L D (EFE) Una segunda enmienda, más moderada y propuesta por el senador Carl Levin, recibió 36 votos a favor pero 60 en contra. Esta enmienda exigía comenzar la retirada de las tropas estadounidenses de Irak en diciembre de este año, aunque sin poner un plazo para completarla.
Las dos enmiendas demócratas se presentaron dentro de un proyecto de ley que autoriza 518.000 millones de dólares para diversos programas de defensa para el año fiscal 2007. El debate ha cobrado un cariz político considerable de cara a las elecciones del 7 de noviembre, en los que los demócratas aspiran a retomar el control del Congreso, o al menos una de sus dos cámaras.
Los republicanos acusan a los demócratas de ser demasiado blandos y derrotistas en Irak y querer abandonar a las primeras de cambio, dejando el país árabe a su suerte y a merced de los terroristas. Por contra, los demócratas consideran que sus rivales en el Congreso se han plegado con demasiada facilidad a la estrategia del presidente George W. Bush y han sacrificado inútilmente vidas de soldados y miles de millones de dólares.
En el debate previo a la votación, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, afirmó que "la retirada no es una opción. Rendirse no es una solución". Por contra, el líder de la oposición demócrata, Harry Reid, aseguró que "ha llegado la hora de cambiar el rumbo en Irak y de poner fin al compromiso, sin fecha de caducidad, del presidente". La Cámara de Representantes, dominada como el Senado por los republicanos, aprobó la semana pasada una enmienda que prohibía fijar una fecha "arbitraria" para la retirada o el repliegue de las tropas estadounidenses.
Las dos enmiendas demócratas se presentaron dentro de un proyecto de ley que autoriza 518.000 millones de dólares para diversos programas de defensa para el año fiscal 2007. El debate ha cobrado un cariz político considerable de cara a las elecciones del 7 de noviembre, en los que los demócratas aspiran a retomar el control del Congreso, o al menos una de sus dos cámaras.
Los republicanos acusan a los demócratas de ser demasiado blandos y derrotistas en Irak y querer abandonar a las primeras de cambio, dejando el país árabe a su suerte y a merced de los terroristas. Por contra, los demócratas consideran que sus rivales en el Congreso se han plegado con demasiada facilidad a la estrategia del presidente George W. Bush y han sacrificado inútilmente vidas de soldados y miles de millones de dólares.
En el debate previo a la votación, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Bill Frist, afirmó que "la retirada no es una opción. Rendirse no es una solución". Por contra, el líder de la oposición demócrata, Harry Reid, aseguró que "ha llegado la hora de cambiar el rumbo en Irak y de poner fin al compromiso, sin fecha de caducidad, del presidente". La Cámara de Representantes, dominada como el Senado por los republicanos, aprobó la semana pasada una enmienda que prohibía fijar una fecha "arbitraria" para la retirada o el repliegue de las tropas estadounidenses.