
Los españoles no son cada vez más ricos ni la renta de los hogares ha crecido en torno al 8% desde que gobierna Sánchez. Aunque desde el Ejecutivo se empeñen en presumir de la supuesta buena marcha de la economía, la realidad es muy distinta y no se compadece con el discurso gubernamental. Una buena muestra de ello la encontramos en la evolución de los salarios.
Lo cierto es que los salarios no están creciendo. De hecho, en términos reales —descontando la inflación— se sitúan aún por debajo de los niveles del año 2021. Esto se ha producido, además, en un contexto en el que el Gobierno ha llevado a cabo diversas subidas del SMI. Así se desprende del último informe Perspectivas del empleo de la OCDE 2026, donde se detalla que "el limitado crecimiento de los salarios sigue siendo un punto débil" de nuestra economía.
Salarios estancados
Es cierto que los principales agregados estadísticos con los que se mide la evolución de la economía española dan muestras de fortaleza, pero la realidad que se vive en nuestro país a nivel microeconómico es muy distinta. Al respecto, el último informe publicado por la OCDE en relación con la situación económica de los países miembros incide en que "en España, el mercado laboral siguió consolidándose en 2026, con una tasa de desempleo que descendió hasta el 10,3% en mayo, frente al 10,6% registrado un año antes".
No obstante, el organismo es claro al respecto, puesto que subraya que "a pesar de esta mejora sostenida, el desempleo sigue siendo el principal reto de la economía española, con la tasa más alta entre las principales economías de la OCDE, y más del doble de la media (4,9%)". En este sentido, el informe recoge que "el empleo ha seguido creciendo de forma ininterrumpida desde la crisis de la COVID-19, aunque aún se sitúa por debajo de la mayoría de las economías de la OCDE". Así, se detalla cómo "la tasa de empleo de las personas de entre 15 y 64 años alcanzó el 67,3% en el primer trimestre de 2026, lo que supone un aumento de 0,7 p.p. con respecto al año anterior, pero sigue estando 4,8 p.p. por debajo de la media de la OCDE".
Sin embargo, lo más sangrante es que los salarios en España están estancados. De hecho, de acuerdo con el informe de la OCDE, "el limitado crecimiento de los salarios sigue siendo un punto débil". De este modo, el organismo explica que "aunque los salarios reales crecieron un 2% durante el último año, siguen situándose un 2% por debajo de su nivel del primer trimestre de 2021". En consecuencia, debido a esta evolución, España se sitúa "entre las economías de la OCDE donde más han caído desde la crisis de la COVID-19".

Naturalmente, esta evolución salarial es consecuencia, en buena medida, de la política económica del Ejecutivo. Al respecto, cabe destacar que el Gobierno de Pedro Sánchez ha implementado diversas subidas del SMI. Concretamente, como podemos comprobar a continuación, desde el año 2018, el SMI ha crecido un 66%, pasando de 735 euros al mes —en 14 pagas— en 2018 a 1.221 en 2026. Esto es especialmente importante porque desde la izquierda en general, y desde el Gobierno de Sánchez en particular, se ha tratado de vender que el incremento del SMI es una medida encaminada a mejorar las condiciones de vida de los trabajadores.

Sin embargo, este tipo de políticas tiene un doble efecto: primero, dificultan la incorporación al mercado de trabajo de las personas con menor experiencia y cualificación —al mismo tiempo que lastra la actividad de las empresas de menor tamaño—; segundo, afectan a la productividad total de la empresa. No podemos ignorar estos efectos porque, precisamente, los salarios dependen de la productividad que logre alcanzar la compañía y cada trabajador de forma individualizada.
Precisamente, el organismo incide en que este estancamiento de los salarios se ha producido "a pesar de los importantes aumentos del salario mínimo, que han protegido a los trabajadores con menores ingresos frente a la inflación, lo que apunta a un estancamiento aún mayor en los salarios reales de gran parte de la fuerza laboral". Con todo, el organismo señala también que "dado que el crecimiento de la productividad laboral se ha estancado durante la última década y se prevé que siga siendo moderado, y en un contexto de renovadas presiones inflacionarias a corto plazo, se anticipa que los salarios reales no repunten a lo largo de 2026 y 2027".

