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España y Brasil firman un 'armisticio' en la 'guerra de repatriaciones'

Ambos países han acordado poner fin a un conflicto que dura ya más de un lustro, pero por el momento todo se queda en palabras. 

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Desde que comenzara en 2008, la "guerra de repatriaciones" abierta entre Brasil y España continúa sin hallar una solución definitiva. Esta misma semana, se han intensificado los contactos entre las autoridades consulares y migratorias de ambos países, aprovechando el viaje del Rey a Brasil y Chile. Las reuniones paralelas que se han celebrado en Madrid y Brasilia han logrado calmar los ánimos sobre el conflicto, pero no resolverlo.

Podría decirse que se ha alcanzado un "armisticio" entre ambas partes, que han pactado ciertas directrices generales para tratar de aligerar las exigencias mutuas en el cruce de fronteras. Una vez puestas sobre el papel, estos acuerdos tendrán que llevarse a la práctica en los aeropuertos españoles y brasileños, donde se vienen produciendo conflictos desde que hace cuatro años se desvelara la repatriación de España de cerca de 2.000 turistas brasileños. En la práctica estará el verdadero escollo de los acuerdos. 

Las bases del conflicto

En 2008 se sucedieron multitud de denuncias de ciudadanos el país carioca, que aseguraban haber sido tratados como inmigrantes ilegales, retenidos en el aeropuerto de Barajas durante varios días. Acusaban a la policía española de aplicar con "excesivo celo" los requisitos para la entrada de turistas, y la situación desembocó en una crisis entre ambos países, que se cerró en falso.

Brasil aseguró que respondería con "reciprocidad", endureciendo las condiciones de entrada para turistas españoles que llegaran a Brasil. Durante casi cuatro años, la amenaza pareció poco más que un brindis al sol, algo que nunca fructificó. Pero no ha sido hasta inicios de 2012 cuando Brasilia ha hecho entrar en vigor este endurecimiento, imponiendo a los españoles las mismas condiciones. Desde abril, los españoles que llegan a los aeropuertos brasileños son separados del resto de turistas para la inspección de su documentación, y en apenas dos meses se ha devuelto a nuestro país a cerca de 100 ciudadanos.

Los requisitos de España a Brasil: Schenguen, y un poco más

Tal y como recoge el Ministerio de Asuntos Exteriores, Brasil se encuentra entre la serie de países cuyos turistas no necesitan visado para entrar en España. Los requisitos que deben cumplir para permanecer en nuestro país en estancias "no superiores a noventa días durante el semestre" son:

  • Estar en posesión de un billete de vuelta ó circuito turístico
  • Documento que acredite dónde se va a alojar, o carta de invitación de la persona con la que tiene intención de hospedarse.
  • Acreditar un mínimo de 64,14 euros por persona y día. El total debe superar los 577 euros.

España aduce que estos requisitos vienen determinados por el Tratado de Schenguen, pero es sólo una verdad a medias. Es cierto que este espacio europeo de circulación establece ciertas condiciones a los turistas; pero igualmente cierto es que España ha ampliado y concretado los requisitos a través de una orden publicada en el BOE el 10 de mayo de 2007, un año antes de que estallase la polémica.

Y es que, las formalidades de Schenguen son mucho más vagos que los que recoge la legislación española. El tratado europeo exige a los turistas:

  • Estar en posesión de un billete de vuelta
  • Un visado (para los países en los que sea necesario)
  • Disponer de medios de subsistencia suficientes (no establece un mínimo)
  • No suponer una amenaza

Pero no solo los requerimientos han sido motivo de queja por los brasileños expulsados, sino más bien la actuación "discriminatoria" de la Policía. Las reclamaciones coinciden en señalar que las autoridades aduaneras españolas "presuponen" que se trata de inmigrantes ilegales y no de turistas, motivo por el cual son sometidos a un examen "arbitrario" de su documentación, con criterios "poco claros", según sus testimonios. Durante el período detención en Barajas, los afectados –que en ese momento son deportados potenciales- han denunciado también graves definciencias por parte de las autoridades españolas: falta de comida y bebida, higiene, escasa información, desatención, estancias mal equipadas...

Este extremo trató de solventarse en 2008, y ambos gobiernos a través de los subsecrearios de Estado, firmaron un acuerdo de mejora de las condiciones de los "no admitidos", encaminadas a garantizar su estancia en los aeropuertos españoles ante su deportación. No obstante, han seguido aflorando casos en los que brasileños afirman haber sufrido vejaciones por parte de las autoridades españolas. 

¿La solución?

Los antecedentes obligan a ser cautelosos también en esta ocasión. La nula aplicación o ruptura de los acuerdos alcanzados en anteriores ocasiones no invita al optimismo, aunque sí es cierto que existe una voluntad mucho mayor por parte de las autoridades españolas de dar carpetazo al asunto. Fuentes diplomáticas indican que los intereses de solucionar este contencioso fronterizo con Brasil "han aumentado notablemente" con respecto al Ejecutivo anterior.

Y es que, es incuestionable que las relaciones bilaterales entre España y Brasil han experimentado una mejoría con la salida de Lula Da Silva y la llegada de Dilma Rousseff, de quien se destaca su capacidad de diálogo en el Ministerio de Exteriores, un "cambio sustancial" respecto a su predecesor.

Sobre los acuerdos, el avance más destacado tiene que ver con la "Carta de invitación". España acepta que el huésped no tenga que presentar la larga lista de documentos exigidos hasta ahora para acreditar que el turista se alojará en su domicilio: la nómina, el contrato de alquiler o el título de propiedad del domicilio, una certificación municipal de personas que viven en la vivienda, e incluso un informe del presidente de la comunidad de propietarios . Desde ahora, bastará con la identidad del huésped y su domicilio.

Por otro lado, también se ha pactado un mecanismo de protección para los turistas no admitidos en los aeropuertos, que hasta ahora contaban con un escaso amparo. Brasil y España han establecido una "línea directa" entre las autoridades consulares y de frontera para poder asistir a estos ciudadanos inadmitidos. Además de la asistencia podrán, por ejemplo, acceder a sus maletas mientras se cierra su vuelo de regreso, si la espera es mayor a 48 horas.  

El papel plasma a la perfección los buenos deseos de ambos países, correctísimas palabras y loas a la disposición del contrario. Pero para hacerlo funcionar, hará falta bastante más que eso, porque nada garantiza que esa "arbitrariedad" a la hora de inspeccionar la documentación no vuelva a repetirse. 

Lo que sí parece indicar este acuerdo es que España por fin ha tomado conciencia de uno de los verdaderos meollos del conflicto: que el tráfico migratorio ha cambiado. Mientras España atraviesa aún una crisis económica fulminante, Brasil está en situación de despegue, y hay una minoría de brasileños que llegan a nuestro país con intenciones de quedarse con inmigrantes ilegales, según corroboran los datos de la Organización Mundial de Turismo. Bien al contrario: cada vez más españoles se desplazan hasta Brasil para buscar oportunidades laborales en un país en plena efervescencia. 

México: la tirita antes que la herida

Aunque comenzó siendo una asunto que afectaba en exclusiva a Brasil y España, la crisis de las deportaciones ha tenido su impacto en el resto del continente iberoamericano, desarrollando un gran malestar hacia la política de nuestro país.

Consciente de las asperezas que empezaban a levantarse en otros países, el ministro de Asuntos Exteriores se ha volcado en una estrategia de prevención para evitar que el caso brasileño se repita. Aprovechando el viaje del Rey y la Cumbre de Jefes de Estado de Alianza del Pacífico, José Manuel García-Margallo ha dado respuesta al –aún discreto- malestar que se había generado en México por las deportaciones de sus nacionales, evitando una tormenta parecida a la brasileña.

Así, España también ha suavizado los requisitos de la carta de invitación para los turistas mexicanos, que se ha pactado en una reunión de Margallo con su homóloga Patricia Espinosa. Durante el mes de junio se "ampliarán" y harán públicos los requisitos del acuerdo. 

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