El portavoz de vivienda de Sumar, Alberto Ibáñez, ha generado varias polémicas en las últimas semanas en materia inmobiliaria. El comentario que más indignación ha causado es su ataque a Ferran Torres, el jugador que otorgó a España el gol de la victoria en la final del Mundial.
Ibáñez ha cargado contra el futbolista y ha abogado por "impedir que empresas y fondos buitre como Eleven Future Invest, empresa de Ferran Torres, que según Forbes acapara ya 20 viviendas en Valencia, puedan comprar casas para especular" dijo. Al margen de si son ciertos los datos de Ibáñez, cabe preguntarse ¿qué hay de malo en tener decenas de viviendas y alquilarlas?
Precisamente, el problema del mercado inmobiliario nacional es que la brecha entre el número de hogares creados en nuestro país y las viviendas que salen al mercado cada vez es más ancha. Es decir, la oferta no es capaz de cubrir la demanda. Y esta escasez de vivienda es lo que está presionando al alza los precios.
Los datos del último "Observatorio del Alquiler" de la Fundación Alquiler Seguro son muy reveladores. El informe proyecta una pérdida de 22.927 viviendas para el conjunto del presente año, lo que genera una presión de la demanda de 143 interesados por cada inmueble que sale en alquiler en un plazo de diez días y un precio medio que ha subido hasta los 1.211 euros.
Por tanto, lo que necesitan los inquilinos es que muchas más casas en alquiler salgan al mercado. Es decir, cuantos más inversores y propietarios dispuestos a alquilar, mejor. Y no al contrario.
Más ataques a la oferta
Pero la idea de Ibáñez contra Ferran no es la única que ataca a la oferta de alquileres. Este miembro del partido fundado por Yolanda Díaz pretende abrir un nuevo frente en el mercado inmobiliario nacional con una propuesta para que todas las viviendas que se alquilen en España estén "climatizadas" por ley. "Como mínimo, que haya un aire acondicionado decente que no haga que la gente se ase en su casa", ha asegurado.
En los últimos tiempos Ibañez, también nos ha deleitado con otras ideas que no servirán para aumentar la oferta, como que el Estado destine 2.000 millones de euros a la compra masiva de viviendas ya construidas, incluidas propiedades de particulares. Esto no aportaría ni una sola vivienda extra al mercado. La laxitud con los okupas e inquiokupas (por la vía del concepto de la "vulnerabilidad), las dificultades para desahuciar, la persecución a los propietarios con más impuestos y trabas son otras medidas que apoya Sumar (y el PSOE) que también contribuyen a hacer desaparecer la oferta.



