L D (EFE) Maliki explicó que el estado de emergencia estará en vigor durante un mes en Basora, desde este mismo miércoles, y que todos los organismos de seguridad serán puestos en estado de alerta para "hacer frente a la deteriorada situación de seguridad en la ciudad". "Durante este mes se van a imponer varias medidas, entre ellas algunas para frenar la entrada de infiltrados (terroristas) y algunos departamentos de seguridad serán disueltos y otros reformados", agregó.
El primer ministro aseguró que "el gobierno iraquí no titubeará en usar toda la fuerza contra las bandas que se dedican al tráfico ilegal de petróleo u otro tipo de mercancía en Basora". El gobernante aludía al deterioro de la seguridad en esta ciudad poblada casi exclusivamente por chiíes y donde la seguridad depende de las fuerzas británicas y la policía iraquí.
Maliki adoptó esa decisión pocas horas después de haber llegado a Basora, en la que rechazó la "injerencia" de partidos políticos chiíes en el trabajo de las fuerzas de seguridad en esa ciudad, habitada por poco más de un millón de personas. El jefe del ejecutivo expresó esta postura tras reunirse este martes con lideres políticos y tribales de Basora para pedir su ayuda a los intentos de reducir la violencia en esta ciudad, mediante cuyo puerto Irak exporta la mayor parte de sus ventas de petróleo. "Mi visita tiene como objetivo intentar encontrar una solución al problema de la inseguridad que vive hace tiempo esta ciudad, donde han muerto decenas de personas", explicó Maliki.
Lamentó el aumento de los asesinatos y el secuestro de suníes y chiíes en Basora, y reiteró que la prioridad de su Gobierno es poner fin a la inseguridad ya que "afecta la situación económica y social y obstaculiza el desarrollo del país". Maliki reconoció que "algunos de los principales partidos políticos interfieren en el trabajo de las fuerzas de seguridad", lo que "ha afectado negativamente la actuación de esas fuerzas".
Aunque no mencionó nombres, fuentes iraquíes en Basora aseguran que se refería sobre todo al Partido chií Al Fadila, ya que algunos de sus miembros han amenazado recientemente con parar las exportaciones de crudo iraquí mediante el puerto de Basora. La tensión se desató en Basora tras la retirada a principios de este mes de Al Fadila de las negociaciones para la formación del Gobierno iraquí por divergencias con los demás grupos políticos sobre el reparto de los puestos ministeriales. Al Fadila es una de las siete formaciones políticas que integran la Alianza Unida Iraquí (AUI, chií) que, con sus 128 escaños, es la primera fuerza política en el Legislativo, seguida por la Coalición Kurda (54 asientos) y el suní Frente del Consenso Iraquí (44 escaños).
El primer ministro aseguró que "el gobierno iraquí no titubeará en usar toda la fuerza contra las bandas que se dedican al tráfico ilegal de petróleo u otro tipo de mercancía en Basora". El gobernante aludía al deterioro de la seguridad en esta ciudad poblada casi exclusivamente por chiíes y donde la seguridad depende de las fuerzas británicas y la policía iraquí.
Maliki adoptó esa decisión pocas horas después de haber llegado a Basora, en la que rechazó la "injerencia" de partidos políticos chiíes en el trabajo de las fuerzas de seguridad en esa ciudad, habitada por poco más de un millón de personas. El jefe del ejecutivo expresó esta postura tras reunirse este martes con lideres políticos y tribales de Basora para pedir su ayuda a los intentos de reducir la violencia en esta ciudad, mediante cuyo puerto Irak exporta la mayor parte de sus ventas de petróleo. "Mi visita tiene como objetivo intentar encontrar una solución al problema de la inseguridad que vive hace tiempo esta ciudad, donde han muerto decenas de personas", explicó Maliki.
Lamentó el aumento de los asesinatos y el secuestro de suníes y chiíes en Basora, y reiteró que la prioridad de su Gobierno es poner fin a la inseguridad ya que "afecta la situación económica y social y obstaculiza el desarrollo del país". Maliki reconoció que "algunos de los principales partidos políticos interfieren en el trabajo de las fuerzas de seguridad", lo que "ha afectado negativamente la actuación de esas fuerzas".
Aunque no mencionó nombres, fuentes iraquíes en Basora aseguran que se refería sobre todo al Partido chií Al Fadila, ya que algunos de sus miembros han amenazado recientemente con parar las exportaciones de crudo iraquí mediante el puerto de Basora. La tensión se desató en Basora tras la retirada a principios de este mes de Al Fadila de las negociaciones para la formación del Gobierno iraquí por divergencias con los demás grupos políticos sobre el reparto de los puestos ministeriales. Al Fadila es una de las siete formaciones políticas que integran la Alianza Unida Iraquí (AUI, chií) que, con sus 128 escaños, es la primera fuerza política en el Legislativo, seguida por la Coalición Kurda (54 asientos) y el suní Frente del Consenso Iraquí (44 escaños).
