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"Aquí no se fía", por Mercedes R. Martín

Cada semana que pasa más se notan las dificultades del PSOE en el Congreso. La eterna petición del Gobierno al PP para “arrimar el hombro” se desdibuja a medida que los socialistas pierden apoyos. Parece que sólo las ausencias de algunos pueden “salvar” ya al Ejecutivo.

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L D (Mercedes R. Martín) La pasada semana fue el portavoz del PNV, Josu Erkoreka, el que avanzó la ruptura del PNV con el PSOE en el Congreso con un ataque muy duro al presidente del Gobierno. Este miércoles ha sido el portavoz de otro grupo minoritario, el republicano Joan Ridao, quien ha dejado claro que para los socialistas los acuerdos comienzan a complicarse.

Con un PSOE debilitado tras el 1-M, y que gobierna en coalición con ERC en Cataluña, el objetivo de Ridao fue, este miércoles, lanzar una advertencia al Gobierno: no va a obtener sus votos a cambio de nada. El republicano describió al presidente como un capitán “a punto de caer al mar” y evocó sus promesas incumplidas para afirmar que en el Congreso, “quien más quien menos”, lleva colgado del pecho el cartel “aquí no se fía”. “Cumpla con Cataluña, cumpla con el Estatuto”, le exigió el nacionalista, antes de advertirle que, a este paso, “se va a quedar sin ningún tipo de salvavidas”.

El mensaje frontal de Ridao, que despertó las risas en todas las filas menos las socialistas, fue respondido por el presidente con una tímida alusión a los resultados del 9-M y con un intento de congraciarse con ERC: el proyecto del PSOE, dijo, es “moderno y progresista” como el de los republicanos. Y apeló al “interés general” y a la necesidad de trabajar en un “proyecto común”.

Después fue Mariano Rajoy quien aprovechó su pregunta sobre economía para atacar a Zapatero por su soledad en el Congreso. “Nadie quiere estar con usted”, le espetó antes de advertirle que, en estas condiciones y con una crisis que se agrava día a día, no iba a aguantar “ni medio año”. Nada nuevo en la respuesta del presidente: mención al “decretazo” y también a “los problemas” del PP, de los que, con actitud condescendiente, dijo que no hablaría.

Pese a la calma que intentó aparentar Zapatero, la inquietud en el Ejecutivo se hizo evidente con el enfrentamiento entre María Teresa Fernández de la Vega y Soraya Sáenz de Santamaría. “No se exciten”, llegó a pedir Soraya ante los gritos de la bancada opuesta, cuando evocaba la bronca de De la Vega a los subsecretarios del Gobierno que recogió la prensa la pasada semana.

Una visiblemente nerviosa vicepresidenta lanzó una catarata de acusaciones contra la labor de oposición del PP. Les acusó de “jugar con recortables de prensa”, dijo que siguen “en el ruido” y la “traca permanente e incesante”, quizás aprovechando que es la semana de las Fallas, y afirmó que “transmiten preocupación a la gente”.

Elevando el tono de voz, le espetó a Soraya que con ella tienen “Correa para rato” y tachó de “triste” su trabajo. “Achicar agua a golpe de titular, eso es lo único que sabe hacer”, lamentó De la Vega, animada por su grupo y respondida continuamente por los diputados del PP. La tensión vuelve al Congreso, y esta vez el PSOE no tiene a todos de su parte.  

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