
Un reciente informe de la OCDE ha puesto de relieve que el sistema tributario español castiga excesivamente la creación de empleo, impone una elevada carga tributaria sobre el trabajo y reduce los incentivos para trabajar debido a las prestaciones públicas a las rentas más bajas. En este artículo te contamos las claves de este estudio.
Como decimos, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha publicado este 9 de abril un informe (que se puede leer aquí) en el que analiza la economía de los países miembros, su evolución en los últimos años y en el que también ofrece una serie de recomendaciones para mejorar aspectos como el sistema tributario, tal como ocurre en el caso de España.
España, alejada de los países más ricos
En cuanto al desempeño económico de España en los últimos años, la OCDE muestra los siguientes gráficos, en los que analiza la evolución del PIB per cápita, el empleo, el PIB por hora trabajada y la tasa de inversión productiva, reflejando la brecha existente entre España y el promedio de la mitad superior de los países de la OCDE.

Tal y como se puede observar, en cuanto al PIB per cápita, España genera un 28% menos de riqueza por habitante que el promedio de los países más ricos de la OCDE, una brecha que no se ha reducido a lo largo de los años. En cuanto al empleo, se aprecia una clara reducción de la tasa de paro en los últimos años. El PIB por hora trabajada en España también es sustancialmente inferior al de los países más ricos de la OCDE, con una brecha del 21%. Por último, España invierte menos en capital productivo que los países con mayor nivel de riqueza de la OCDE.
Sobre el sistema tributario de España, esto es lo que dice la OCDE: "El sistema tributario español presenta varias deficiencias que perjudican la productividad y la recaudación. Impone una elevada carga al trabajo, desincentivando la creación de empleo. A pesar de las recientes reformas, los tipos impositivos marginales efectivos siguen siendo altos, debido a la interacción entre los elevados impuestos sobre el trabajo y la rápida retirada de prestaciones, lo que reduce los incentivos laborales, especialmente para los trabajadores con bajos ingresos y las personas con segundo ingreso. El sistema también muestra una preferencia por la deuda sobre el capital, desincentivando la inversión y la innovación. Diversas exenciones fiscales, como las exenciones del IVA y los tipos reducidos, disminuyen la neutralidad y reducen la base imponible".
El sistema tributario castiga a los trabajadores y a la creación de empleo
Este análisis resulta demoledor, y es que tal y como está diseñado este sistema en España tenemos que los impuestos al trabajo (como el IRPF) perjudican gravemente al trabajador, al "imponer una elevada carga al trabajo". No obstante, la OCDE también critica que al IVA se le apliquen demasiadas exenciones y tipos reducidos (del 10% o del 4%).
También cabe mencionar la crítica a las prestaciones (como el IMV) por "reducir los incentivos laborales". Aunque un trabajador puede compatibilizar el IMV con un empleo, a partir de cierto nivel de ingresos adicionales la prestación se reduce o se retira, lo que hace que, en muchos casos, una persona que cobra el IMV prefiera trabajar menos y percibir menos ingresos que aumentar su jornada y arriesgarse a perder parte o la totalidad de la ayuda.
La OCDE propone eliminar subsidios de forma progresiva
Así pues, la organización internacional propone "reequilibrar la estructura impositiva hacia impuestos menos distorsionadores, como el IVA y los impuestos medioambientales. También propone la eliminación gradual de las prestaciones sociales para reforzar los incentivos laborales sin penalizar el aumento de ingresos". Es decir, la OCDE recomienda retirar de forma progresiva los subsidios estatales que acaban actuando como un desincentivo al trabajo y perjudican el empleo. Además, señala que la configuración del sistema tributario español perjudica a los trabajadores.
En conclusión, este informe pone en evidencia dos cuestiones principales: por un lado, que el supuesto "gran momento de la economía española" del que habla Pedro Sánchez se reduce básicamente a la bajada del paro; y, por otro, que los trabajadores se ven penalizados por la elevada carga tributaria que soportan, lo que acaba perjudicando la creación de empleo.

