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ESTÁN CONVOCADOS AL "DÍA SIN INMIGRANTES"

Millones de estadounidenses de origen hispano se movilizan contra la ley de inmigración

Millones de inmigrantes y estadounidenses, en su mayoría de origen hispano, participan este lunes en una jornada de absentismo laboral, abandono de tiendas y aulas, y protestas en más de 60 ciudades del país para exigir un trato digno y una reforma migratoria integral. Miles de agrupaciones locales, iglesias, sindicatos y organizaciones políticas están movilizando desde mediados de marzo contra el proyecto de ley de inmigración que contempla la construcción de un muro en la frontera con México y sanciones penales para los inmigrantes ilegales.

Millones de inmigrantes y estadounidenses, en su mayoría de origen hispano, participan este lunes en una jornada de absentismo laboral, abandono de tiendas y aulas, y protestas en más de 60 ciudades del país para exigir un trato digno y una reforma migratoria integral. Miles de agrupaciones locales, iglesias, sindicatos y organizaciones políticas están movilizando desde mediados de marzo contra el proyecto de ley de inmigración que contempla la construcción de un muro en la frontera con México y sanciones penales para los inmigrantes ilegales.
L D (EFE) La convocatoria al "Día sin inmigrantes" incluye un boicot a productos estadounidenses, protestas, vigilias y marchas en ciudades como Los Angeles, Chicago, Denver, Nueva York o Washington, y busca presionar al Congreso para que apruebe la legalización de los cerca de doce millones de indocumentados en el país.

La movilización, que también se lleva a cabo en comunidades fronterizas con México, da seguimiento a las protestas de marzo y abril pasados, mientras el Legislativo analiza medidas para reformar el sistema de inmigración del país. De concretarse, sería la primera gran reforma desde 1986. Sólo en Chicago y en Los Angeles se esperan hasta medio millón de manifestantes en cada una, y hasta 50.000 en Denver.

En Nueva York, el legislador demócrata José Serrano se unió a una de varias "cadenas humanas" en defensa de los inmigrantes, mientras, el mercado al aire libre de Union Square y el sector de Broadway estaban prácticamente vacíos. En algunas ciudades de los estados de Nueva Jersey, Rhode Island, Oregón y Pensilvania, los manifestantes tocarán a las puertas de funcionarios locales para recabar más apoyo a su causa.
 
Algunas de las grandes empresas, como Tyson Foods, Perdue Farms y Gallo Wines han decidido cerrar algunas de sus plantas o dar el día libre a sus empleados, en señal de solidaridad. Organizadores consultados por Efe señalaron que el objetivo de esta militancia "sin precedentes" es llamar la atención sobre la precaria situación de los inmigrantes clandestinos y demostrar que, lejos de ser una carga pública, constituyen la espina dorsal de varios sectores de la economía. "Nos alienta ver que el pueblo se está adhiriendo a este paro nacional. Tenemos informes preliminares de que algunos sectores que dependen de su mano de obra están desolados, y vemos la posibilidad real de que grandes centros urbanos se vean totalmente paralizados o seriamente afectados", dijo Juan José Gutiérrez, dirigente del movimiento Latino USA en California.
Gutiérrez minimizó las críticas de que el paro ha sido prematuro o contraproducente para los mismos inmigrantes que pretende ayudar, porque, insistió, "el pueblo está cansado de esperar una respuesta del Congreso y ha decidido ser protagonista de su historia".

Jessica Alvarez, de la Coalición Nacional para la Inmigración, del área de Washington, enfatizó que "podemos diferir sobre las tácticas, pero hoy es un día de acción y solidaridad con los inmigrantes". "Estamos luchando por la misma causa: exigir un trato digno y una reforma migratoria integral. En pequeñas y grandes empresas, en las oficinas y escuelas, esperamos que se sienta la ausencia de los inmigrantes", resumió la activista.

Los manifestantes también buscan denunciar el proyecto de ley del republicano James Sensenbrener que fue aprobado por la Cámara de Representantes en diciembre pasado y que, entre otros elementos, autoriza la construcción de un doble muro en varios tramos de la frontera con México. También busca convertir en delincuentes a los inmigrantes indocumentados y penaliza a quienes les contratan o les ofrezcan servicios sociales.

El Senado, más suave en sus planteamientos, analiza medidas que incluyen la creación de un programa de trabajadores temporales y una vía hacia la legalización de buena parte de la población indocumentada. Cualquier medida que salga del Senado, posiblemente a finales de mayo, tendrá que ser homologada con la que aprobó la Cámara Baja para convertirse en ley.

La opinión pública, en su mayoría, apoya una reforma migratoria, pero la convocatoria de hoy ha dividido a las organizaciones hispanas, al sector privado y a la misma Iglesia, en torno a si el boicot es una buena táctica de presión o si, por el contrario, sólo perjudicará "la causa". El presidente George W. Bush y algunos miembros del Congreso se han pronunciado en contra del boicot, pero insisten en una reforma que incluya no sólo la mano dura contra el cruce ilegal en la frontera sino también un programa de trabajadores temporales.

El controvertido proyecto de ley  presentado por el legislador James Sensenbrener, del gobernante Partido Republicano fue aprobado por la Cámara de Representantes el pasado 16 de diciembre y, entre otras medidas, autoriza la construcción de un doble muro en varios tramos de la frontera con México.

En aras de la seguridad nacional estadounidense, el texto también contiene cláusulas que convierten en criminales a los inmigrantes indocumentados y penaliza a quienes les contratan u ofrecen cualquier clase de servicios sociales. El Senado, más moderado en sus planteamientos, analiza medidas que incluyen la creación de un programa de trabajadores temporales y una vía hacia la legalización de buena parte de la población indocumentada, siempre que cumpla una serie de requisitos.

Cualquier medida que salga del Senado, posiblemente a finales de mayo, tendrá que ser homologada con la que aprobó la Cámara baja para convertirse en ley. En las últimas semanas, el presidente de EEUU, George W. Bush, ha reconocido que el debate migratorio suscita pasiones entre grupos a favor y en contra de la legalización de los residentes clandestinos, pero ha insistido en que el Congreso le envíe un proyecto de reforma antes de fin de año.

Tanto los grupos pro inmigrantes como algunos de los principales diarios del país han criticado la "tibia" defensa de Bush del programa de trabajadores temporales y la poca presión que, aseguran, ha ejercido sobre el ala más conservadora del Partido Republicano, que se opone a su plan laboral. De momento, ninguno de los proyectos de ley a debate satisface por completo las demandas de los inmigrantes y por ello desde marzo pasado las organizaciones en favor de éstos comenzaron a convocar manifestaciones en favor de una reforma migratoria integral que culminan con el boicoteo de hoy.
 
 
 
 

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