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La sucesión de Zapatero provoca un motín en el PSOE contra Rubalcaba

La intención de Rubalcaba de ser candidato se enfrenta a la oposición de parte del partido y a la guerra sucesoria alimentada por Chacón.

LIBERTAD DIGITAL
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No todo está bajo control de Alfredo Pérez Rubalcaba. Las previsiones sucesorias en el PSOE han sido cuestionadas por la ministra de Defensa, cuyo "golpe" al reclamar primarias en el partido para elegir, si se da el caso, al sustituto de Zapatero ha dejado tocado al vicepresidente. Ayer mismo prometía no meterse en "líos" sobre el liderazgo de Zapatero, consciente de que tendrá que arbitrar unas circunstancias muy singulares si es que aspira a suceder a Zapatero por aclamación y sin primarias.

La sucesión de Zapatero en el PSOE está provocando un aumento exponencial del número de rumores y de dimes y diretes de los principales dirigentes del partido. La continuidad del presidente todavía no está descartada aunque los posibles sucesores empiezan a postularse y no harán nada fácil la llegada de Rubalcaba a lo más alto.

Además, rumores provenientes de Moncloa aseguran que Zapatero podría anunciar si sigue o deja paso a otros el próximo sábado en el Comité Federal del PSOE.

Desde que Rubalcaba fue nombrado "superministro", el portavoz del Gobierno de los GAL aparecía como el único y gran candidato socialista. Nadie en el seno del partido se atrevía a discutir este nuevo liderazgo. Sin embargo, este protagonismo abusivo empieza a disgustar, y mucho, en distintos sectores de Ferraz, así como del propio Gobierno.

Las complicaciones derivadas del Faisán han sido aprovechadas por el resto de los aspirantes, un grupo en el que figuran la ministra Chacón, el omnipresente Bono y en un segundo plano el ambicioso Blanco y el extremeño Fernández Vara.

Esta guerra también se ha trasladado a la izquierda mediática. Aunque las afinidades de Mediapro y Prisa estaban claras desde hace tiempo, las palabras de Chacón en un desayuno informativo exigiendo unas primarias en el PSOE han vuelto a abrir las hostilidades.

El motín a Zapatero de una parte de Ferraz queda de manifiesto en Público o La Sexta. Estos altavoces pretenden alertar del poder creciente de Rubalcaba y del descontento de una parte del PSOE. Esto quedó claramente de manifiesto cuando Rubalcaba visitó a las tropas en el exterior sin la presencia de la titular de Defensa. Por ello, desde este grupo no olvidan a su candidata Chacón, que tras haber sido definida durante años como la delfín de Zapatero ha pasado al ostracismo bajo el "mandato" de Rubalcaba.

Por otro lado está el papel de José Blanco. El ministro de Fomento ha liderado durante mucho tiempo y aún conserva ese poder en la sombra del aparato del partido, a través de la secretaría de Organización. Tiene la doble función de contener el boicot contra Rubalcaba así como no quemar sus ansías de sucesión. Aunque él quizás sepa que no tiene un gran cartel no quiere perder su influencia a la hora de colocar a un afín.

Ante los movimientos de ajedrez de posibles candidatos como Chacón con la exigencia de primarias que evitarían el nombramiento a dedo de Rubalcaba y las autoproclamas de Bono, Rubalcaba ha decidido dar un paso al frente y aprovechando su cargo de vicepresidente, ministro de Interior y portavoz, quiere de nuevo copar todo el protagonismo.

Ejemplo de ello fue el salir sólo en la rueda de prensa del Consejo de Ministros para presentar la reducción de velocidad en las carreteras españolas. No quiso acompañarse del ministro de turno, como por ejemplo el de Industria en esta ocasión, ya que esta medida se da supuestamente para ahorrar energía. Únicamente se ha rodeado de uno e incluso dos ministros para así poder escapar del caso Faisán.

Tras lanzar el mensaje a Zapatero, Rubalcaba asegura ahora que no se meterá en más "líos" sobre el posible liderazgo en el PSOE. Afirma que la "lió buena" y ante el temor de importantes sectores del PSOE, la estrategia del ministro del Interior pasaría por no hablar de la sucesión pero ocupando, por el contrario, el protagonismo en todo lo demás. En el Congreso, en las ruedas de prensa y también en los mítines. Cuanta más voz tenga él menos sus posibles rivales. Quien no aparece en los medios no existe. Esa sería su política.

Por ello, sus rivales se empeñan en romper esa regla y aprovechar sus pocas oportunidades para postularse e intentar frenar su creciente hambre de poder como hizo Chacón. Por su parte, Bono quiere distanciarse de Zapatero y se está también dedicando a acompañar a los candidatos que apoyó el órgano del partido, como este fin de semana en el que no ha dudado en abrazar a Tomás Gómez, que se enfrentó al presidente y ganó, y que hoy es foto destacada en la prensa. No hay que olvidar que en esta guerra el ahora líder del PSM también venció a Rubalcaba. Y es de esta forma como Bono podría ir torpedeando a Rubalcaba, haciéndose con los descontentos de Zapatero y su segundo Rubalcaba.

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