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Luis Bouza: "España está en una situación de emergencia nacional"

Luis Bouza-Brey es uno de los intelectuales destacados de Unión Progreso y Democracia, el nuevo partido político que lidera Rosa Diez. Estudioso de la teoria política y preocupado por la política de su tiempo es uno de los muchos intelectuales que ante la situación política que vive nuestro país ha dado un paso al frente y de la teoría política ha pasado a la práctica.

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Luis Bouza-Brey. (LD)
LD (Carmen Leal – Especial para Libertad Digital) Nació y vivió sus primeros años hasta el fin de los estudios de Derecho en Galicia, desde donde se traslado a Barcelona para comenzar a realizar su tesis doctoral y trabajar como ayudante en la Universidad. Vivió la transición con intensidad e ilusión, escribió una tesis sobre las teorías de la modernización y el desarrollo político en los años ochenta .Es profesor de Ciencia Política de la Universidad de Barcelona desde 1970. Imparte clases de Ciencia Política, Sistema Político Español y Sistema Político Mundial en las Facultades de Económicas, Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de Barcelona. Ha sido vicedecano de la Facultad de Económicas.
 
Pregunta: ¿Cuándo y a partir de qué hecho aparece su desafección al PSOE ? ¿Qué le ha hecho saltar de la teoría política a la práctica política? 
 
Respuesta: Es el resultado de un proceso que se fue desarrollando por acumulación de insatisfacciones ante la debilidad o la contaminación de la respuesta del PSC durante muchos años frente al nacionalismo. Creo que fue en el año 86, cuando el PSC se negó a aceptar la posibilidad de que las Cortes se expresaran en el idioma común de los españoles, cuando me cansé de formar parte de un partido que no era coherente con los principios universales y cosmopolitas del socialismo, y dejé el partido. Años después, ante el Congreso de Sitges de 1994 y la llegada de los capitanes a la dirección, renació mi esperanza de que al fin hubiera un Partido Socialista en Cataluña, aunque no volví a afiliarme. Pero ya en los años 2002 y 2003, ante la demagogia, la inconsistencia y el nacionalismo de Maragall, y su influencia sobre la política del PSOE de Zapatero, mi ruptura se hizo definitiva con ambos partidos.
 
Entonces comencé a criticar abiertamente la inconsistencia de ZP y Maragall y a resistir intelectualmente, con mis escritos en internet, ante la deriva desvertebradora iniciada por el gobierno catalán de Maragall y la dirección del PSOE. El remate de mi indignación lo produjeron las políticas y alianzas de Zapatero desde el 2004, cuando percibí claramente el camino hacia el caos que estaba iniciando con sus políticas territorial, antiterrorista e internacional. Por eso, en los años 2005 y 2006 me sumé a la fundación de Ciudadanos de Cataluña y del Partido de la Ciudadanía.
 
P: ¿Por qué se afilió a Ciudadanos? Hábleme de su visión personal del fenómeno social y político de Ciudadanos. ¿Ve un espacio político real para otro partido político? ¿Dónde lo ubica?
 
R: Desde antes de la fundación de Ciudadanos venía expresando la necesidad de que en Cataluña se organizara la resistencia frente al nacionalismo y la estafa moral y política promovida por el conjunto de la izquierda. Porque desde hacía tiempo venía defendiendo la necesidad de denunciar la contradicción básica del nacionalismo con la democracia española, y de contrarrestar la degeneración y corrupción intelectual y moral de la izquierda. Una izquierda que, abducida por el nacionalismo, engañaba a las clases populares, conduciéndolas a dañar con sus votos o su abstención la democracia española, y poniéndolas en situación de debilidad e indefensión frente a los excesos sectarios y la insolidaridad de los sectores más  anacrónicos y retardatarios de la sociedad catalana.
 
Por eso, cuando se formó el grupo fundacional de los promotores de Ciudadanos y convocaron la primera reunión pública en el CCCB, decidí apuntarme primero a la Asociación y después ingresar en el Partido, asistiendo como delegado de mi agrupación al Congreso fundacional.
 
Me pregunta usted por el fenómeno social y político de Ciudadanos, y si veo un espacio político real para el mismo, dónde lo ubico y cómo veo la evolución de Ciudadanos.
 
Como Usted sabe, Ciudadanos ha experimentado en los últimos tiempos una crisis en la que yo he estado implicado, como candidato a su Presidencia. Y a consecuencia de esa crisis he abandonado el Partido, sumándome al proceso de fundación de UpyD.
 
Resulta paradójico que una persona como yo, que soy un estudioso de la política sin ambiciones políticas personales, me haya visto implicado hasta ahora en la fundación de cuatro partidos políticos: el Partido Socialista Gallego, el PSC, Ciudadanos y UpyD. Pero es que como ciudadano [además de como científico de la política] no puedo desentenderme del destino histórico de España, y por eso he querido colaborar desde las limitaciones de mis fuerzas, capacidades y prioridades, al desarrollo político del país, cuando considero que las circunstancias lo exigen. Así que a mis dieciocho años me sumé a la fundación del Partido Socialista Gallego contra el franquismo. Después, cuando me vine a vivir a Barcelona para comenzar a preparar mi tesis doctoral, ayudé a fundar el PSC poco antes de comenzar la transición a la democracia. Posteriormente, cuando estalló el proceso de degradación y crisis de la democracia española a partir del 2003, me apunté a Ciudadanos. Y en el 2007, cuando percibí que la crisis del partido de la Ciudadanía posterior a las elecciones autonómicas del 2006 reventaba, intenté ponerle freno y, a la vista del fracaso del intento, me salí del partido, a fin de  realizar el mismo proyecto desde UpyD.
 
Porque para mí está clarísimo que estamos en situación de emergencia nacional, que la democracia española está en crisis y es preciso regenerarla y evitar su derrumbe. Y esta crisis es debida a que no hemos sabido resolver el último problema histórico de los que nos han destrozado durante la época contemporánea. No hemos sabido resolver el problema de los nacionalismos periféricos y su integración en España.
 
Los nacionalismos periféricos, que reclaman plurinacionalidad a nivel de Estado, imponen monolitismo nacional a nivel de sus sociedades, y desempeñan el papel de un topo que daña por partida doble la democracia: a nivel del conjunto de España van royendo los lazos que nos unen y horadando la unidad y la solidaridad, y a nivel de sus sociedades van ahormándolas con medidas represivas que reducen el pluralismo y la plurinacionalidad de sus ciudadanos.
 
Por eso, frente a la situación de emergencia provocada en la democracia española por los nacionalismos, a los que últimamente se ha sumado el conjunto de la izquierda, es preciso organizar la resistencia mediante un partido que defienda los principios constitucionales de unidad, pluralismo, cohesión y solidaridad del país, e igualdad y libertad de los ciudadanos. Un partido que desde posiciones inequívocamente democráticas, pluralistas y progresistas, sea capaz de defender la democracia española de su destrucción por obra de una camarilla de políticos incapaces asentada en los partidos nacionalistas e izquierdistas. Un partido que sintetice en una perspectiva nueva y actualizada las tradiciones democráticas del liberalismo progresista,  la socialdemocracia y el federalismo europeo. Un partido que reoriente el rumbo del país hacia la regeneración en lugar de hacia la degradación y destrucción.
 
P: ¿Cómo ve la evolución de Ciudadanos, se integrará en UPD?
 
R: Ese papel que le acabo de mencionar lo hubiera podido desempeñar Ciudadanos si no se hubiera estancado en una crisis de liderazgo y dirección que lo ha bloqueado durante un año, generando su parálisis y descomposición. Pero la situación de emergencia y degradación del país es la misma, aunque acentuada, y hay que renovar los esfuerzos en pro de la formación de un nuevo partido de ámbito nacional, como es UPD que pueda llenar el vacío existente en el centro progresista y en el centroizquierda, e impulsar un cambio radical en la dinámica del sistema, hacia su regeneración y recomposición. El proyecto es el mismo, pero el instrumento es distinto.
 
Por lo que se refiere a Ciudadanos, habrá que ver si supera la crisis en que se encuentra y, si lo hace, si será posible o no que pueda concidir con UPD en un proyecto común y en fórmulas viables de integración o colaboración.
 
P: El tema de los nacionalismos esta fuertemente ligado al tema de la utilización de las lenguas regionales que son cooficiales con el español en sus territorios. Esta  diferencia  magnificada por los partidos nacionalistas nos puede llevar a situaciones que se dieron en la desmembración del Imperio austro-húngaro ¿Seria partidario de una Ley de Política lingüística Estatal que regulase el uso de las lenguas de España?
 
R: El problema del bilingüismo es un problema artificial creado por los nacionalismos, que con su visión sectaria, autoritaria, anticonstitucional y antidemocrática, quieren reducir el pluralismo de sus sociedades al monolitismo identitario, cultural y lingüístico, haciéndonos retroceder al siglo diecinueve con su monomanía de la “construcción nacional”. Creo que el Estado debe imponer la vigencia de la cooficialidad prevista en la Constitución, a fin de impedir los ataques a la unidad, la libertad y la igualdad de los ciudadanos consumados por las políticas culturales y lingüísticas de los nacionalismos. El instrumento puede ser una Ley de Armonización de las Políticas Lingüísticas , además de la aprobación de diversas leyes de bases que regulen, coherentemente con los principios constitucionales, las relaciones de los ciudadanos con las Administraciones y medios de comunicación autonómicos.
 
P: ¿Puede hacer una visión de conjunto de la actualidad política española?
 
R: Lo que me intriga más en estos momentos es entender las causas de una deriva tan gratuita y estúpida desde una situación de ascenso continuado del país en todas las dimensiones durante los últimos años. Me interesa comprender a qué es debida la caída en picado que se está produciendo hacia la sima de la descomposición y el retroceso democrático de España. Me interesa explicar esta especie de pauta semejante a la del mito de Sísifo, de ascenso y caída, que es la que nos distingue del resto de países democráticos y avanzados, que pueden tener sus altos y bajos históricos, pero que se guardan muy mucho de despeñarse permanentemente hacia el fondo de la desintegración y del destejer lo tejido. Quizá deberíamos cambiarle el nombre al país, y en lugar de España llamarle Penélope. Aunque es posible que Penélope esté esperando a un o una Ulises que le permita vivir con normalidad de una vez.
 
En fin, hablando en serio, creo que nuestro pluralismo estructural y diversidad es la causa de este permanente tejer y destejer español, que sólo podrá cuajar en pluralismo creativo cuando seamos capaces de construir una conciencia nacional de la unidad democrática basada en el pluralismo, que contrarreste por igual el uniformismo y el particularismo desde el equilibrio y la síntesis.
 
En este momento estamos despeñándonos por la sima del particularismo, y es preciso planear y reemprender el ascenso sin volver al uniformismo. Aunque para conseguir eso necesitamos políticos capaces y ciudadanos despiertos. Pero ya apuntaba Ortega en “La España invertebrada” que estas son nuestras mayores carencias, lo que explica que en estos momentos nos encontremos frente a una conjunción astral de políticos incapaces  ---salvando contadas excepciones--- y ciudadanos aletargados por el bienestar y el hedonismo de los últimos años, lo que incrementa la peligrosidad del momento. El año 2008 será uno de nuestros momentos históricos críticos, y es preciso ser conscientes de ello y no desentenderse ni deprimirse ante la situación. Los que somos conscientes del despeñamiento del país, debemos esforzarnos en impulsar un nuevo rumbo hacia la unidad y el desarrollo político del país, en lugar de hacia la desintegración y el ocaso.
 
P: ¿Qué le preocupa mas el PSOE de Zapatero o los nacionalismos periféricos?
 
R: La conjunción de la corrupción de ambos: es vital conseguir que el PSOE pierda las elecciones a fin de que se regenere y formar una coalición de fuerzas reconstituyentes con el PP que obligue a los nacionalismos periféricos a despertar del delirio bicentenario en el que están presos. Si no conseguimos poner en marcha un proceso con ambos objetivos como metas a medio plazo, la unidad, la libertad y el progreso de España volverán a detenerse durante un largo intervalo de catarsis.
 
P: ¿Reformaría la Constitución o solamente la ley electoral o ambas? ¿por qué?
 
R: Para resolver los problemas de España es preciso defender la vigencia de los principios constitucionales de unidad, pluralidad, cohesión y solidaridad, reformando las normas básicas con las que iniciamos la transición. Es preciso adaptar la Constitución modificando algunos de sus elementos básicos, como el título VIII, y es imprescindible modificar la ley electoral a fin de buscar un sistema de partidos equilibrado, que acabe con el chantaje de las minorías. Sólo así se podrá resolver el último de nuestros problemas históricos, consiguiendo que deje de ser un problema para la sobrevivencia del país.
 
P: En las reformas de Estatutos de las distintas Comunidades donde leemos denominaciones de “nación”, y “realidad nacional”  cuando en el Art 2 de la Constitución solo habla de la Nación española. ¨¿Estamos ante una reforma de la estructura del Estado solapada y sin consentimiento expreso de los españoles?
 
R: Sí, estamos ante una modificación de tapadillo del modelo de Estado diseñado en la Constitución, pervirtiéndolo en la dirección de la creación de una especie de confederación de Estados que disolverá la unidad del país, creando un conjunto de reinos de taifas débil, inestable y caótico. Esto conducirá al enfrentamiento permanente y a formas de poder político cada vez más alejadas de la democracia, el progreso y la igualdad.
 
La responsabilidad histórica de políticos como Rodríguez Zapatero, Maragall, Carod, Arzalluz, Ibarretxe y, en general, los dirigentes del PSOE, por haber puesto en marcha este proceso degenerativo demencial será inmensa. Más pronto o más tarde tendrán que pagarla.
 
P: Pues vamos por ese camino hacia una confederación de “mini-estados” en los que cada “nación” o “realidad nacional” tiene sus símbolos, sus banderas, sus himnos   en ausencia total  de los símbolos de España,  banderas etc que son presentados  como pertenecientes a otro país en el País Vasco y Cataluña.  ¿que le parece la guerra de las banderas a la que asistimos?
 
R: Constituye el reflejo simbólico de lo que estamos comentando: los nacionalismos han pasado a la fase de ruptura de la unidad constitucional y legal del país, y comienzan a roer la unión por el terreno simbólico, para rematar después el proceso de destrucción mediante referéndums de autodeterminación. Cuando hayan macerado a conciencia los símbolos pasarán al terreno de las decisiones constitucionales de ruptura.
 
P: Hay voces autorizadas que claman por la solución de derogar los conciertos vasco y navarro precisamente porque son medievales e impiden la igualdad de todos los españoles y esos privilegios fiscales no tienen cabida en la UE.¿qué opina?
 
R: Que uno de los aspectos de la Constitución a modificar será éste: no podemos continuar sobreviviendo como democracia europea del siglo XXI con agujeros negros como los fueros medievales, que crean privilegios y efectos de difusión destructivos para la democracia española.
 
P: ¿Que competencias cedidas a las Comunidades Autonomas deberían volver al Estado y por qué?
 
R: Habrá que esperar a que el Tribunal Constitucional descongele su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, pero además de anular las decisiones inconstitucionales de usurpar competencias estatales aprobadas en dicha norma, será preciso recuperar la vigencia de un sistema fiscal común, construir ex novo un sistema educativo común desde la diversidad, y establecer una política cultural común  por parte del Estado. Todas estas cuestiones me parecen elementos esenciales.
 
Además de ello, habría que desarrollar los artículos de la Constitución que habilitan al Estado para dictar leyes de bases que garanticen la igualdad de los españoles ante todas las Admnistraciones públicas y ante los medios de comunicación públicos en toda España.
 
A lo cual habrá que añadir el mantener firmes las riendas de la política internacional en manos del Estado, al mismo tiempo que se hace urgente una reforma del Senado a fin de integrar la pluralidad política autonómica en las instituciones comunes.
 
P: ¿Cuáles son los errores que aun puede cometer el Presidente Zapatero?
        
R: Esta legislatura, presidida por Rodríguez Zapatero, ha sido una suma de errores desde el principio al fin en todos los ámbitos políticos. Las alianzas tejidas por el Gobierno del PSOE han perfilado un error constitutivo de la misma, y este error fundacional del actual trienio necio ha derivado en políticas nefastas en el ámbito internacional, en la marginación del PP, en la destrucción del modelo de Estado, en la acción antiterrorista, en la apertura de memorias históricas hemipléjicas y divisivas, en el descontrol de la inmigración, en  ocurrencias sin criterio en el ámbito de las políticas sociales y en la carencia de una política económica creativa y estabilizadora de los intercambios internacionales.
 
Pero lo peor de todo ello es la política conscientemente realizada de perversión de la democracia mediante la mentira permanente, la propaganda constante y el intento reiterado de reducción de la conciencia política de los ciudadanos. Esta dinámica tendrá que abrir un período de depuración y exigencia de responsabilidades o de incremento de la represión. Los ciudadanos tendrán que decidir cuál es la opción que prefieren en las próximas elecciones generales.
 
P: ¿Realmente hay alguna posibilidad real de que prospere la consulta popular sobre la autodeterminación en el País Vasco?
 
R: Si no se unen los partidos constitucionalistas para hacer frente al proceso de ruptura constitucional diseñado por el nacionalismo, con el apoyo consciente o demente del Gobierno actual, nos encontraremos en poco tiempo enfrentados a una situación de crisis total del Estado. UpyD debe difundir entre los ciudadanos españoles la conciencia de la necesidad de una gran coalición de fuerzas políticas regeneradoras que pongan fin con determinación a la crisis de España. El PP, UpyD y un PSOE con otra dirección distinta de la actual, deberían fijar un nuevo rumbo e impulsar la superación de la crisis, a fin de iniciar en las dos próximas legislaturas un período histórico fundacional que conduzca definitivamente al desarrollo político del país.

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