presencia en cafeterías y supermercados, lo que ha contribuido a su popularización.
Y por último, aunque no menos relevante, cuestiones como la sostenibilidad o las dietas veganas también están cada vez más presentes en las decisiones de compra de muchos consumidores.


