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ESCÁNDALOS POLICIALES DE LA ERA ZAPATERO

El caso de la destitución del comisario jefe de la Unidad de Coordinación Internacional de la Policía Nacional, Mauricio Moya, por un presunto caso de acoso sexual no es el único que salpica al Cuerpo desde la llegada de Zapatero al Gobierno. En el caso Bono, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a tres policías por los delitos de detención ilegal, coacciones y falsedad documental por el arresto de dos militantes del PP. La revocación de esta sentencia por el Tribunal Supremo no ha sido menos polémica. Otro ejemplo: el del comisario general de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, que fue imputado por falsificación de documentos en el caso del ácido bórico y estuvo bajo sospecha de filtrar informes policiales al PSOE sobre el caso Ciempozuelos. Y otra destitución, la del jefe de los Tedax, Juan José Sánchez Manzano, una decisión celebrada por todos los sindicatos policiales.

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El caso de la destitución del comisario jefe de la Unidad de Coordinación Internacional de la Policía Nacional, Mauricio Moya, por un presunto caso de acoso sexual no es el único que salpica al Cuerpo desde la llegada de Zapatero al Gobierno. En el caso Bono, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a tres policías por los delitos de detención ilegal, coacciones y falsedad documental por el arresto de dos militantes del PP. La revocación de esta sentencia por el Tribunal Supremo no ha sido menos polémica. Otro ejemplo: el del comisario general de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, que fue imputado por falsificación de documentos en el caso del ácido bórico y estuvo bajo sospecha de filtrar informes policiales al PSOE sobre el caso Ciempozuelos. Y otra destitución, la del jefe de los Tedax, Juan José Sánchez Manzano, una decisión celebrada por todos los sindicatos policiales.
(Libertad Digital) En el conocido como caso Bono, la Audiencia Provincial de Madrid condenó a tres policías por los delitos de detención ilegal, coacciones y falsedad documental por el arresto de dos militantes del PP durante una manifestación convocada por la AVT.
 
La revocación de esta sentencia por el Tribunal Supremo no ha sido menos polémica. El secretario general de la Confederación Española de Policía, Ignacio López, dijo respetar la decisión del Supremo, pero mostró igualmente su "discrepancia" con la misma: "Acatamos la sentencia y mostramos nuestro rechazo en cuanto a la estimación del recurso de casación en la figura de falsedad documental y el delito de coacciones. No sólo porque a nivel jurídico se ha verificado de forma absolutamente clara, tanto en la instrucción como en la vista oral del juicio sino porque sobre todo la propia Fiscalía no estima recurso de casación alguno en cuanto a estos dos delitos".
 
Al respecto de este caso, el comisario Rodolfo Ruiz, que en principio fue condenado a cinco años de cárcel y diez de inhabilitación por los delitos de falsedad y detención ilegal de dos militantes del PP, fue ascendido por el Ministerio del Interior cuando el PSOE llegó a La Moncloa. Lo curioso es que después de la primera sentencia condenatoria, el departamento que ahora dirige el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba decidió premiarle de nuevo con la concesión de la prejubilación. Ruiz, responsable además de la comisaría de Vallecas en la que apareció la mochila del 11-M, había alegado en su petición de la prejubilación "pérdida de condiciones psicofísicas".
 
No había prueba alguna contra los militantes del PP detenidos y aun así se les acusó de la agresión fantasma al entonces ministro de Defensa José Bono. Otros dos inspectores, Javier Fernández y José Luis González, fueron también condenados a cinco años de cárcel por los mismos hechos: detención ilegal de dos militantes del PP, falsedad documental y coacciones. Los tres, tras la sentencia, fueron apartados de los puestos operativos de la Policía.
 
Santano y el ácido bórico
 
En otro sonado asunto, el comisario general de la Policía Científica, Miguel Ángel Santano, fue imputado por falsificación de documentos en el caso del ácido bórico, que podía relacionar los explosivos del 11-M con ETA.
 
La Audiencia Nacional apreció "indicios suficientes para proceder a investigar la posible comisión de, al menos, un delito de falsedad en documento público" por parte de los responsables policiales que supuestamente falsificaron unos informes relativos al hallazgo de ácido bórico en el domicilio del procesado por los atentados del 11-M Hassan el Haski. En este sentido, el tribunal subraya que se incorporó al sumario del 11-M un informe policial "alterado en su contenido y/o en la persona que realiza la pericia, y la asume con su número profesional y firma".
 
Como premio, Santano fue ascendido por el Gobierno a comisario principal, máxima categoría a la que puede aspirar un funcionario de Policía. Antes, ya había sido ascendido por el Ejecutivo de Zapatero tras los atentados del 11-M, después de que se desvelara que preparó su comparecencia en la comisión de investigación junto con Telesforo Rubio en la sede del PSOE.
 
Por otra parte, Santano también se pudo ver implicado en la posible filtración de informes policiales al PSOE sobre el caso Ciempozuelos. De hecho el PP pidió en su momento expliaciones a los comisarios generales de la Policía Científica y de la Policía Judicial, Miguel Ángel Santano y Juan Antonio González García, respectivamente, para que expliquen, la supuesta filtración de informes policiales a los abogados del PSOE.
 
Manzano y los Tedax
 
Pero si un caso obtuvo el aplauso generalizado de todos los sindicatos policiales fue el de la destitución del jefe de los Tedax, Juan Jesús Sánzhez Manzano, por sus contradicciones y fallos en la investigación sobre los explosivos del 11-M.
 
Los tres sindicatos policiales coincidieron en la necesidad de su cese. El CEP calificó la medida de "correcta pero tardía", en alusión a los meses que pasaron desde que en el interior del Cuerpo se hablara de la necesidad de relevarle. La UFP le describió como "un jefe calamitoso" por su "nefasta" gestión y dijo entonces que "el 11-M ha sido la gota que ha colmado el vaso". Por su parte, el SUP calificó su destitución como "un regalo de Navidad".
 
El secretario general del Sindicato Unificado de Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet, manifestó que Manzano fue destituido "por su incapacidad para ser jefe de los TEDAX" y destacó que "nunca antes había habido tanta unanimidad para pedir un relevo". Según este responsable sindical, la investigación de los atentados del 11-M "supuso el colofón a la cantidad de errores cometidos por Sánchez Manzano", por lo que su relevo "es un regalo de Navidad anticipado que se nos ha dado desde el Ministerio del Interior", dada la "mala imagen" que el comisario jefe ofrecía de los TEDAX.

Fueron sus contradicciones y fallos en la investigación los desencadenantes del cese: Sánchez Manzano ha tenido un papel principal en la versión oficial de lo ocurrido. Tan principal, que han sido sus errores los que han ido revelando las sombras del 11-M. Como responsable máximo de los agentes encargados de la desactivación de explosivos, el papel de Juan Jesús Sánchez Manzano resultaba fundamental en la investigación de los atentados más graves de la historia de España. Sin embargo, ha sido ahí donde la incompetencia del jefe de los Tedax ha quedado más a la vista.
 
¿Titadyn o Goma 2 ECO? Sánchez Manzano se contradijo a sí mismo en un aspecto clave para desentrañar el mayor enigma del 11-M: la dinamita que explotó en los trenes. En la comisión de los atentados, el policía dijo en dos ocasiones que se encontró nitroglicerina en los focos de las explosiones. Sin embargo, esta sustancia no forma parte de la Goma 2 ECO, la dinamita que oficialmente explotó en los trenes. Sí es un componente, en cambio, del Titadyn, un explosivo habitualmente utilizado por ETA.
 
Ante este hecho, Juan del Olmo llamó a declarar en julio de 2006 a Sánchez Manzano y entonces dijo que se equivocó, que quiso decir dinamita.

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