
Era el momento más esperado y no defraudó. La emoción flotaba en la Real Casa de Correos, sede del Gobierno autonómico, cuando se reconoció por el Día Internacional de la Mujer la lucha de las mujeres iraníes. En nombre de todas ellas recogió el premio la activista y disidente iraní Arezoo Mojaverian, que reside en Madrid desde 2011.
Aplausos y más de una lágrima de estas mujeres que subieron, emocionadas, a recoger el reconocimiento que el Ejecutivo presidido por Isabel Díaz Ayuso les ha otorgado coincidiendo con el 8-M. "Quiero que pensemos en las mujeres iraníes que hoy viven en Irán, no en las que hablamos desde fuera", comenzó pidiendo Mojaverian. "En las que han tenido el coraje de enfrentarse a un Estado criminal, cruel y opresor sabiendo que el precio puede ser incluso su vida".
"Mujeres que se quitaron el velo en público como una declaración de resistencia, de dignidad, de lucha contra la injusticia aun a riesgo de su propia vida", subrayó. Para esta activista, "cuando una mujer pierde el miedo, el poder tiembla y todo un pueblo se levanta". Pero alertó de que "la libertad nunca está totalmente garantizada" y, por tanto, "hay que cuidarla" y que "la dignidad se defiende todos los días". "Incluso bajo la represión más dura, la valentía se puede bailar", dijo en referencia a las bravas iraníes que han utilizado este recurso en los funerales de sus seres queridos como un gesto de desafío al poder.
"Incluso en el duelo más profundo puede existir la resistencia y el miedo puede transformarse en decisión y esperanza", continuó señalando Mojaverian. "La libertad no empieza en las leyes sino en la conciencia y en la revolución interna". Y concluyó rematando: "En el Día de la Mujer no quiero felicitaciones vacías, quiero Justicia, quiero coherencia, quiero compromiso".

Después tomó la palabra la presidenta madrileña. "¿Cuándo vamos a apelar al derecho internacional por las mujeres en Irán?", se preguntó. En este sentido Isabel Díaz Ayuso confrontó con el restaurado eslogan de la izquierda del No a la guerra. "Ojalá no haya una guerra en el mundo. Ojalá podamos vivir todos con la paz, con certidumbre y la serenidad necesarias. ¿Quién sensato no quiere esto?", lanzó.
Pero "ojalá" también que "no nos abriguemos en discursos cobardes y bienquedas mientras miramos para otro lado. Porque hoy, muchos hombres, mujeres y niños están siendo torturados en numerosos rincones del mundo y se les están negando los derechos más básicos. También por ser cristianos, por ser mujeres, por ser homosexuales, por ser de una determinada raza, por tener alguna discapacidad".
"Hoy, millones de mujeres son forzadas a casarse mientras se les niega la infancia. Otras millones mueren en embarazos y en partos, a las que ayudamos desde este gobierno a pesar de tristes críticas. Otras no conocen otra vida que los latigazos y la violencia sexual y extrema. Nada de esto puede sernos indiferente", advirtió.
‘Mujer, Vida, Libertad’
No fue el único reconocimiento que las mujeres iraníes recibieron de Madrid. El lema ‘Mujer, Vida, Libertad’, que nació de las protestas tras la muerte de Mahsa Amini —detenida por no llevar correctamente el hiyab—, ha sido el hilo conductor del acto institucional con el que el Ayuntamiento de Madrid ha conmemorado este viernes el Día Internacional de la Mujer.
Ese grito se repitió en diferentes momentos y voces a lo largo de la jornada, especialmente cuando la Asociación Iraní Pro-Derechos Humanos recogió la Mención de Honor de este año. Su presidenta, Faria Ehsan, recibió el galardón con lágrimas en los ojos en nombre de quienes luchan dentro y fuera de Irán por los derechos humanos.
"A lo largo de los siglos, las mujeres iraníes han sido creadoras y transmisoras de cultura, de conciencia crítica y la resistencia, no han abandonado el espacio público ni la lucha por sus derechos y dignidad, incluso bajo las amenazas de cárcel y las formas más crueles de represión y muerte", destacó.
Por eso, añadió Ehsan, "hoy más que nunca", cuando "Irán atraviesa uno de los momentos más dramáticos y difíciles" de su historia, "la lucha de las mujeres se alza a través de un movimiento que conocemos como ‘Mujer, Vida, Libertad’". "Este premio es para vosotras, las valientes mujeres iraníes, las que se quitan el velo como acto de libertad, las que escriben, enseñan, defienden, cuidan y protestan, las que bailan y cantan desafiando las prohibiciones", proclamó.

En el mismo acto, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, entregó el XXI Premio Clara Campoamor a la periodista Julia Navarro, que precisamente quiso compartirlo simbólicamente con la Asociación Iraní de Derechos Humanos.
"Yo soy feminista porque soy demócrata y por lo tanto no puedo aceptar que la mitad de la población no tenga las misma oportunidades que la otra mitad. Eso es lo que aprendí con Clara Campoamor, que en esa época no se definía como feminista, aunque sin serlo, lo era", manifestó la escritora. Al final de su discurso, Navarro también quiso sumarse: "Ese grito de ‘Mujer, Vida, Libertad’, lo hago mío".
De igual manera lo hizo el propio Almeida, que al cerrar el acto retomó esa consigna para destacarla como "el objetivo que todos nos debemos marcar". "A lo largo de la historia ha habido numerosas proclamas que han ejemplificado de manera extraordinaria que es el feminismo, pocas sin embargo como esta, porque es la proclama de una mujer iraní que murió única y exclusivamente por no asumir que tenía que llevar una prenda que no quería llevar", insistió.
Sobre los reconocimientos, el alcalde explicó que la mención honorífica a la asociación iraní busca reconocer la lucha de quienes logran "la igualdad frente a una de las dictaduras más odiosas, tenebrosas y oscuras".
De Julia Navarro, en cambio, consideró que poco más podía añadir: "Pocos en esta sala podrían afirmar que en algún momento de su vida no les ha acompañado. Es un ejemplo para todos y estamos muy orgullosos de que haya aceptado el premio".
Pero Almeida no quiso caer en la "autosatisfacción" y advirtió que "aún queda mucho que hacer". Retomando el arranque del acto, recordó que el 40% de hombres entre 15 y 29 años no considera significativamente importante la igualdad para alcanzar una sociedad más justa. "Esto nos debería preocupar", concluyó.
