
La Agencia de la UE para la Cooperación de los Reguladores de Energía ha publicado su informe sobre el mercado del gas natural licuado en la UE en el que certifica el peso que están tomando las importaciones de GNL en Europa años después del terremoto energético que supuso la invasión rusa de Ucrania. La UE es, según constata el documento, el mayor importador de GNL del mundo y sigue batiendo récords de importaciones: en 2025 importó 146 BCM (medida que equivale a mil millones de metros cúbicos de gas) que llegaron a través de 1.850 cargamentos, frente a los 112 de 2024.
El documento recoge también cómo la oferta mundial de gas natural licuado, aquel que tras un proceso industrial se exporta en barcos metaneros, está aumentando: creció en 2025 en 36 BCM al tiempo que se han aprobado nuevos proyectos con un volumen de 90 BCM lo que a juicio del organismo garantiza la disponibilidad de suministro futuro.
La agencia destaca cómo este aumento de oferta ha ayudado a contener los precios pero también remarca los riesgos: menciona la crisis del estrecho de Ormuz y cómo afectaron "brevemente" los precios intradía por encima de los 70 euros/MWh y menciona los peligros de un mercado poco diversificado. Por un lado, señala que si el cierre del estrecho de Ormuz se produjera durante todo el año el déficit de suministro ascendería a 27 BCM, lo que intensificaría la competencia por los cargamentos en todo el mundo.
Por otro lado, menciona la creciente dependencia de Estados Unidos. El país aportó el 58 % de las importaciones de GNL en 2025, lo que supone el 25 % de la demanda de gas total europea. En el caso de España, Estados Unidos es el segundo proveedor, por detrás de Argelia, tras un ascenso constante en los últimos años: las importaciones de GNL estadounidense suponen hoy un 30 % del total.
La agencia señala cómo se espera que Estados Unidos llegue a producir 300 BCM en 2030 frente a los 160 actuales (algo que ha conseguido mediante el fracking, una técnica proscrita en la UE) y avisa de que "la importancia estratégica del gas natural licuado procedente de EEUU para la seguridad de suministro" de la UE y "la extraordinaria concentración de proyectos gasistas en una región históricamente expuesta a huracanes" (en alusión al Golfo de México) hace recomendable diversificar el suministro "no sólo por el contexto político y las relaciones comerciales sino por posibles interrupciones de operación". "Mantener un mercado diversificado del gas sigue siendo esencial para fortalecer la resiliencia europea", señala.
