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La defensora del lector de "El País" considera una imprudencia la comparación de Aznar con Ben Laden

El diario de Polanco ha esperado hasta este domingo para reconocer que se equivocó al comparar en su editorial del jueves a Aznar con Ben Laden. La defensora del lector ha sido la encargada de asumir el error, junto con el director del opinión, que ese día era el responsable de la edición porque Jesús Ceberio estaba ausente. Malen Aznárez explica en su artículo dominical que el editorial "ha provocado numerosas quejas de lectores, plasmadas en medio centenar de cartas" y concluye que "esa frase fue un error, una imprudencia".

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(Libertad Digital) Aznárez no pierde la ocasión de sembrar dudas sobre el origen de las cartas recibidas en El País para quejarse por comparar a Aznar con el mayor terrorista del mundo. Al inicio del artículo, tras reconocer que han sido medio centenar las misivas que ha recibido, aclara que muchas de ellas tienen “una sospechosa coincidencia en algunos párrafos”. Todas las cartas critican que El País “hacía en el último párrafo del editorial una comparación inadmisible”. Y explica que esa similitud ha sido rechazada por los lectores “enérgicamente” y la consideran “impropia de este periódico”.
 
A continuación, tras aclarar que también han llegado al diario de Polanco cartas de signo contrario, “aunque en menor cantidad”, recoge algunas de las opiniones recibidas. La primera que cita es la Eugenio Nasarre, y especifica que se trata de un diputado del PP en las Cortes Generales. También incluye una referencia de la carta de un votante del PP. Pero quizá una de las más rotundas es la de un lector, que aclara que ha dado orden de cancelar su suscripción: “Les animo a reflexionar sobre si, su supuesto progresismo, no les acabará por llevar a situaciones desagradables”.
 
La comparación es una solemne barbaridad
 
Aznárez consulta con Lluís Basset, director adjunto de El País y responsable de Opinión (ese día hacía las funciones de Jesús Ceberio por encontrarse éste ausente), que expone que “comparar a José María Aznar con Ben Laden es una solemne barbaridad. No es extraño que se indigne quien haya interpretado el editorial en estos términos”. A continuación explica que “la similitud o paralelismo se limita” a que Aznar “recurra al uso de su propio imaginario sobre la Historia para explicar el presente”. Y matiza que “no existe equivalencia ni relación entre las actividades, valores y personalidad de un terrorista internacional y de un ex presidente que fue elegido democráticamente en unas elecciones y se opone a toda forma de terrorismo”.
 
Pero admite que “si nos vemos obligados a explicar un artículo editorial esto quiere decir que en algo hemos fallado... La expresión polémica, en todo caso, y atendiendo principalmente a su recepción por parte de un segmento de nuestros lectores, sin ser inexacta, no es afortunada, ni sobre todo prudente”. 
 
Tras las explicaciones del director adjunto, Malen Aznárez concluye que “a esta defensora del lector le hubiera gustado que muchas de estas cartas hubieran sido menos ofensivas e insultantes, y más respetuosas, en consonancia con el respeto que solicitan esos lectores. Pero, preferencias al margen, considera que Lluís Bassets tiene razón: cuando un editorial necesita explicación es que algo ha fallado. Y, sin entrar en análisis históricos, cree simplemente que esa frase fue un error, una imprudencia”.

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