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Aznar no considera a Gadafi ningún amigo

Sus palabras fueron que "en 2003" se convirtió en un "amigo extravagante" para la comunidad internacional".

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La agencia EFE difundió hoy un teletipo en el que decía que "Aznar critica la intervención contra un Gadafi que era "amigo" de Occidente". FAES aclara que el ex presidente nunca dijo eso.

Durante su intervención en la Universidad de Columbia, Aznar dejó meridianamente clara su posición sobre la crisis libia con estas palabras: "Aquellos de nosotros que creemos en las sociedades abiertas, en la democracia y en la libertad, tenemos la obligación de ayudar a que los cambios que se están desarrollando en el norte de África y Oriente Medio se dirijan al rechazo de la yihad como instrumento político. En una dirección que conduzca a la libertad religiosa, al pluralismo y a la tolerancia, a la aceptación del derecho internacional, al Estado de derecho, a la apertura al mundo, y al reconocimiento y respeto de los derechos humanos universales, sin ninguna reserva".

- Aznar defiende los cambios a favor de las sociedades abiertas, la democracia y la libertad; pide que esos cambios rechacen la yihad como instrumento político; y defiende la libertad religiosa, el pluralismo, la tolerancia, el derecho internacional, el Estado de derecho, la apertura al mundo y el respeto a los derechos humanos universales.

En las preguntas posteriores de los alumnos se suscitó un debate sobre el deslizamiento de la misión hacia una operación de cambio de régimen que contradice los términos de la intervención aprobados en la resolución de la ONU; crea dificultades serias a la cohesión dentro de la OTAN, tal como ha destacado incluso su secretario general; abre serias dudas tanto sobre qué pueden defender los denominados ‘rebeldes libios’ como sobre las posibilidades reales de acabar con el régimen de Gadafi; y olvida que hay dictaduras mucho más agresivas en la región, entre las que destaca Irán, tanto con sus propias poblaciones como con la seguridad del mundo.

- Aznar alerta de los riesgos de que la intervención militar en Libia no logre los objetivos de democratización del país. Y recuerda que hay regímenes más agresivos, como el de Irán.

Estas cuestiones han sido abordadas en diferentes intervenciones públicas de Aznar:

Este viernes, en La Haya, lo planteó en estos términos: "Los acontecimientos en el norte de África conllevan riesgos pero también oportunidades que no nos podemos permitir perdernos. La oportunidad de que estas sociedades evolucionen hacia consensos e instituciones democráticas sería una contribución enorme para nuestra seguridad común. No hay que escatimar esfuerzos para apoyar esta evolución. Las fuerzas y líderes democráticos de estos países deben saber que se puede establecer una asociación para la democracia Las transiciones nunca son sencillas. Unirse "en contra" a veces es lo fácil. Unirse "a favor" de objetivos compartidos no es tan sencillo. Podemos ayudar. Esto requeriría una estrategia común y comprometida, sostenida en el tiempo, fuertemente acordada, que respete sus procesos nacionales, pero también clara y consistente sobre el apoyo que podemos suministrar".

- Aznar avisa de que las transiciones nunca son sencillas, y se felicita de que los países del norte de África estén hoy ante una oportunidad de evolución hacia la democracia.

El problema, y así lo avisó en el mitin celebrado en Torrejón el pasado 1 de abril, es el riesgo de que la intervención, tal como se ha planteado, no sea capaz de acabar con el régimen libio: "Cuando uno tiene que tomar la decisión difícil de hacer una intervención en un país, tiene que tomarla para que, efectivamente, puedan evitarse males mayores. Pero tiene que expresar cuáles son las consecuencias de no actuar, de no actuar con toda la decisión y toda la determinación. Porque cuando uno habla de proteger vidas civiles, lo que no puede es practicar una política que permita seguir en el poder a aquéllos que amenazan las vidas de sus civiles". Esto, hasta la fecha, es lo que está ocurriendo en Libia.

También planteó este problema en la entrevista realizada recientemente en Veo TV: "Hay que actuar a favor de los que luchan a favor de la libertad en Libia pero sin confusión en los objetivos. Usted arma a los rebeldes o interviene directamente en el régimen libio. Yo apoyo lo que significa una acción de la Comunidad Internacional, pero hay que ser coherente con todas sus consecuencias.. Es imposible defender a una parte de la población en cumplimiento de una zona de exclusión aérea y al mismo tiempo, no llevar a cabo una política de cambio de régimen. Si no, estás abocado a una intervención permanente".

- Aznar respalda la intervención en Libia pero avisa de que ésta debe hacerse con todas sus consecuencias para evitar males mayores.

En la conversación con los alumnos en la Universidad de Columbia, recordó que Gadafi lleva en el poder desde 1969, y que se ha ido adaptando a las exigencias de la Comunidad Internacional para mantenerse en el poder. Fue un régimen terrorista que decidió empezar a cumplir con las normas de la Comunidad Internacional a partir de 2003 cuando temió que la intervención en Irak -para poner fin a un régimen que incumplía con las normas de las Naciones Unidas- pudiera continuar en Libia. "Gadafi es un hombre muy extraño, muy extravagante, pero no es estúpido. Está en el poder desde 1969. Cuando yo era un bebé él estaba en el poder. Pero él ayuda a los terroristas, pone bombas, es una calamidad, ¿verdad? Pero en 2003, pensó, ‘bueno, esta gente cambia el régimen en Irak y después viene aquí y a lo mejor cambia el régimen en Libia. Me cambian a mí. No me gusta’. Y dice ‘Desde este momento apoyo todos los esfuerzos de Occidente contra el terrorismo, y respeto y abandono todos mis programas de armas biológicas, químicas y nucleares’. Y él eliminó por completo estos programas". Es decir, Gadafi se doblegó en 2003 ante el temor a una intervención y, al doblegarse, se convirtió en un "amigo extravagante, pero un amigo" para la Comunidad Internacional.

- Aznar no considera a Gadafi ningún amigo. Sí dice que, en 2003, después de su renuncia, por miedo a una intervención en Libia, a los programas de armas químicas, biológicas y nucleares que tenía, se convirtió en un "amigo extravagante" para la comunidad internacional.

Hoy, en mitad de una intervención militar contra Libia en la que participa España, el argumento que Aznar compartió con los alumnos de la Universidad de Columbia es que antes de respaldar a los rebeldes libios conviene saber quiénes son los rebeldes libios, y si se les apoya conviene hacerlo de forma que tengan éxito en su decisión de derrocar al régimen de Gadafi. No hacerlo así sólo serviría para minar el prestigio de la Comunidad Internacional: "Si decides una intervención, por favor, resuelve la intervención", afirmó.

- Aznar reclama que la intervención en Libia se haga con el objetivo de tener éxito cuanto antes.

En ningún caso Aznar ha defendido ni defiende el mantenimiento de Gadafi al frente de Libia. Lo que ha reclamado y defiende es una política que permita pasar de la autocracia a la democracia. Así, el 24 de febrero, en Madrid, aseguró: "Lo que estamos viendo en el norte de África da la razón a quienes pensamos que la libertad es para todos y que no hay excepciones culturales al ansia universal de libertad. Y que la alternativa no puede ser entre autocracia corrupta o teocracia totalitaria". Porque uno de los problemas de no saber quiénes son los rebeldes libios es que la Comunidad Internacional termine apoyando un cambio de régimen que no avance hacia la democracia.

- En opinión de Aznar, "no hay excepciones culturales al ansia universal de libertad".

Por eso, ese 24 de febrero, cuando las revueltas del norte de África se concentraban en Túnez y Egipto, Aznar mantuvo que: "Una política inteligente que apoye el deseo de cambio debería ponerse como objetivo que la realidad política que emerja tras los cambios esté basada en el reconocimiento de las obligaciones internacionales, en el respeto de los derechos de la personas y de las minorías, en especial de la torturada y perseguida minoría cristiana, y en el fomento de la economía de mercado para acabar con la corrupción y dar expectativas a una población frustrada por la falta de oportunidades.(...) Ésta debería ser una clara oportunidad para que Estados Unidos y Europa trabajaran juntos. La democracia en esos países, y no las autocracias toleradas, es un derecho de sus pueblos y es también la mejor garantía de seguridad y estabilidad".

- Aznar defiende que EE.UU. y Europa trabajen juntos por extender la democracia y la libertad en los países del norte de África y de Oriente Próximo.

En un artículo publicado en The Wall Street Journal el pasado 11 de febrero, expuso su opinión en detalle.

En ese artículo recuerda que "la región ha estado presa demasiado tiempo en un círculo vicioso en el que la autocracia genera corrupción; corrupción que produce pobreza; pobreza que agrava el fracaso social; fracaso social que arruina las oportunidades para la gente, lo que ayuda a que las autocracias permanezcan en el poder. Éste círculo vicioso también ha abonado la infiltración del islamismo radical como una solución falsa a los problemas de la sociedad. De carácter populista y antidemocrático, el islamismo radical a su vez alimenta ese círculo".

- Aznar avisa del riesgo del islamismo radical como fatal alternativa a las autocracias corruptas del norte de África.

En ese mismo artículo, Aznar citaba a Condollezza Rice para destacar que la Comunidad Internacional se equivocó durante muchos años al respaldar a regímenes autocráticos en lugar de trabajar por la democratización de todos los países: "Si queremos tener seguridad, nuestra tarea debe ser apoyar la libertad. Sabemos que los regímenes autocráticos siempre son agresivos, hacia dentro o hacia fuera. Como dijo Condoleezza Rice en El Cairo en junio de 2005, ‘Durante 60 años, Estados Unidos persiguió la estabilidad a expensas de la democracia en la región, pero no consiguió ni la una ni la otra. Ahora seguimos un camino distinto. Ahora respaldamos las aspiraciones democráticas del pueblo’".

- Aznar elogia la política de EE.UU. a favor de la expansión de la democracia en el mundo.

En definitiva, tal como escribió Aznar en el WSJ: "La mejor forma para acabar con las autocracias y con sus amenazas es que triunfe el ansia de libertad de la gente a la que oprimen. El conflicto que vemos estos días en Egipto y otros países no es entre civilizaciones ni es entre sociedades. Es el conflicto que tiene lugar dentro de cada sociedad que ha luchado por librarse del yugo de la autocracia para vivir en libertad. Es el mismo conflicto que ha vivido Europa, o Asia o América Latina más recientemente. No hay excepciones culturales ni religiosas para el hombre que desea vivir en libertad. Nadie está condenado a ser una excepción de estancamiento en un mundo que prospera".

- Aznar recuerda que también Europa tuvo que luchar por su libertad.

Eso no quiere decir, obviamente, que el paso de una autocracia a una democracia pueda hacerse en pocos días, y así se lo dijo Aznar a los alumnos en la Universidad de Columbia: "Yo creo que podemos hacer avanzar en términos de establecer algunas líneas a favor de una sociedad más tolerante, más abierta y más plural. Pero es imposible decir que en una semana Egipto va a convertirse en una democracia clásica. Es absurdo. Totalmente absurdo".

-Aznar avisa de que las democracias no se construyen ni en un día ni en una semana.

Por todo ello, nadie debería buscar excusas para eludir sus responsabilidades en el desarrollo de la intervención en Libia, que hasta el momento no ha cumplido los objetivos previstos y ha generado conflictos graves en el seno de la Alianza Atlántica que están lejos de estar resueltos. José María Aznar reitera su deseo de que la libertad, por la que siempre ha trabajado a lo largo de su vida política, sea muy pronto una realidad en Libia y en todos los países que aún no pueden disfrutarla, y que la vida de los civiles libios sea realmente protegida mientras llega ese momento.

La posición de Aznar es a favor de los demócratas, también de los demócratas libios; a favor de las decisiones que toma la comunidad internacional a favor de la democracia, sobre todo cuando estas decisiones son eficaces para el fin que persiguen; y en contra de todos los autócratas, especialmente de los más sanguinarios. 

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