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Jaime Bayly revela un plan para asesinarle orquestado desde Caracas

Mientras sigue con su idea de ser presidente del Perú en 2011, Jaime Bayly ha denunciado un plan para asesinarle. En su columna en el diario Perú 21, cuenta que el jefe de la policía secreta colombiana le reveló que la orden podría venir de Caracas y que podría ejecutarse en Bogotá o Lima.

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Mientras sigue con su idea de ser presidente del Perú en 2011, Jaime  Bayly ha denunciado un plan para asesinarle. En su columna  en el diario Perú 21, cuenta que el jefe de la  policía secreta colombiana le reveló que la orden podría venir de  Caracas y que podría ejecutarse en Bogotá o Lima.
Jaime Bayly.

No hay duda de que el programa que tiene Jaime Bayly tanto en Bogotá como en Lima provoca diversas reacciones por parte de las personas que suele mencionar y que muchas veces critica con vehemencia. Sin embargo, hasta ahora nadie había tomado tan en serio esos comentarios.

En su columna semanal de Peru 21, Bayly cuenta que hace unos días recibió una llamada del jefe de la policía secreta colombiana que pidió reunirse con él para darle una importante información. Poco después, el escritor se enteró de que se trataba de un plan para asesinarle y que éste partía de Caracas. Aunque no acusa directamente a nadie, señala con su acostumbrado tono irónico que "lo bueno de que vengan a matarme los gorilas de Chávez es que, si tienen éxito, moriré rápidamente y con la gloria de perder la vida por defender mis ideas. Lo bueno de que me maten los sicarios de Caracas es que me ahorrarán el trabajo de hacerlo yo mismo cuando comprenda que ha llegado la hora de partir".

Según su relato, el policía colombiano le informó de que "el atentado puede ocurrir en Bogotá antes de las elecciones del 30 de mayo" aunque apuntó que como en la capital los que quieren matarle "han comprobado que me muevo en autos blindados y con escoltas armados", éstos "han decidido ejecutar el plan en Lima, pues han detectado que en esa ciudad ando solo y sin vigilancia". En su siguiente viaje a Lima, el también periodista apunta que a su llegada al aeropuerto fue recibido por cuatro guardaespaldas:"Me dicen que son de Seguridad del Estado y me suben a una camioneta y me informan de que hay una orden de arriba para cuidarme todo el tiempo que esté en Lima".

El jefe de la policía secreta colombiana le advierte: "Tienes que cuidarte en Lima. (...). El atentado va a ocurrir, a menos que ellos se den cuenta de que has tomado todas las precauciones. Quizá en ese caso se desanimen, pero si tu candidatura presidencial sube en las encuestas, el plan se va a ejecutar de todos modos, sólo que se demorarían un poco más para que parezca que te han matado los terroristas peruanos y no que es una orden de Caracas".

Además, apunta que nada es igual en Lima desde que conoció la información que él mismo ha decidido hacer pública: "Ya no puedo caminar solo. Adonde voy, me siguen varios hombres. Les he pedido que no vayan de traje negro y corbata para no llamar tanto la atención. Ahora se visten más normalmente, pero no ocultan sus pistolas ni sus miradas hoscas y no se alejan de mí".

Eso sí, sin dejar de bromear sobre la noticia, dice que "quiero una muerte repentina, calculada y a ser posible pública y gloriosa. Quiero una muerte en combate, una muerte en medio de un fuego cruzado, una muerte después del placer de ver morir a uno o dos de mis enemigos. Esa sería la muerte perfecta: cargarme a un par de los sicarios que me han emboscado, verlos caer despanzurrados, vomitar una lluvia de plomo sobre ellos y que uno de esos cabrones, ya caído, antes del último estertor, consiga disparar y reventarme el corazón y que mi cadáver quede tendido sobre una calle de Lima y lo cubran los peatones con páginas del diario Trome, sección "La Malcriada del Día".

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