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La Delegación del Gobierno de Madrid, la institución de la que se olvidó el PSOE

A su llegada, el nuevo equipo de la Delegación del Gobierno de Madrid se ha encontrado un curioso panorama: una institución que parecía olvidada.

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Aunque la mayor parte de nosotros sólo sabemos de las Delegaciones del Gobierno por las noticias relacionadas con manifestaciones y policía, lo cierto es que se trata de instituciones que ofrecen muchos servicios a los ciudadanos, desde luego los relacionados con el espacio público y la seguridad, pero también asuntos quizá tan inesperados como la convalidación de títulos universitarios.

Así que estamos hablando de un servicio importante, que influye en la vida de los ciudadanos y para el que trabaja, sólo en la de la Comunidad de Madrid, una plantilla de unos 600 funcionarios.

Y, sorprendentemente, esta institución parece haber sido olvidada por el PSOE en los últimos años, al menos esa es la impresión que sus nuevos responsables se están llevando al ocupar sus puestos (la nueva Delegada, Cristina Cifuentes, fue nombrada el pasado día 13 de enero y tanto ella como su equipo están todavía poco más que recién llegados).

Una institución abandonada

Y es que, según ha podido saber este periódico de fuentes bien informadas en la propia Delegación, el nuevo equipo se ha encontrado con un sorprendente panorama: desde una institución que no mantenía relaciones institucionales con ninguna de las entidades a su alrededor, "ni con la Comunidad de Madrid, ni con la Casa Real, ni con el Ayuntamiento ni con otros cercanos", hasta despachos en los que no parecía haber trabajado nadie durante  meses.

Así, una persona del nuevo equipo de la Delegación nos asegura que "en mi despacho no había nada, ni expedientes, ni ordenadores, ni tan siquiera bolígrafos o folios en blanco, nada". En definitiva, un lugar que no tenía nada que ver con la idea que se tiene de un puesto de trabajo... en el que alguien hubiese trabajado hasta unos días antes.

La situación es tal que el nuevo equipo se plantea su tarea como un auténtico "empezar desde cero": prácticamente todo en el ámbito político dentro de la Delegación está por hacer tras un periodo en el que lo ha que ha marcado la institución ha sido la dejadez: "Parece que políticamente estaban a otra cosa", nos cuenta nuestra interlocutora, "Madrid lo daban por perdido y se ve que no les interesaba invertir esfuerzos aquí".

El reto pasa por varios puntos, especialmente por "recuperar la imagen de cara al ciudadano, sobre todo tras lo ocurrido en los últimos tiempos, los madrileños necesitan saber que hay una autoridad que va a ejercer sus funciones".

Los trabajadores, encantados

El nuevo equipo político en la Delegación del Gobierno se esfuerza en diferenciar el nivel político del funcionarial: mientras los primeros parecen haber dejado en blanco su paso por la institución "la estructura funcionarial sí funcionaba", recalcan fuentes cercanas a Cristina Cifuentes.

Estas mismas fuentes señalan que se han encontrado con "un equipo de excelentes funcionarios" y destacan la labor de los jefes de equipo que, prácticamente sin una dirección ni instrucciones de sus superiores, han logrado que los 600 trabajadores siguiesen realizando su labor.

De hecho, los nuevos responsables políticos aseguran haberse encontrado con "gente con ganas de trabajar" y que, pese a la fuerte presencia del sindicato UGT, el recibimiento por parte de la plantilla ha sido bueno: "Son personas que quieren que se tomen las decisiones necesarias".

Así no es de extrañar, aunque a priori sí que hubiese podido resultarnos sorprendente, que, tal y como nos comenta otra persona de la Delegación, por lo general los trabajadores tengan "muy mal concepto de Amparo Valcárcel, no tanto de su sucesora pero sí de Valcárcel".

Y ahora, una actividad frenética

Los nuevos responsables de la Delegación han cambiado radicalmente el panorama y en sólo unas semanas han mantenido una actividad frenética que, sobre todo, se ha sustanciado en una apretada agenda de reuniones en las que se han abordado algunos asuntos urgentes, como la situación del sector de la joyería atenazado por la delincuencia, o la recuperación de la relación institucional y de encuentros periódicos con Policía, Guardia Civil o Ayuntamiento de Madrid.

Además, también se han realizado o convocado reuniones con personas o representantes de colectivos con los que se quiere mostrar una cercanía especial y a los que se quiere escuchar como las víctimas del terrorismo (se ha convocado ya a la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, y al de Voces Contra el Terrorismo, Francisco José Alcaraz) o la familia de Sandra Palo, con la que Cristina Cifuentes se reunió el pasado jueves.

A esta actividad hay que unir presencia que muchos ciudadanos van a agradecer y que se puede resumir en una frase que una persona del nuevo equipo directivo comentaba a este diario: "Lo de la Puerta del Sol no puede volver a pasar". Con esos dos cambios es muy probable que en unos meses los madrileños tengan una visión y una opinión muy diferentes de su Delegación del Gobierno.

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