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El PP pone en cuarentena el pacto con Patxi López y se prepara "para lo peor"

El PP pone en cuarentena el pacto con López hasta las próximas municipales. Según ha podido saber LD, los populares cuentan con informes policiales que certifican "contactos" entre el PSE y el entorno etarra. El equipo de Basagoiti se prepara "para lo peor" y no le bastan las explicaciones de Rubalcaba.

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Antonio Basagoiti | Archivo

El Partido Popular pone, desde hoy y hasta la celebración de las próximas elecciones municipales, el pacto de gobierno en el País Vasco en cuarentena. Según ha podido saber en exclusiva Libertad Digital, los populares en esta región cuentan con informes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que certifican "contactos" entre dirigentes del PSE y el entorno de la banda terrorista ETA.

El partido que lidera Mariano Rajoy ha exigido un desmentido público y tajante por hasta tres vías diferentes. Su responsable de Justicia, Federico Trillo, ha telefoneado al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Desde el PP vasco se han puesto en contacto tanto con el lehendakari, Patxi López, como con el consejero del ramo, Rodolfo Ares. Los tres les han dicho lo mismo: "No existe negociación".

Sin embargo, los populares no se fían y de aquí a la cita con las urnas "ya no bastará con las palabras sino que se ceñirán a los hechos". Traducido: el que Rubalcaba haya dicho en rueda de prensa que de negociación nada sólo servirá para reducir la presión mediática pero en ningún caso para bajar la guardia.

La razón es demoledora: los informes en manos del PP van en la línea de los documentos incautados a la banda terrorista y que prueban que su cúpula mantiene contactos con el presidente del PSE, Jesús Eguiguren; información de la que este lunes da cuenta El Mundo y que Libertad Digital desveló hace semanas.

Basagoiti se prepara "para lo peor"

Por todo ello, el equipo de Antonio Basagoiti se prepara "para lo peor", y así se lo ha hecho saber a la dirección nacional de su partido, que ha abordado los últimos movimientos entre el PSE y ETA en su reunión de maitines. Al término de la misma, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, elevaba el tono de las presiones al Gobierno: "El pacto en el País Vasco está en peligro de muerte" si se confirma un segundo tiempo de negociación con los asesinos.

Concretamente, el PP también le ha transmitido tanto al Ejecutivo central como al autonómico que no les temblará la mano: "Si tenemos una sola prueba que certifique que esos contactos son en realidad una negociación en firme, López dejará de ser lehendakari al día siguiente". De ahí que el pacto entre desde hoy y hasta las municipales en cuarentena: "No les vamos a permitir ningún movimiento extraño".

Lo cierto es que el pesimismo se ha asentado entre los populares consultados, todos ellos de primer orden. La estrategia, según coinciden, es clara: ETA quiere colarse en las próximas elecciones y está jugando sus cartas. La duda es "qué hará el PSE y el Gobierno" y "de momento no están dando gestos de ir en la buena dirección".

"Una negociación, un trato o un premio político con la banda incumpliría el acuerdo entre PSE y PP" por lo que "Patxi López dejaría de ser lehendakari", sentenció Basagoiti en una entrevista radiofónica este mismo lunes. "Me preocupa que haya quien pueda caer una cuarta vez en la misma piedra, que es la piedra de creerse que en ETA hay gente que opta por la paz y la democracia", reconoció.

"Al final Mayor Oreja tenía razón"

Y si también ha habido alguien en boca de todos este lunes ha sido Jaime Mayor Oreja, quien desde hace semanas advierte públicamente de una segunda fase de negociación entre el Ejecutivo y ETA. Sobre el eurodiputado, que ha faltado al Comité de Dirección por asuntos de agenda, se ha llegado a una conclusión en Génova: "a partir de ahora sus diagnósticos se tomarán más en serio" porque "no cabe duda de que al final tenía razón".

En declaraciones a esRadio, el ex ministro dijo el domingo, en relación a la carta de presos de ETA, que "todo forma parte de un plan en el que nada es por casualidad". "La negociación entre ETA exige gestos de unos y de otros. Unos trasladando la impresión de que estamos ganando, y otros que simultáneamente venden el éxito de un nuevo proceso de autodeterminación" para generar un clima de "gran oportunidad en unos meses", sentenció.

Mediadores y gestos político-judiciales

Esté o no en marcha una nueva negociación por parte del Gobierno Zapatero con ETA, o solamente el inicio de una nueva fase de contactos, lo cierto es que la preocupación ha aumentado en los últimos meses, debido tanto a la creciente actividad de los mediadores internacionales que participaron en la primera fase, como a las extrañas decisiones político-judiciales con dirigentes batasunos y veteranos presos etarras de por medio.

Como ya adelantó Libertad Digital, el sudafricano Brian Currin está siendo uno de los mediadores profesionales que más trabajo está realizando para sacar adelante una nueva negociación, apoyado siempre y en todo momento por la plataforma independentista Lokarri. Su trabajo soterrado se ha desarrollado no sólo en la comunidad vasca, Madrid o Cataluña –este miércoles dará la conferencia con el título "Las posibilidades de paz en el País Vasco" en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona–, sino que también se ha desarrollado en el corazón de Europa.

De hecho, fue el sudafricano quien reunió a buena parte de los mediadores-facilitadores profesionales del primer intento de Zapatero para que el pasado mes de marzo apoyasen la denominada Declaración de Bruselas, una apuesta por una segunda negociación apoyada, entre otros, por la Fundación Nelson Mandela; los premios Nobel de la Paz Frederik Willem de Klerk, Desmond Tutu, John Hume y Betty Williams; y antiguas personalidades políticas como Mary Robinson, Albert Reynolds o Jonathan Powell.

Al mismo tiempo, las extrañas decisiones político-judiciales de los últimos meses también han despertado ciertas dudas sobre la reedición de una negociación Gobierno-ETA. Un ejemplo de ello, fue que el ministerio de Rubalcaba mantuviese durante más de quince días a Arnaldo Otegi en las prisión de Martutene sin que hubiese un auto judicial que respaldase esa estancia, un hecho que, tras ser denunciado por Libertad Digital, hizo que Instituciones Penitenciarias sacase al ex portavoz de Batasuna de la prisión donostiarra, aunque no de vuelta a Navalcarnero (Madrid) –donde estaba antes de ser trasladado a Martutene–, sino a Logroño, una de las prisiones más cercanas a la comunidad vasca.

A esto, se unirían polémicas como las generadas por la excarcelación de Rafael Díez Usabiaga para que pudiese cuidar de su madre aprovechándose de la Ley de Dependencia –una de las medidas sociales estrella de Zapatero–, cuando ni siquiera se ha aprobado que la madre tenga derecho a ella, o la excarcelación del que fuera número uno de ETA, Ignacio Gracia Arregi, Iñaki de Rentería.

No hay que olvidar tampoco las informaciones aparecidas en los últimos meses que apuntan a que el Gobierno y, exactamente, el CNI, tendría controlado a José Antonio Urruticoechea Bengoechea, Josu Ternera, en el centro de Europa, pero que no habría procedido a su detención; el fichaje de Javier Solana por el Centro Henry Dunant, uno de los medidadores de la primera negociación; o la reciente desaparición del sanguinario José Ignacio de Juana Chaos, que dejó a finales de abril de comparecer ante la justicia norirlandesa.

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