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Cada vez más sectores empiezan a demandar pilotos de drones especializados

Fundae permite a las empresas bonificarse hasta el 100 % de esta formación especializada.

Fundae permite a las empresas bonificarse hasta el 100 % de esta formación especializada.
Drones | FUNDAE

Cada vez más sectores demandan perfiles con formación específica en drones. Ingeniería, agricultura, emergencias, energía y audiovisual incorporan esta tecnología y, con ello, empiezan a exigir pilotos más especializados. Hace pocos años, saber pilotar bastaba para diferenciarse: había pocos pilotos y la tecnología apenas empezaba a extenderse.

Ese escenario ha cambiado. Los drones se utilizan hoy para inspeccionar infraestructuras, analizar cultivos, apoyar a equipos de emergencias, supervisar instalaciones energéticas o producir contenidos audiovisuales, y cada vez son más las personas que quieren trabajar con esta tecnología. La consecuencia es sencilla: saber volar sigue siendo imprescindible, pero ya no es suficiente para destacar profesionalmente.

Las empresas buscan perfiles más completos: pilotos que conozcan la normativa, sepan planificar una operación y apliquen el dron a una necesidad concreta. Una ingeniería no necesita solo a alguien que vuele, sino información útil sobre una obra; una explotación agrícola busca datos para decidir mejor; un equipo de emergencias necesita integrar el dron en un operativo donde cada minuto cuenta.

La aeronave es la herramienta; el verdadero valor está en la persona que sabe qué hacer con ella.

Perfiles más completos, no solo pilotos

Las licencias siguen siendo la puerta de entrada, pero cada vez importa más lo que viene después. Inspecciones, fotogrametría, agricultura de precisión, emergencias, audiovisual o gestión de operaciones son áreas donde un piloto puede construir un perfil más difícil de sustituir, mejorando sus posibilidades de encontrar trabajo, ampliar competencias o emprender ofreciendo un servicio por el que un cliente esté dispuesto a pagar.

La necesidad de formación no afecta solo al trabajador: también cambia cómo las empresas desarrollan el talento que necesitan. Ante una nueva capacidad, lo habitual es buscarla fuera, pero no siempre es la única opción: muchos trabajadores ya conocen el negocio, los clientes y los procedimientos, y formarlos puede ser más interesante que empezar de cero.

Un técnico puede aprender inspecciones con drones, un profesional agrícola especializarse en teledetección, uno audiovisual incorporar operaciones UAS, y un piloto evolucionar hacia la gestión de operaciones. La formación se convierte así en una herramienta para crear talento dentro de la organización y en pieza clave de los planes de carrera, en un momento en que muchas compañías compiten por atraer y retener talento.

También permite construir itinerarios de crecimiento dentro de la propia organización: un trabajador puede comenzar adquiriendo las competencias básicas para operar con drones y continuar especializándose a medida que asume nuevos proyectos y responsabilidades.

Fundae: el crédito que muchas empresas desaprovechan

Las empresas españolas disponen cada año de un crédito para la formación de sus trabajadores, bonificable en sus cotizaciones a la Seguridad Social a través de Fundae. Es el sistema de formación programada por las empresas, gestionado con su apoyo.

La cuantía depende de las cotizaciones por formación profesional y del tamaño de la plantilla; una acción formativa puede llegar a estar bonificada hasta el 100 % de su coste, reduciendo la inversión necesaria para desarrollar nuevas capacidades.

Pero la cuestión más interesante no es cuánto crédito queda disponible, sino qué capacidades va a necesitar la empresa en los próximos años y qué personas de la organización pueden desarrollarlas. En un entorno que cambia tan rápido como el de los drones, anticiparse a esa respuesta puede marcar una diferencia importante.

Aerocámaras lleva 19 años vinculada al sector de los drones, con actividad en formación, gestión y asesoría aeronáutica, tecnología y desarrollo de proyectos profesionales con UAS. Su área educativa, Campus UAS by Aerocámaras, es su Escuela Superior de Drónica, con más de 50.000 alumnos certificados, campus virtual propio y campos de vuelo por toda España.

Campus UAS: itinerarios a medida de cada empresa

Sus itinerarios abarcan desde las habilitaciones necesarias para operar hasta especializaciones como inspecciones técnicas, agricultura de precisión, fotogrametría, emergencias o producción audiovisual. Buena parte de esta formación puede acogerse al sistema de formación programada, y Aerocámaras ofrece además asesoramiento sobre formación bonificada a través de Fundae, permitiendo analizar qué formación puede bonificarse según el crédito y las condiciones de cada organización.

El planteamiento permite algo especialmente interesante: no tener que salir necesariamente al mercado cada vez que aparece una nueva necesidad, sino desarrollar esas capacidades entre las personas que ya conocen la empresa, sus clientes y su forma de trabajar.

La misma lógica funciona desde el otro lado: cada vez más profesionales entienden que su desarrollo también depende de las capacidades que construyan por iniciativa propia. Tener una licencia permite volar; saber hacer una inspección, un levantamiento fotogramétrico o participar en un operativo de emergencias permite ofrecer un servicio.

Un piloto que busca trabajo, un profesional que quiere cambiar de sector o alguien que pretende emprender ofreciendo sus propios servicios con drones puede construir, con esta especialización, un perfil de mucho más valor en el mercado.

Un itinerario universitario para dar el salto

La formación deja entonces de entenderse como una acumulación de certificados y pasa a formar parte de una estrategia profesional: decidir qué tipo de trabajo se quiere realizar, adquirir las competencias necesarias y construir un perfil útil para una empresa o directamente para el mercado.

Para quienes buscan una preparación global, Aerocámaras y la Universidad a Distancia de Madrid (Udima) han desarrollado el Máster Profesional en Sistemas Aéreos No Tripulados (Drones/UAS) y Operaciones Aeronáuticas, un programa de 60 créditos ECTS que reúne casi dos décadas de experiencia formando pilotos. El planteamiento parte de la misma realidad que está transformando el mercado laboral: preparar a una persona para trabajar con drones exige bastante más que enseñarle a pilotarlos.

El programa combina formación aeronáutica, normativa, planificación y especialización profesional, con un peso importante de la práctica. No pretende sustituir el camino progresivo que muchos pilotos construyen a lo largo de su carrera, sino ofrecer otra forma de afrontar esa preparación para quienes buscan un perfil amplio o un salto importante en su trayectoria.

La evolución de los drones retrata algo que ocurre en muchos otros ámbitos: cuando una tecnología es nueva, conocerla es una ventaja; cuando se generaliza, la ventaja está en saber utilizarla mejor que los demás.

La formación como ventaja competitiva

Las empresas necesitan incorporar capacidades para seguir siendo competitivas, ya sea buscándolas fuera o desarrollándolas entre quienes ya forman parte de sus equipos, apoyándose en herramientas como la ventaja competitiva y la formación bonificada.

En un sector que evoluciona a la velocidad de los drones, quedarse quieto probablemente sea la única opción que ya no existe. La formación deja de ser un gasto asociado a una necesidad puntual y se convierte en una inversión en empleabilidad, competitividad y talento.

Aerocámaras y Campus UAS

Aerocámaras es una compañía especializada en soluciones integrales con drones, con actividad en formación, gestión y asesoría aeronáutica, tecnología y servicios profesionales con UAS. Su área educativa, Campus UAS by Aerocámaras, es su Escuela Superior de Drónica y reúne formación oficial, técnica y universitaria, con más de 50.000 alumnos certificados, campus virtual y campos de vuelo distribuidos por toda España.

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