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Aznar y Rajoy ignoran a Rubalcaba y urgen a que se abran ya las urnas

Ni una sola mención sobre Rubalcaba. Para Aznar y Rajoy lo único importante es que "por justicia" se convoquen elecciones. Bildu, la peor herencia del PSOE.

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José María Aznar y Mariano Rajoy coincidieron en vapulear al candidato Alfredo Pérez Rubalcaba; en no hacer ningún guiño ni a su proclamación ni a sus recetas para intentar alcanzar la Moncloa. Y es que, armonizaron, todos los españoles saben ya de la herencia socialista, por lo que lo único que piden al Gobierno es "un gesto de grandeza y justicia" y que convoque elecciones anticipadas.

Con una sintonía reafirmada e, incluso, aumentada desde que, en la víspera de las elecciones del 22-M, el ex presidente del Gobierno se definiera al servicio de los intereses del partido para expulsar al PSOE del poder, maestro y pupilo hicieron un discurso casi calcado -"Coincido con Aznar", dijo Rajoy en varias ocasiones-, también en materia antiterrorista.

"El peor error, el mayor daño que han causado, es el debilitamiento de nuestro Estado de Derecho, tanto en las instituciones como en el orden normativo. Ese daño máximo incluye un fraude a la democracia. Ese fraude hoy se llama Bildu", resumió Aznar, que vio en la presencia de ETA en las instituciones "la peor herencia del socialismo" y "nuestro mayor problema de fondo".

Rajoy recogió el testigo de su antecesor, poniendo por delante que compartía su diagnóstico sobre Bildu: "No se puede permitir que mientras se franquea la puerta de las instituciones, el espíritu de la Ley salga por las ventanas", si bien envió un mensaje para la esperanza. De hecho, fue la primera vez que el líder del PP, apelando a la "legislación vigente", se atrevió a solemnizar que "la situación que se ha generado en el País Vasco no es irreversible". "¡Es reversible!", insistió, recibiendo el primer aplauso del selecto auditorio, formado por ese equipo de expertos que conforma la Fundación FAES.

El jefe de la oposición incluyó Bildu y el "fortalecimiento institucional y la regeneración política" dentro los seis "pilares fundamentales" que presentó a los ciudadanos en la clausura del campus de su laboratorio ideológico. Los otros cinco son:

  • Empleo y crecimiento económico con reformas estructurales y una Ley de emprendedores.
  • La reforma y modernización del sector público, bajo una cama de austeridad extrema.
  • La proyección exterior del país reactivando la marca España.
  • La atención de la sociedad del bienestar y la priorización de los mecanismos de protección social.
  • La educación, como la vacuna más importante para la sociedad.

Antes, Aznar le había pedido a Rajoy "un Gobierno decidido a revertir la pésima herencia económica, política e institucional que dejarán como lastre los socialistas", y a ello se comprometió el actual presidente de los populares, que -eso sí- advirtió a los españoles del "mucho esfuerzo" que van a tener que soportar.

"No toca ya enumerar las veces que el PSOE ha basado sus decisiones en mentiras o verdades maquilladas, ahora nos toca meternos en la piel de la sociedad", destacó un Rajoy que imploró sin cesar al "nuevo tiempo político que ha comenzado", incluyendo en este punto la que fue su única reivindicación de su estrategia política: "La centralidad, hemos articulado un proyecto para todos".

Y de ahí que insistiera, una vez más, en que "éste es un partido que quiere gobernar para todos, que encarna el cambio en España". Su yo prometo, puesta esta base, es "un Gobierno a la altura de las circunstancias" bajo "nuestro amor a la nación España, plural, con quinientos años de historia".

A Zapatero, que no a Rubalcaba, sólo le pidió una cosa. Más bien, le imploró a lo que definió como un "deseo" de la sociedad: "Es urgente que los españoles puedan elegir. Es urgente que no tarde ni un minuto más en abrir las puertas del futuro y que deje a la gente hablar, elegir un Gobierno".

Elecciones anticipadas, sin demora, para iniciar la senda de la recuperación, pues el PSOE lleva "el germen" de la desconfianza y es "un freno evidente y notorio" para los intereses nacionales. "Le pido un gesto de grandeza y de justicia para los españoles", remató.

Sea como fuere, Aznar se despidió de Rajoy como presidente facto y le dio su plácet, por si quedaba alguna duda: "Una amplia victoria del PP es condición necesaria para que nuestra nación vuelva a tener el futuro que merece" y "hoy tenemos con nosotros a la persona que tiene ante sí esta enorme responsabilidad y que, estoy convencido, sabrá liderar la recuperación de España". Y los dos, juntos, unidos, trabajan ya para desterrar al socialismo.

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