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Rajoy: "No estamos para entretener y nadie puede marcar nuestra agenda"

Con los datos de unas elecciones históricas, Rajoy defendió su política de perfil bajo y llamó al orden. "Nadie puede marcar nuestra agenda", remachó.

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Con los datos de unas elecciones históricas, Rajoy defendió su política de perfil bajo y llamó al orden. "Nadie puede marcar nuestra agenda", remachó.
Imagen de la directiva del PP. | Tarek.

Mariano Rajoy ha reivindicado su estilo, su forma de hacer política. “No estamos para entretener a nadie y nadie puede marcar nuestra agenda”, dijo, en forma de advertencia ante un Comité Ejecutivo Nacional que acató la orden sin pestañear.

 

La afirmación fue toda una declaración de intenciones. Con los datos de las elecciones encima de la mesa y pesando como una losa, sacó músculo y recordó a todos quién es el presidente nacional. Defendió su política de perfil frente a quienes salen clamando por un adelanto electoral o quienes acusan al Gobierno central de estar detrás de la presencia de ETA en las instituciones.

 

Tan evidente fue el órdago que, para dejar aún más claro que su estilo es el que tiene que prevalecer, llamó a la disolución de las Cortes y a la convocatoria de elecciones de la forma más mariana posible. Sin elevar el tono. Alejado del ardor de una petición vehemente, como hizo Esperanza Aguirre en la misma noche electoral. Lo pidió pero parecía que no lo pedía.

 

“En julio del año pasado, donde había que hacerlo, en el Parlamento, con ocasión del Debate sobre el estado de la Nación, le dijimos al presidente que debía convocar elecciones. Ésa es la posición que venimos manteniendo desde el año pasado”, arrancó un Rajoy plano, que constató que “no es posible recuperar la confianza ni dentro ni fuera de España”.

 

Hace diez meses, prosiguió, “le dijimos que era lo mejor para él -José Luis Rodríguez Zapatero-, para su partido -el PSOE- y para los intereses generales”, pero no lo hizo “y las cosas no han ido a mejor, sino a peor”. Y remató: “Nuestra posición a fecha de hoy es la misma”.

 

No contento con eso, e impregnando todavía más de ese perfil mariano su declaración, afirmó en forma de nuevo aviso a navegantes: “No voy a estar todos los días repitiendo nuestra posición”, si bien “este Gobierno no está en condiciones y lo que viene por delante no es fácil”.

 

No responder a "los insultos"

 

Rajoy considera, y saca pecho de ello, que el silencio como respuesta le ha llevado a cosechar los mejores resultados de la historia de la formación en unos comicios municipales. Y no tuvo reparo alguno en corroborar esta idea al felicitar -como ya hizo en el balcón de Génova- a la directora de campaña, Ana Mato.

 

“No hemos respondido ni a las provocaciones ni a los insultos. Hemos hablado de lo que los ciudadanos querían que hablásemos”, continuó, redoblando su opinión al recalcar que “cuando se ha producido en campaña algún acontecimiento importante el PP ha mantenido sus posiciones, y eso es lo que hay que hacer en el futuro”. Se refería, implícitamente, a su posicionamiento sobre Bildu -para decir que no le gustaba su presencia, pero sin atacar al Gobierno- y al movimiento del 15-M -para llamar a la participación electoral y defender el sistema-.

 

Escuchándole, en silencio, los grandes triunfadores de la noche electoral. Nadie faltó a la cita en Génova 13, que se convirtió en todo un alegato de la política surgida del Congreso de Valencia. Hacía mucho que Rajoy no hacía un discurso en clave tan interna, y en voz de un asistente fue una “llamada al orden” en toda regla. Nadie le puso pega alguna, porque “vamos a ganar aunque no nos gusten cómo se hacen algunas cosas”, en voz de un crítico.

 

Hasta ahora, el líder del partido había permitido varias velocidades. Él callaba, sí, pero otros sí que entonaban un discurso bastante más duro. Pero, en voz del entorno de Rajoy, lo de hoy fue un punto de inflexión ya que “este partido empieza ya a pensar en las generales”.

 

Referencias a Cospedal, Camacho y Basagoiti

 

El presidente de los populares usó para su intervención un tono sobrio y sereno. “España está muy mal, aunque parezca a cantinela. No estamos para alegría”, traducía un asesor. Pero, cerrado el micrófono, las sonrisas se repartieron por doquier. Triunfalismo absoluto que se vio tanto a la entrada como a la salida de una reunión muy breve en la que nadie habló, fuera a molestarse el jefe.

 

“Presidente, presidente”, se le profirió, con insistencia, a José Antonio Monago, que se quedó a un puñado de votos de arrebatar al PSOE su feudo extremeño. Muy felicitados fueron también Esperanza Aguirre, José Ramón Bauzá e Ignacio de Diego. Sin embargo, Rajoy sólo se acordó de María Dolores de Cospedal -la gran protagonista- de Alicia Sánchez Camacho -el PP subió tres puntos- y de Antonio Basagoiti -cuyo rostro era un poema y se definió “desanimado” a pesar del resultado en la Diputación de Álava y la ciudad de Vitoria-. “Aún a riesgo de ser injusto”, espetó.

 

El caso Álvarez Cascos

 

Nada dijo de la mancha negra del norte, compuesta por Navarra (en menor medida, habida cuenta de que lavan la cara a Santiago Cervera) y Asturias. Sobre el Principado son ya varios en las siglas quienes reclaman la cabeza de Isabel Pérez Espinosa, que no fue mentada por nadie. Y es que la dirección nacional, tal y como avanzó este diario, ya ha establecido canales de comunicación con Francisco Álvarez Cascos.

 

Al ex ministro, no obstante, Rajoy le hizo una clara amenaza, en un capítulo que él mismo denominó “acuerdos y pactos electorales”: el PP, dijo, “está dispuesto a acordar con el resto” pero “deben ser pactos ecuánimes y duraderos”. Y añadió: “En un pacto se da y se recibe” pero “si alguien quiere que el PP sólo dé está muy equivocado”.

 

Mientras, Aguirre puso voz a lo que se comentaba con insistencia en los pasillos: “En Asturias el resultado es muy claro. Ha ganado quien yo dije y espero que las cosas se arreglen pronto”, apuntó a su salida de la sede nacional de los populares.

 

Postura sobre Bildu

 

Con el único partido con el que los populares no pactarán será con la coalición Bildu: “Con ellos no tenemos nada que hablar”, enfatizó Rajoy, insistiendo en su no le gusta sobre la presencia de ETA en las instituciones.

 

Ninguna crítica al Gobierno, aunque poco antes su número dos, ratificada implícitamente, advertía al PSOE de que romperían con ellos si se atreven a pactar con los proetarras. “Esperamos de su responsabilidad”, remachó María Dolores de Cospedal, que recibió hoy más de un ramo de flores.

 

En total menos de una hora de reunión, en la que se dejó abierta la puerta a la celebración de un congreso ordinario para elegir a Rajoy candidato a La Moncloa. El líder de la formación quiere que su estilo lo impregne todo de aquí a la convocatoria de las generales.

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