Berger, de la Gran Alianza Nacional (GANA, derecha), ha designado al general retirado Otto Pérez Molina, ex jefe de la temida Dirección de Inteligencia Militar, para que coordine los organismos encargados de combatir la delincuencia y el crimen organizado. Pérez aseguró que promoverá un programa de profesionalización de las fuerzas civiles de seguridad, que fortalecerá con miembros del Ejército que se integrarán en ellas después de dejar las filas castrenses por medio de un programa de retiro voluntario.
Al contrario de lo que espera la sociedad civil guatemalteca, Berger se ha cuidado de ofrecer que promoverá procesos judiciales contra funcionarios que dejan el gobierno y que se presume que están implicados en actos de corrupción. En cambio, se ha limitado a decir que dotará de los recursos necesarios a los organismos que imparten justicia, y que su gobierno no interferirá en las decisiones de éstos.
Para combatir la pobreza, que afecta al 60 por ciento de los guatemaltecos, Berger designó a su vicepresidente, Eduardo Stein, y para dirigir la política de desarrollo social a uno de sus más cercanos colaboradores, el banquero Eduardo González.
Stein explicó que la base de estas políticas serán los acuerdos de paz suscritos en 1996 entre el gobierno y la antigua guerrilla izquierdista, los cuales pusieron fin a una cruenta guerra civil de 36 años (1960-1996).