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El 'Efecto' Gallardón

El PP sólo se pregunta qué cartera ocupará Gallardón: Interior, Justicia, Fomento, Defensa... Y todo sin dejar de mirar el sillón del presidente del Congreso.

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No pasaban ni veinticuatro horas desde que el PP anunciara, vía mensaje de texto, que Alberto Ruiz Gallardón daba el salto a la política nacional y todo eran ya cábalas sobre qué Ministerio o cargo con enjundia ocupará el delfín.

Las dudas sobre a qué aspira el aún alcalde de Madrid las despejaba Esperanza Aguirre, que siempre las ha clavado en cuanto a las pretensiones políticas de su compañero de filas: "Lo que de verdad le haría ilusión es ser ministro", una vez queda cerrada la puerta grande de La Moncloa, reservada según todas las encuestas a Mariano Rajoy.

Una aclaración, la de Aguirre, que pese a valiosa por ser pública, no era necesaria. El propio regidor ya lo dejó claro tiempo atrás, sin cometer el atrevimiento de decirlo a micrófono abierto. Este mismo jueves, su entorno insistía en que su incorporación en las listas es el paso previo para su entrada al Consejo de Ministros o, en caso contrario, de un puesto institucional.

Las quinielas hechas por los propios populares dejan una amalgama de opciones; en todas ellas Gallardón tendría perfil, según los consultados. Miembro de la Carrera Fiscal -trabajó en la Audiencia Provincial de Málaga-, la cartera de Justicia siempre ha estado en boca de todos. "Da solemnidad" pero "a Alberto le podría saber a poco", aseguran desde las filas populares.

Cada vez son más, por el contrario, quienes le sitúan al frente del Ministerio de Interior o de un super-ministerio que incluyera también al de Justicia. "Sería su sueño", admiten en los círculos PP, que destacan de Interior que quien lleva su maletín suele ser uno de los mejor valorados del gabinete presidencial, si no el que más. "Y eso para Alberto es importantísimo, siempre ha querido ganarse la simpatía de los ciudadanos".

Fomento es la otra cartera donde muchos le ubican. "Le viene como anillo al dedo, es una de la más importantes, con uno de los mayores presupuestos, y, para bien o para mal, en obras e infraestructuras Gallardón ha marcado un antes y un después", apunta un parlamentario, que participó en un sondeo interno para este diario según el cual ésta era la opción preferida por los dirigentes del PP.

La última incorporación en las quinielas es Defensa. "Que tiemblen los ejércitos", se ironizaba en los pasillos de la sede central, dejando claro una y otra vez -a modo de doctrina- que la última palabra siempre la tendrá Rajoy. A favor de Gallardón, el "aire moderno" que le daría al Ministerio, dicen sus incondicionales, siguiendo la senda de Carme Chacón.

La otra opción del gabinete presidencial es la de portavoz del Ejecutivo incluso siendo vicepresidente, pero chocaría frontalmente con Soraya Sáenz de Santamaría, dos puestos por encima de él en la candidatura de Madrid y que aspira a convertirse en el gran referente del Gobierno de Rajoy, si finalmente gana las elecciones del veinte de noviembre.

Fuera del Gobierno Gallardón también podría tener un puesto noble. De hecho, en el PP no son pocos lo que creen que ansía el sillón de su amigo José Bono. "Alberto y yo podríamos ser los versos sueltos de nuestro partido, aunque con distinta rima", dijo de ambos el socialista, y ahora, además, podrían compartir cargo. La Presidencia del Congreso conlleva ser la tercera institución del Estado (por detrás de Su Majestad el Rey y el jefe del Gobierno) por lo que "obtendría la pompa que siempre le ha gustado", en voz de un dirigente poco afín.

Los otros puestos en la olla de las apuestas decaen, entre otras cosas, porque no le gustan ni al propio interesado, que lo vería poca cosa. Volver al frente de la Secretaría General, a lo que sumar el acta de diputado, le permitiría continuar en la Alcaldía, pero él no quiere un salto a medias. La otra posibilidad es que fuera portavoz del Grupo Popular, pero este puesto pierde en muchos decibelios importancia cuando se está en el poder, y de ahí que el primer edil no quiera ni oír hablar de esa posibilidad.

Lo que él quiere es "poder" y que Rajoy "le recompense" por estar a su lado. "Se lo debe", se reafirma su entorno. De momento, Gallardón esconde la patita y se muestra cauto habida cuenta de que el silencio se ha demostrado uno de sus mayores aliados.

"Declaro mi profunda gratitud a todos mis compañeros de partido y especialmente a Mariano Rajoy, es un auténtico honor", solemnizó, en sus primeras declaraciones públicas. "No ha habido ninguna otra conversación con el presidente de mi partido que no sea sobre ser candidato al Congreso", remachó.

Y mientras, en el partido que aspira a gobernar, el efecto Gallardón lo ha invadido todo hasta el punto de que ya nadie se acuerda del Programa Electoral, aún sin presentar. Ni rastro en los digitales de la intervención de Rajoy este viernes en Ciudad Real. Todo ha quedado aplazado porque lo que toca hoy es "Gallardón, Gallardón y más Gallardón".

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