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Gordon Brown, derrotado en el debate y con sus "bromas" al descubierto

El segundo debate electoral se ha saldado con una victoria compartida y un gran perdedor: Gordon Brown. Además de aparecer el tercero en todas las encuestas, al premier británico una indiscreta fotografía le ha destapado su estrategia fallida: llevarse decenas de bromas preparadas y enlatadas

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El segundo debate electoral se ha saldado con una victoria compartida y un gran perdedor: Gordon Brown. Además de aparecer el tercero en todas las encuestas, al premier británico una indiscreta fotografía le ha destapado su estrategia fallida: llevarse decenas de bromas preparadas y enlatadas

El segundo debate electoral en Reino Unido ha cumplido con los vaticinios del primero: Nick Clegg no es flor de un día, y los comicios ya son un juego de tres. El líder de los liberal demócratas era el que partía con las expectativas más altas, después de su inesperado triunfo. Aunque le faltó un punto de frescura, y su discurso en ocasiones adoleció de dejes "obamizados" el liberal demócrata continuó seduciendo a una gran parte de los británicos.

Clegg, que ha convencido especialmente a los más jóvenes, reforzó su apuesta por el cambio. Aunque los sondeos discrepan a la hora de proclamar un vencedor del debate, sobre el derrotado no quedaron dudas: Gordon Brown ni venció ni convenció.

Entre Cameron y Clegg la victoria se reparte según las encuestas. El sondeo de YouGov ha dado ganador a Cameron, mientras que ComRess detalla la victoria de Clegg. The Sun, Angus Reid y el sondeo de ITN también discrepan entre ambos líderes. Pero en cualquiera de los casos, el premier británico aparece en tercer puesto.

Este segundo debate, sensiblemente más aburrido que el anterior, ha girado en torno a Europa. Brown defendió que "hay tres millones de razones por las que debemos ser parte de la Unión Europea, tres millones de empleos que dependen de nuestra pertenencia a la UE" y recordó que "la mitad del comercio del Reino Unido y 750.000 empresas dependen de Europa".

"La idea de que deberíamos volver a aislarnos, estar en los márgenes y no en la corriente central de Europa sería un error terrible", dijo en alusión al líder conservador, que ha alineado a su partido en Bruselas junto a los grupos más euroescépticos.

"No nos permitamos ser una silla vacía en Europa. Mi miedo es que las políticas de David nos pondrían en esa situación", subrayó Brown, según recoge Efe. Cameron respondió afirmando que defiende la presencia del Reino Unido en la UE -"porque somos una nación comercial"-, pero criticó que el Parlamento de Westminster "haya transferido muchos poderes a Bruselas" y abogó por recuperar esos poderes para los británicos.

"Quiero que estemos en Europa, pero no gobernados por Europa", añadió el líder conservador, que fue claro con respecto a la adhesión británica al euro: "no quiero que nos unamos al euro. Quiero que mantengamos la libra como nuestra moneda".

El más europeísta de los tres es Clegg, que trabajó un tiempo en Bruselas y que evitó durante el debate mostrarse excesivamente entusiasta con el proyecto común europeo, afirmando que "la UE no es perfecta", pero que hace al Reino Unido "más fuerte" en el mundo.

Dando una de cal y una de arena, admitió que "un club que tarda 15 años en definir el concepto de chocolate no es un modelo de eficacia democrática", al tiempo que insistió en que Londres sólo no puede hacer frente a problemas globales como la inmigración, el crimen internacional, el cambio climático o la crisis financiera.

Clegg ha sido criticado en los últimos días por la prensa más anti-europea de este país por tener una esposa española, una madre holandesa y un padre medio ruso, y se esforzó por mostrarse como una persona que fue criada siempre con "valores británicos".

Personificando el origen de estos ataques en los principios que defiende el Partido Conservador, contraatacó acusando a Cameron de juntar a sus euro-parlamentarios con "locos, anti-semitas, gente que niega que el cambio climático exista y con homófobos".

Brown y sus bromas enlatadas

El humor fue protagonista del anterior debate, y también lo ha sido de este. El pasado jueves, una desafortunada broma de Brown fue la comidilla de los parlamentarios durante días. Y es que, el premier británico no es una persona especialmente dotada para el humor, y la aquél gag desprendió un fuerte olor a sobre-preparación.

Una semana después, una fotografía indiscreta vuelve a alimentar la polémica. Desvelada por Daily Telegraph, la instantánea retrata las manos de Brown durante el debate, bajo las que se pueden leer las notas que había tomado para su intervención. 

Y entre acotaciones menos interesantes, se aprecian las bromas que el primer ministro - o sus asesores- llevaban perfectamente preparadas. Quién sabe si por pudor, o por los derroteros del debate, finalmente Brown no pronunció estos gags. Pero, gracias a un fotógrafo avispado, ahora conocemos algunas de ellas.

Irán. En algún momento, Gordon Brown pensaba ridiculizar a Clegg y sus políticas nucleares, espetándole: "Oh, chico, los iraníes van a amarte".

50X15. Otra burla que abandonó hacía referencia al concurso de televisión de ¿Quién quiere ser millonario? Brown pensaba hacer que pedía el comodín de la llamada, y "llamar a un amigo".

Además, en el margen superior derecho puede observarse la anotación "hands", para recordarle que debe gesticular más con sus manos. A tenor de los resultados, no lo logró. La referencia a una tal "Mary Slattery" se refiere a uno de los interrogadores del público que asistió al debate, y les planteó a los líderes: "¿Cómo van a restaurar la fe en el sistema político?". Al menos durante el debate, ninguno de los tres supo dar respuesta.

 

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